El obispo de Jerez aboga por el rigor en la gestión en las hermandades: "¿Cómo vamos a ser creíbles sin transparencia?"

José Rico Pavés impulsa una nueva etapa con normas que exigirán formación, compromiso e implicación real en la Iglesia para acceder a cargos en hermandades y el Consejo. Cinco años después de su llegada, destaca el crecimiento espiritual en la diócesis y defiende la nueva regulación cofrade

José Rico Pavés, obispo de Jerez, en el palacio Bertemati, la Casa De la Iglesia.
20 de marzo de 2026 a las 19:02h

Proteger la identidad de las hermandades

Un 9 de junio de 2021, José Rico Pavés tomó posesión de la sede episcopal de Asidonia-Jerez. Ha pasado un lustro y desde entonces, en el ámbito cofrade, han empezado a cambiar las cosas. El prelado vino de Getafe. Su experiencia con el mundo cofrade allí no era precisamente un frente que merecía tanta atención. A estas alturas, se puede afirmar que el ‘rodaje’ lo tiene hecho. Ya conoce a las hermandades, sus debilidades y sus fortalezas; a la gente que integra este mundo en un recorrido de cinco años, un tiempo  que en esta entrevista dice le ha pasado “muy rápido”. Lamenta no haber logrado algún objetivo, pero sí se siente satisfecho con el crecimiento espiritual en la diócesis, especialmente en el sector juventud.

En las vísperas de la Semana Santa reflexiona sobre el movimiento cofrade local. A casi nadie escapa que de la carta blanca a casi todo lo que se pedía desde las hermandades se ha pasado a medir al máximo cada solicitud adecuándolas a normas y decretos. Ahora se ha pasado a poner límites “para alcanzar una mayor coherencia con la liturgia”. Niega haber endurecido sus posiciones y explica que las nuevas órdenes buscan proteger la identidad de las hermandades.

Su propósito es poner orden y una clara apuesta por la transparencia: “¿Cómo vamos a ser creíbles sin transparencia?”, defendiendo el rigor, justificando el episodio de la auditoría a la Unión de Hermandades y reivindicando claridad en la gestión económica.

Anuncia la apertura una nueva etapa con la nueva normativa diocesana para hermandades que estará para final de curso. En ella primará más formación, más requisitos y más control. En definitiva, un itinerario más completo de iniciación cristiana, “a todos lo que quieran representar a la Iglesia”, algo que también será suficiente para pertenecer al Consejo sin haber ostentado cargo alguno en juntas de gobierno.  “Cada Semana Santa es nueva”. Así la espera Rico Pavés “con ilusión”.

El obispo durante la entrevista en una imagen en la que se observa una palma rizada.   MANU GARCÍA
Pregunta: En junio cumple cinco años al frente del Obispado de Jerez. ¿Cómo evalúa este tiempo?

Respuesta: El tiempo me está pasando de forma rapidísima y algunas ideas o proyectos que quería haber puesto en marcha aún no los he podido estrenar. Quizás porque todavía tengo muy presente lo que he vivido durante nueve años como obispo auxiliar en Getafe. Hablo de la visita pastoral. Me empeñé en que intentaría hacerlo cuanto antes, pero aún no he encontrado el hueco, y ahí hay una gran diferencia con Getafe, donde había capacidad para fijar fechas en la agenda. Aquí, cuando he querido hacerlo, me encuentro con que ya está llena; tenemos una diócesis muy viva, con un ritmo al que me he ido incorporando.

"Un número creciente de jóvenes están queriendo responder a sus inquietudes, buscando al Señor y entrando en la Iglesia"

Pero hay otras realidades que desde el principio planteé y que ahora me parecen una de las líneas que, a mi modo de ver, nos están dando frutos más esperanzadores, como es el tema del catecumenado de adultos. Lo que se dice de que hay una vuelta de los jóvenes a lo religioso, al descubrimiento de la vida espiritual, es algo que constato aquí en la diócesis. Desde que se instituyó el catecumenado de adultos —entendiendo por tales a mayores de edad o próximos a cumplirla, a partir de los 17 años— tenemos un grupo creciente que está pidiendo entrar en la Iglesia. El catecumenado se instituyó al terminar mi primer año en la diócesis. Fruto de ello, hace dos años, por primera vez en la Vigilia Pascual, se bautizaron 12 adultos; el año pasado, 18; y, si Dios quiere, este año serán casi 30. Para mí esto es muy esperanzador. Un número creciente de jóvenes están queriendo responder a sus inquietudes, buscando al Señor y entrando en la Iglesia.

