Entrevista-Paco-Reinoso-y-García-Lázaro-07
Entrevista-Paco-Reinoso-y-García-Lázaro-07

Agustín García Lázaro, primero, y Francisco Reinoso, después, ocuparon el puesto de Defensor de la Ciudadanía. Esta figura estuvo vigente desde 2003 hasta 2013, cuando el PP aprobó el nuevo Reglamento de Participación Ciudadana, que acabó con esta figura de intermediación entre políticos y ciudadanos.

Casi no hace falta ni formular la primera pregunta. Es sentarse juntos a una mesa y empezar a recordar batallitas de sus épocas como Defensores de la ciudadanía de Jerez. Primero fue Agustín García Lázaro (2003-2008) y luego Francisco Reinoso (2008-2013) quienes han desempeñado este papel durante los diez años que ha durado esta figura en la ciudad hasta que el PP aprobó el nuevo Reglamento de Participación Ciudadana que la sustituyó por una comisión de sugerencias y reclamaciones que preside la propia alcaldesa y que en la práctica "no funciona", dice García Lázaro. "Funciona si el Ayuntamiento quiere que funcione", replica Reinoso al instante. "Pero no quiere", se contesta él mismo. Ambos trabajaron juntos para poner en marcha la oficina del Defensor del Ciudadano, en la que además de ellos dos trabajaba un administrativo, una abogada y una trabajadora social. "Costó hacerse un hueco", reconoce Agustín, que comenzó su andadura en la época de los pactos en Alcaldía entre PP, PSA y PSOE. "Nos entrevistábamos con todo el mundo", dice García Lázaro, que recuerda que en la memoria del curso 2007-08 reflejaron la realización de casi 900 entrevistas.

"Una de las suertes que tuvimos fue que José Chamizo era el Defensor del pueblo andaluz y siempre nos apoyó", añade Reinoso. Tras realizar esta intensa labor durante varios años, no es raro que se conozcan la ciudad de punta a cabo. Y también a muchos jerezanos. "Andar con Paco (Reinoso) por la calle Larga es un suplicio, conoce a todo el mundo", dice Agustín. Y no le falta razón. Acompañado siempre de su característico bastón y de su boina, es fácil encontrarlo recorriendo las calles del centro, en las que se para a hablar con cualquiera que le dé conversación. Lleva jubilado unos años, por lo que dedica su tiempo a actualizar su blog (República de Cuartillos), a participar en tertulias radiofónicas (es habitual escucharlo en Radio Jerez) y a escribir semanalmente una columna para Diario de Jerez, entre otras muchas cosas. García Lázaro volvió a dar clases al dejar de ser Defensor y se le puede ver participando activamente en movimientos como la Marea Verde, es miembro de Ecologistas en Acción y mantiene, junto a su hermano, el blog En torno a Jerez, en el que no hay rincón del término municipal que no haya analizad pormenorizadamente.

La primera queja que les llegó nada más abrir la oficina del Defensor fue en torno al sueldo de los políticos. "No te imaginas la que le dieron a Agustín", recuerda Reinoso. "En aquellos días se publicaba en El País los sueldos de los alcaldes de España, y el segundo o tercero era la de Jerez (por aquel entonces María José García-Pelayo) y el teniente de alcalde (Pedro Pacheco) cobraba casi lo mismo. Nosotros podíamos hacer sugerencias y pedimos que tuvieran sueldos razonables en función del presupuesto, del número de habitantes... Pero se lo tomaron fatal. Nos decían que éramos el quinto partido. Tenías que tener una coraza grande para que no te afectaran estas cosas", apunta García Lázaro. Francisco Reinoso lo tiene claro: "Los políticos de aquella época estuvieron forzados a montar el Defensor de la Ciudadanía porque había un movimiento de gente que pedían esa figura, pero a mí me consta que no les gustaba en absoluto". Por eso, "teníamos que luchar mucho para que te dieran un informe". Ellos mismos, dando ejemplo, no quisieron suponer un gran gasto para las arcas municipales. Agustín pidió cobrar lo mismo que de profesor ("querían pagarme mucho más", dice) y Francisco no cobraba, vivía de su pensión.

¿Cómo fueron los primeros pasos del Defensor? "Parte de la ciudadanía creía que el Defensor tenía que llevar la bandera del cambio social, nos pedían que sustituyéramos a los partidos políticos, a los sindicatos, a las asociaciones de vecinos… Por ejemplo, para un tema laboral podíamos informarles porque tenemos experiencia sindical, pero no nos corresponde a nosotros", explica Reinoso. Y tuvieron que lidiar con la picaresca de muchos. "Nos engañaban", añade, "Agustín tuvo que obligar a poner en los tablones de anuncios de los colegios que falsificar los datos de residencia para matricular a los niños en un colegio era delito. Eso ya se quitó gracias a la labor que tú hiciste", dice dirigiéndose a Agustín. "La idea primitiva era abogar por la transparencia, facilitar la gestión entre el Ayuntamiento y los ciudadanos, que no se enquistaran los problemas y desatascábamos muchas cosas pero otras estaban apretadas", dice el profesor, aunque reconoce que "había delegaciones en las que todas las quejas se respondían en tiempo y forma y de manera satisfactoria".Durante el tiempo que Agustín estuvo de Defensor y Francisco fue su segundo, les tocó lidiar con muchas quejas por el conocido catastrazo. "Y yo decía, ¿pero cómo vamos a resolver nosotros el tema del catastro que viene del ministerio de Economía?", se pregunta Reinoso. "Querían que el Defensor fuera el resuelvetodoslosproblemas que había en la ciudad y dejar aparte a los políticos, sindicatos y asociaciones, porque no servían. Y nosotros les decíamos que tenían que funcionar". También fueron complicado de afrontar los temas relacionados con el ruido. "Tratábamos de forzar nuevos estudios, nuevas revisiones, que se revisasen los informes anteriores. Nos acercamos al Jerez marginal que es el centro, ese centro pobre de casas semiderruidas. Puedo decir, sin riesgo a exagerar, que no ha habido calle o sitio en el que no hayamos estado para algún problema ciudadano. Ayer mismo cuando salía del aparcamiento del centro, subiendo la rampa, me acordé de los vecinos de arriba del parking, que aguantaban un ruido insoportable", comenta Agustín.

