El pañuelo del Patrocinio: dos historias en momentos límite

La Hermandad de Santa Marta acompaña a enfermos graves con un gesto cargado de devoción que deja testimonios marcados por la mejoría de hermanos enfermos

Salvador Cortijo en el hospital junto a su hija, con la imagen de la Virgen del Patrocinio en su regazo.
16 de abril de 2026 a las 19:40h

La Virgen del Patrocinio, de la Hermandad de Santa Marta, guarda en su cintura, bajo el fajín de su vestimenta, varios pañuelos que la cofradía entrega a los hermanos que caen enfermos. No es un detalle menor ni un gesto más: es una forma de acercar el amparo de la imagen a quienes atraviesan momentos especialmente delicados de salud, un alivio en medio de la incertidumbre.

Estos pañuelos, “impregnados del olor de la Virgen”, se convierten en un vínculo directo con la devoción. La hermandad los hace llegar a quienes más lo necesitan. Este es el caso que se cuenta en una publicación en redes sociales, la de una mujer que ha querido compartir lo vivido junto a su padre, ingresado en la UCI del Hospital de Jerez en estado grave, sin un diagnóstico claro y con un pronóstico que empeoraba con el paso de los días.

“Mi Padre, no mejoraba y cada vez nos daban un diagnóstico peor”, relata. El ingreso se produjo el Viernes Santo, en pleno corazón de la Semana Santa.

La llegada del pañuelo y un giro inesperado

A los pocos días, en medio de esa espera, llegó un gesto que marcaría un antes y un después: “Vino un matrimonio representando a la junta de gobierno con una bonita caja con la imagen de Madre de Dios del Patrocinio con el texto ‘Estuve enfermo y me visitaste’, conteniendo un pergamino para mi padre, estampas y un pañuelo de la Virgen impregnado de su olor”.

Desde ese instante, según relata la hija, algo cambió: “los médicos dan con el diagnóstico y lo que no había dado resultado en dos intentos, esta vez sale perfecto”. vEl desenlace fue tan rápido como inesperado: “A las 48 horas mi padre le dan el alta médica de la UCI y nos vamos directamente a casa”.

Se llama Salvador Cortijo, y su historia ha quedado reflejada en ese testimonio. “Llámenlo, suerte, coincidencia, o como deseen, pero mi Familia lo tiene claro, que Ella vino y lo sanó”, concluye su hija. Y añade, con emoción au agradecimiento por “esta obra de caridad por parte de la hermandad. Todo con María, nada sin ella”.

Experiencia que se repite

De forma coincidente, otro caso reciente ha vuelto a poner de relieve este gesto de la hermandad. El hermano número 1 de la cofradía, Francisco Vargas, también ingresó en cuidados intensivos a causa de una grave infección.

La respuesta de la corporación fue la misma: acompañarlo con uno de esos pañuelos de la Virgen del Patrocinio en un momento de gran incertidumbre.

“Y aquí estamos ahora con él en planta y mejorando”, señala un cofrade, dejando entrever que, más allá de explicaciones, hay situaciones que no tienen una respuesta coherente entre la ciencia médica y la evolución de una enfermedad.

Sobre el autor

Kiko Abuín

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