P: ¿Tal vez gestos ‘externos’ como el de la cantante Rosalía ayudan a este fin?

R: Sin duda. Inicialmente podría dar la impresión de que se trataba de una manera más de promocionar un producto, pero a mí me ha sorprendido muy gratamente, pues cuando se le ha entrevistado y se le ha preguntado por esto, ella no ha tenido ningún reparo en decir que considera que ha recibido bendiciones del Señor y que lo menos que podía hacer era, como agradecimiento, dedicarle un disco.

P: ¿Esa juventud es menos cobarde?

R: Quizás en otro tiempo se vería con miedo a señalarse o a pensar que esto era solo ya de gente mayor, o que habíamos entrado en otra etapa de la historia. La gente joven me da la impresión de que ese miedo lo ha perdido y habla con más espontaneidad y naturalidad de lo que vive, no de lo que le han dicho los mayores o de lo que tienen que decir para quedar bien. Incluso afrontando la incomodidad que pueda suponer, lo hacen sin ningún problema.

El obispo José Rico Pavés, en el interior del obispado de Jerez.   MANU GARCÍA
P: Este lustro ha sido un tiempo en el que usted abrió mucho las manos hacia el mundo cofrade, más carta blanca. ¿Por qué ha evolucionado a una situación más restrictiva?

R: Bueno, llegué cuando todavía estábamos con restricciones de pandemia; la celebración de entrada en la Catedral todavía era con limitación de aforo. Eso respondía a una situación intensa en la que no se había podido salir a las calles, y era normal que, tras una situación extrema de reclusión, se recuperara una situación extraordinaria de expresión y manifestación de la fe. No creo, en rigor, que se haya endurecido más.

"Pretender reproducir lo que se vive en Semana Santa en otros momentos del año desdice su sentido"

Estamos en un proceso también de actualización de la normativa diocesana y, entre otras cosas, creo que estamos todos de acuerdo en que se trata de custodiar lo que constituye la seña de identidad de las hermandades, sobre todo las de Pasión. Querer reproducir fuera de la Semana Santa lo que se vive, acomodado a la liturgia de esos días, va en perjuicio también de lo que vivimos en Semana Santa. Las salidas extraordinarias son siempre un tema complejo. Se va normalizando y se va asumiendo lo que sucede en otras diócesis, sobre todo de Andalucía. Hay aniversarios que lo justifican, hay eventos que también lo permiten, pero pretender reproducir lo que se vive en los días intensos de la Semana Santa en otras épocas del año no tiene fin y, de algún modo, desdice. El principio de fondo es que la piedad popular y sus manifestaciones se acomoden a la vida litúrgica, y eso, gracias a Dios, se va realizando.

P: ¿Hay que poner vallas? ¿Situar todo en su contexto litúrgico?

R: Exacto, a los tiempos litúrgicos. Ahora, en tiempo de Cuaresma, a ninguna hermandad de gloria se le pediría alguna salida. Igual, en tiempo de Pascua, tampoco encaja mucho, mientras estamos en la liturgia celebrando el triunfo de Cristo sobre la muerte, volver a los momentos de la Pasión y de la muerte. Esa acomodación, yo creo que en eso todos coincidimos.

P: ¿En esa línea situamos, por ejemplo, el reciente decreto que no permite volver el Domingo de la Resurrección a las cofradías refugiadas por lluvia? ¿Se quiere así evitar un día ‘extra’ de Semana Santa?

R: Y que solapa lo propio de ese día. Ha ocurrido, no intencionadamente, que la hermandad que inaugura el tiempo de gloria se ha visto solapada o con menor participación de acompañamiento y de feligresía que las hermandades que estaban realizando los traslados de sus titulares, siendo imágenes de Pasión. Bueno, pues se intenta preservar el Domingo de Resurrección para que sea, efectivamente, un domingo en el que, además de lo que la liturgia nos invita a vivir, en la calle también resuene el aleluya con sus manifestaciones propias.

P: Es decir, no encaja de ninguna manera esa ‘reedición’.

R: Ahí está, exacto.

P: Pese a que la respuesta popular ha venido siendo masiva.

R: Sí, pero ahí hay más de un peligro, aunque responda a una inquietud verdadera. Los que, a lo mejor, han tenido dos semanas santas o tres en poco tiempo que no han podido hacer su estación de penitencia por inclemencias del tiempo, en cuanto han visto el hueco han dicho: salimos a la calle. En esto hay que poner un poco de orden.

