"No me acostumbro a ver a un padre de familia correr por una inspección de trabajo"

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En 2014, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social en la provincia de Cádiz afloró casi 750 empleos sumergidos en Jerez tras 1.600 inspecciones, levantándose 293 expedientes sancionadores en nuestra ciudad. Además, estas inspecciones transformaron 368 contratos temporales que estaban en fraude de ley a contratos indefinidos. Y en cuanto a expedientes liquidatorios por cotizaciones a la Seguridad Social que la Tesorería no detectaba, se levantaron 9,7 millones en Jerez. Son algunos de los crudos datos que aportó Eugenio Santa-Bárbara Martínez, jefe de la inspección de Trabajo de Cádiz durante una conferencia en el Ateneo de Jerez sobre el fenómeno de la economía sumergida en Jerez y la provincia, donde se calcula que se mueven en torno a 4.500 millones de euros en dinero negro.

Santa-Bárbara, con una experiencia de 20 años trabajando para la Seguridad Social, afirma que si bien la economía sumergida ha existido siempre en la provincia, es con la crisis cuando más ha aflorado, y que es precisamente en estos tiempos cuando más se trabaja desde la administración para luchar contra ella. A la hora de hablar de este fenómeno, el inspector afirma que no sólo hay que pensar en el típico trabajador que por realizar cualquier trabajo pregunta si lo quiere cobrado con o sin IVA, sino también desde el punto de vista laboral: no dar de alta a los trabajadores, ofrecerles sueldos infames, contratarlos por horas o por medias jornadas cuando en realidad se trabaja a jornada completa… En este sentido, recordó el caso de la oferta laboral que dio a conocer LVDS, señalando que casos de este tipo “están a la orden del día y se están investigando”.

“Con la crisis hay un fenómeno real y constatado, y es que muchas empresas que no podían mantenerse en condiciones legales y ante la alternativa de cerrar se han sumergido. Y sólo hay que darse una vuelta por determinados polígonos industriales para ver que hay naves cerradas en los que hay una actividad, porque se trabaja a puerta cerrada”. Es entonces cuando actúa la inspección de trabajo. En este sentido, Eugenio Santa-Bárbara lamentó que en España y sobre todo en la provincia de Cádiz “se corra diariamente ante la visita de la inspección de trabajo”. Así, explicó que “yo no me acostumbro a ver que un padre de familia salte por un forjado en una obra o que se esconda como si fuera un niño, que se suban a un tejado o se escondan en un foso, detrás de una máquina o dentro de una nevera, porque ya no es que sea ilegal, es que me parece indigno. La sociedad no puede tolerar esto, y estas cosas están ocurriendo día a día en esta provincia”.

Pero, ¿por qué se da especialmente la economía sumergida en Andalucía y sobre todo en Cádiz? El inspector considera que hay tres factores fundamentales. De un lado, el sociológico. “Hay una excesiva tolerancia social y además hay una falta de educación cívica provocada por una falta de clase media-alta como motor económico y cultural, además de bajos niveles de renta y desigualdades en la distribución de la riqueza”.De otro lado, Eugenio Santa-Bárbara enumeró el factor económico (falta de inversión privada, escasa industrialización, falta de financiación, excesivo peso de las entidades públicas) y el político (falta de credibilidad, de solvencia, de seguridad jurídica y de compromiso) como las otras dos grandes causas de la economía sumergida. Pero también aportó otros datos para el análisis. De 214.000 habitantes que tiene Jerez, solo hay 53.000 afiliados a la Seguridad Social, mientras que hay más de 34.700 demandantes de empleo, de los que 17000 cobran una prestación, además de 34.000 pensionistas y 3.500 perceptores de prestaciones no contributivas. Con estos datos, se podría decir que una cuarta parte de la población de Jerez mantiene a las otras tres cuartas partes, algo del todo insostenible. Lo que está claro es que estos datos no casan con la realidad de Jerez. Con estas cifras en la mano, Jerez debería echarse a la calle diariamente y las manifestaciones contra el paro tendrían que ser multitudinarias, cuando en realidad no lo son ni mucho menos.

De ahí que el inspector recuerde “cómo estaban los bares de Jerez estas pasadas navidades, que ni se cabía. ¿De dónde saca la gente el dinero?” Por eso, ante un fenómeno que aquí vemos como normal, Eugenio Santa-Bárbara aboga, más que por ir detrás del ciudadano, por cambiar la mentalidad. “¿Queremos un estado policial permantente? Nosotros hacemos inspecciones hasta en comuniones y bodas, pero eso crea una alarma social. ¿Es lo deseable? Evidentemente la lucha contra el fraude debe existir y tiene que potenciarse, pero la economía sumergida no se soluciona sólo persiguiendo a la gente y ejerciendo una presión sobre la sociedad que nos haga sentirnos permanentemente vigilados. Hay que mejorar la cultura, hay que dar educación, tiene que cambiar la sociedad, tiene que haber un compromiso social, tiene que crearse un empleo de calidad como alternativa a la economía sumergida. Esto es un compromiso de todos. No podemos tener una mentalidad de que, como se incumple, que actúe la Policía. Lo recomendable es que la Policía, que la inspección de Hacienda y de Trabajo actúe en los casos extremos, porque lo ideal es que la mayoría de la gente cumpla con sus obligaciones y tenga conciencia de que no sólo tenemos derechos, también deberes, y que tenemos que ser solidarios con nosotros mismos”.

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