Que el centro está lleno de solares abandonados, desgraciadamente, no es nada nuevo. "El centro de Jerez es chabolista", dice Reinoso sin pensárselo. Hay muchos solares que no se limpian, con ratas campando a sus anchas, escombros... "Muchos son de particulares pero también había del Ayuntamiento, y se daba la paradoja de que el Ayuntamiento sancionaba al propietario de un solar abandonado pero tenía algunos que tampoco limpiaba", dice Reinoso. "Un solar es una figura para construir, no para tenerlo 4 o 5 años esperando que suba el precio. Ahí el Ayuntamiento debía poner vallas y cobrárselas al dueño y si no le hacía caso se ponía a subasta, primera, segunda y a la tercera se tiene que quedar con el solar por su justiprecio, pero nunca llegaba a esta última subasta porque no tenía dinero".

¿Les gustaría que se volviera a apostar por la creación de la figura del Defensor? "Ahora mismo crear, no la figura del Defensor del ciudadano, sino cualquier cosa que implique un gasto extra, en esa visión de trazo grueso no sería bien visto por casi nadie. Ahora que está la cosa mal, yo pediría que funcione bien esa comisión, que la presida alguien arropado por el pleno, es una forma de resucitar esa figura pero con otra perspectiva", dice García Lázaro. ¿Quien les gustaría que ejerciera esta labor si se pudiera recuperar? "Creo que tiene que ser una mujer, ya que tendría una sensibilidad especial para temas pobreza, de marginación...", comienza diciendo Reinoso. "Alguien cercano a los movimientos sociales, que conozca los diferentes rostros de lo marginal, de la exclusión", completa Agustín.

"Jerez ha sido secuestrada por el Ayuntamiento"

La conversación deriva hacia la situación actual del Ayuntamiento. "¿Cómo es que da subvenciones a 351 asociaciones de forma indiscriminada? ¿Cómo está dando sobresueldos de forma arbitraria a algunos trabajadores? Eso es creerte que eres el dueño del cortijo, y no eres el dueño, eres un administrador", dice Reinoso. "Hay políticos que se creen que son dueños del Ayuntamiento", por eso asegura: "Tengo la teoría de que Jerez ha sido secuestrada por el Ayuntamiento". Para García Lázaro "clama al cielo" que se esté gastando este dinero "cuando se ha despedido a 260 empleados públicos". "Eso lo entiende todo el mundo, también el votante del PP entiende que eso no puede ser. No puedes despedir a gente en masa y después dar sobresueldos y productividades… Cualquiera diría que esto va que vuela".

"Jerez es muchísimo más que el Ayuntamiento" para García Lázaro, quien cree que "los actores políticos de la ciudad son mucha más gente de la que está sentada en el pleno". Reinoso proclama: "Tenemos que estar concienciados de que esto es nuestro. El PSOE tenía más sensibilidad para esto de la ciudadanía. A los de Cuartillos, Pacheco nos dio el agua y nos legalizó las viviendas, y yo lo agradezco, pero es como si el Ayuntamiento fuera suyo. Y Pelayo como si fuera de ellos también. Tenemos que recuperar la conciencia del derecho a la ciudad". Ahora que estamos en periodo preelectoral, García Lázaro manda un recado a los partidos políticos: "Además de las promesas tendrían que llevar al lado un documento adjunto diciendo qué no va a hacer. Al final todos nos venden la moto. Dígame qué cosa no hará y lo que nos ahorraremos. Eso no se atreve nadie a decirlo".

"Esta ciudad necesita definir sus prioridades"

"Necesitamos proyectos claros, todo no puede ser traer gente al centro para que los bares estén llenos". Agustín García Lázaro lo tiene claro: "La gente tiene que trabajar en otros sitios para poder venir al centro a los bares. A lo mejor hay que traer dos empresas de invernaderos a Nueva Jarilla, que entren puestos de trabajo, tenemos que comernos el coco en cosas más productivas". Por eso cree que "esta ciudad necesita definir sus prioridades. Hablan de que salir dos minutos en la tele por la Vuelta vale no sé cuanto en promoción... Yo no me creo eso. Reconozco que soy un cateto en este tema pero con la de años que lleva saliendo el Circuito, ¿dónde se nota? Si hay más parados que antes y más deuda que nunca...", se lamenta. Aunque Reinoso matiza: "Una de las cosas que ha hecho buenas el PP es recuperar la gestión del Circuito. Eso me parece bien, si hay beneficio que se quede para el pueblo". Al final de la conversación, con la grabadora apagada y el café terminado, García Lázaro comenta casi susurrando: "A ver si esta ciudad encuentra un poco el norte". Por el bien de todos, que así sea.

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