Un gesto del obispo en le transcurso de la entrevista.   MANU GARCÍA

"Hay que poner orden y dar un marco normativo de mayor rango para situaciones excepcionales"

Pero el decreto tenía también otra finalidad: no era solo preservar el Domingo de Resurrección, sino anticipar lo que en la nueva normativa diocesana —que, si Dios quiere, estará antes de terminar el curso— se dispondrá para darle un rango normativo mayor a las disposiciones que han existido hasta ahora sobre cómo reaccionar en caso de lluvias o tener que suspender la estación de penitencia. Porque hasta este decreto, la normativa existente era la carta del anterior delegado, don Joaquín, en nombre del obispo, donde se daban indicaciones. El pasado año, el Lunes Santo, hubo problemas que, para poder iniciar un proceso corrector, requieren también una normativa de mayor rango. Y eso ahora ya también lo tenemos.

P: ¿Usted cree que hay hermandades que han abusado de su confianza?

R: No, yo no me he sentido en ningún caso utilizado. Al contrario, estoy agradecido. Gracias a Dios, la relación es muy cordial. Incluso cuando puede haber diferencias a la hora de tomar decisiones o ha habido que intervenir, pidiendo, por ejemplo, la auditoría a la Unión de Hermandades, la cordialidad nunca ha fallado. Y cordialidad significa una manera respetuosa de relacionarnos y de aclarar los puntos que nos parecían oscuros. En eso doy gracias a Dios de que la relación es muy buena con todas las hermandades. Hay confianza por parte de la mayoría de los hermanos mayores. De hecho, tienen mi teléfono y, cuando surge algo, me escriben o me preguntan. En ese sentido, estoy agradecido.

“Con la Unión de Hermandades la cordialidad nunca ha fallado para aclarar los puntos que nos parecían oscuros”

P: Habla de una relación cordial con la Unión de Hermandades, pero da la impresión de que se ha enfriado bastante. ¿Tal vez por ese rigor que usted exige?

R: No solo es una realidad que afecta al Consejo, afecta a la diócesis, afecta a la Iglesia universa. ¿Cómo vamos a ser creíbles si no somos transparentes en nuestras cuentas o en las gestiones que hacemos? Se había generado inquietud en no pocos hermanos mayores por las ayudas recibidas y cómo iban a llegar a las hermandades. Recogiendo esa inquietud, se pidió la auditoría, que señalaba una serie de cuestiones concretas, pero que podrían aplicarse a muchas parroquias. Todos somos susceptibles de mejorar y de presentar una gestión más clara. No es cómodo cuando se nos piden cuentas, pero, superadas las inquietudes, se han ido clarificando las cosas.

P: No obstante, hubo un comunicado contundente desde esta casa. ¿Se actuó así por no ser obedientes?

R: Obediencia ha habido, porque la auditoría se ha hecho y se han facilitado los datos. El auditor señaló que faltaban algunos datos desde el punto de vista de las exigencias actuales de cumplimiento normativo, que son mejorables. La intención no era sancionar, sino mejorar. Además, no era solo una inquietud del obispado, sino también de algunos hermanos mayores sobre todo a raíz de la Magna. La intención o el propósito no era ser estrictos o llegar a una sanción, sino mejorar en lo que tengamos que mejorar. Y eso, yo creo que sí, que se ha ido haciendo. De hecho, el sujeto que toma decisiones en un consejo local es el pleno de hermanos mayores y la permanente con su presidente han de recoger lo que los hermanos mayores dicen.  Por eso cuando un número de hermanos mayores pidió un cabildo extraordinario para aclarar esto,  aunque en principio se dijera ¿esto es necesario?, pero se hizo y se aclaró y se llegó hasta donde había que llegar.

El prelado, con una foto detrás suya con el Papa Francisco, en el salón de consejos del palacio episcopal.   MANU GARCÍA
P: Ahora hay elecciones en la Unión de Hermandades. ¿Cómo espera que se desarrolle todo?

R: Por lo pronto, para el domingo o el lunes de Pascua saldrá un decreto parecido al del comienzo de la Cuaresma sobre salidas procesionales, en este caso anticipando lo que recoge el borrador de la normativa actualizada, con las condiciones para poder ser miembro de la permanente o aspirar a la presidencia. Se pretende que lo que en años anteriores se ha hecho por vía de dispensa, quede ya recogido en normativa y no haya que pedirla. El Libro Verde establece que para ser miembro de la permanente del Consejo local hay que haber formado parte de una junta de gobierno o de una hermandad, pero en años anteriores se daba dispensa cuando personas con vínculo eclesial en hermandades y experiencia de vida cofrade y que además habían tenido alguna responsabilidad en otro ámbito eclesial.

No más dispensas: "Para ser miembro del Consejo no será necesario haber estado en una junta de gobierno"

La exención decía que sí, que era equiparable aunque no hubiera sido miembro de junta. Pues eso ya queda recogido en normativa y así no hay que estar dando dispensas, pues da la impresión de que está sujeto a la arbitrariedad del obispo ¿y por qué se dispensa esto y por qué este no? La normativa se quiere actualizar en ese sentido y se quiere también abrir al ámbito de las responsabilidades que las hermandades tienen en la Iglesia con los mismos retos que cualquier asociación pública de fieles. De momento para estas elecciones sólo hay públicamente el rostro de un candidato, aunque confío que otras candidaturas o se consolidarán o se fusionarán o veremos cómo evolucionan. La intención es que comencemos el curso próximo en Jerez con una nueva Unión de Hermandades.

P: Esa normativa, ¿también es para hermanos mayores y oficiales de junta?

R: La normativa se quiere abrir también al ámbito de las responsabilidades en el resto de la Iglesia. Las hermandades tienen los mismos retos que cualquier asociación pública de fieles. Debe haber siempre un vínculo reconocible y probado de pertenencia a una hermandad y años de colaboración activa antes de poder aspirar a una responsabilidad.

P: O sea, que cualquiera no puede ser hermano mayor o presidente.

R: Sí, efectivamente. Entre otros requisitos está la Confirmación, que es un elemento dentro de un itinerario más completo de iniciación cristiana. La Confirmación es un dato aislado dentro de un itinerario más completo. Un cristiano se hace por la palabra y por los sacramentos, es decir, por la catequesis, por la participación viva en las celebraciones, en el ejercicio de caridad.

"Asumir una responsabilidad en nombre de la Iglesia, requiere haber completado un itinerario de iniciación cristiana"

Algunos lo hacen por tener la posibilidad de formar parte, por ejemplo, de una junta de gobierno o ser madrina o padrino, pero la gran mayoría, lo que yo voy percibiendo, no solo en la diócesis, es que está siendo una oportunidad de volver a la vida interna de la Iglesia. Para asumir una responsabilidad en nombre de la Iglesia, se requiere haber completado ese itinerario de iniciación cristiana, por eso se pide la Confirmación.

P: En pocas palabras, reunir requisitos y demostrarlo.

R: Sí, así es. Quien quiera actuar en nombre de la Iglesia debe demostrarlo en su trayectoria personal, en su participación en los sacramentos y en su compromiso.

José Rico Pavés posando en la galería superior de la Casa de la Iglesia.   MANU GARCÍA
P: ¿Los divorciados encajan en ese contexto?

R: Depende de la situación. El divorcio no existe como categoría canónica en la Iglesia. Un divorciado civil puede ser un separado. La clave no es si está divorciado o no, sino cómo resuelve su situación. Puede haber divorciados que formen parte de una junta si no están en nueva unión y se aclara su situación. Si hay una nueva unión, hay que analizar si hubo nulidad matrimonial. Lo importante es sanar la situación antes de asumir responsabilidades.

P: Su Delegación de Hermandades está experimentando un impulso de su parte, dándole una posición más prevalente.

R: La novedad ha sido crear la figura de un delegado para asuntos jurídicos, dado el volumen de casos. Atiende recursos y procesos canónicos dentro de las hermandades, mientras la delegación se centra en la promoción de la identidad propia de las hermandades, su campo pastoral, el cuidado de la piedad popular, los procesos normales en la vida de una hermandad, pero cuando ya se entra en cuestiones jurídicas que suponen recursos, para eso se ha creado esa delegación.

"Llego a la Semana Santa con ilusión y confianza. Aunque durante el año haya dificultades, cuando llega todo eso desaparece"

En realidad, la delegada y el subdelegado de hermandades y cofradías, tienen las mismas competencias que los demás delegados. Dado el volumen y la notoriedad que tienen las hermandades en nuestra diócesis, es proporcionado que también la delegación tenga una mayor dotación para un trabajo notorio y grande.

P: Se acerca la Semana Santa, ¿cómo la espera?

R: Siempre entro en ella con el deseo de dejarme sorprender. Cada Semana Santa es nueva y el Señor tiene dones nuevos para cada uno. Llego con ilusión y confianza. Aunque durante el año haya dificultades, cuando llega la Semana Santa todo eso desaparece. Lo mejor de las hermandades sale a la calle y todos somos beneficiarios. Creo que todo va a ir bien; no sé si el tiempo respetará, pero las hermandades están bien preparadas y el trabajo de la Cuaresma da mucha confianza.

Sobre el autor

Kiko Abuín

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