La pandemia lo paralizó todo. Ensayos. Actuaciones. Rutinas. Las bandas jerezanas de La Caridad y San Juan se quedaron en silencio, como tantas otras formaciones. Pero en lugar de quedarse quietos, decidieron moverse. Y de aquel parón forzoso nació Unidos por la Música, una asociación solidaria que comenzó repartiendo material sanitario y hoy sostiene una red de ayuda constante para decenas de familias.
Como vicepresidente, está Juan Manuel Reganzón, Mamé para todos. En conversación con lavozdelsur.es, reconoce que su vocación solidaria tiene raíces profundas: le viene de su padre, fundador de la banda y Policía Local, al que conocían como ‘el guardia’. Una herencia que hoy se traduce en acción.
De repartir material sanitario a sostener a 55 familias cada mes
Lo que empezó como una respuesta de urgencia en tiempos de covid no se quedó ahí. Desde entonces, la asociación ha participado en todas las situaciones donde hacía falta mano de obra, alimentos o suministros. Actualmente ayudan de forma permanente a unas 55 familias necesitadas, aportándoles alimentos y todo lo necesario cada mes.
"Cuando viene una cosa así nos volcamos al 200%"
Su compromiso no entiende de fronteras. Viajaron hasta Valencia para trabajar en las zonas afectadas por la dana. Allí se ofrecieron y estuvieron in situ en las poblaciones más castigadas, sumándose a miles de voluntarios. De aquella experiencia no solo quedó el trabajo realizado, sino también una estrecha amistad con vecinos y colectivos de esas localidades.
Esa conexión volvió a hacerse visible con las inundaciones provocadas por el desbordamiento del Guadalete. ‘Unidos por la Música’ se activó “al ciento por ciento” en labores de limpieza y asistencia a los afectados. Y lo hizo contando, esta vez, con valencianos con los que habían trabajado meses antes.
Una red que no mueve dinero y que actúa "a lo callado"
Aunque la ONG tiene como alma la pasión por la música procesional de La Caridad y San Juan, su actividad está abierta a cualquiera que sienta la necesidad de ayudar. Los músicos de ambas bandas también participan cuando hace falta, aunque dejan clara la separación: “pero no queremos mezclar una cosa con lo que es esto: por un lado está la actividad de la banda y por otra su vertiente solidaria”.
“No somos una entidad fuerte, pero seguimos ayudando a muchísima gente”
El crecimiento ha sido progresivo. En los comienzos, admite Reganzón, “estábamos muy verdes, pero con la experiencia nos hemos preparado ante cómo tenemos que actuar y como organizarnos gracias a que tenemos un equipo bueno de voluntariado”.
En el día a día, el núcleo principal lo forman alrededor de una veintena de voluntarios. En momentos de gran actividad, como en la zona del Guadalete, han llegado a movilizar hasta 300 personas.
En los últimos días han recibido envíos desde Valencia. La gratitud ha cruzado kilómetros. “Están tan agradecidos por la ayuda que prestamos que ellos mismos vienen con el transporte, llamados por familiares suyos a los que atendimos allí”. El procedimiento es claro: los llevan al punto cero, donde la situación es más grave; hablan con los vecinos para conocer qué hace falta de forma urgente y ellos mismos se ocupan de proveerlos. “Nosotros no movemos dinero”.
Del Portalillo a Las Pachecas
El trabajo reciente se ha centrado en zonas como el Portalillo y El Portal. También han seguido en Las Pachecas, donde han llegado a reunir a medio centenar de voluntarios para tareas de limpieza y asistencia.
No buscan focos. Reganzón insiste en que todo lo que hacen lo realizan “a lo callado”. Pero el impacto es evidente. La recompensa, dice, no es otra que la reacción de quienes reciben la ayuda.
“La mejor satisfacción es ver a familias otra vez sonreír e incluso llorar con lágrimas de agradecimiento, contagiándonos esa felicidad a nosotros cuando se consigue limpiar una casa para que vuelvan a habitarla”
Y pese al desgaste y la carga de trabajo, el mensaje final es una invitación abierta: “Las puertas siempre están abiertas para todo aquel que quiera colaborar, ayudar e integrarse en la asociación. Lo que hacemos es todo para una sola causa, ayudar al más necesitado”.
De la música al barro. Del silencio de la pandemia a la acción constante. ‘Unidos por la Música’ nació en un momento crítico. Y hoy, cuando el agua arrasa o la necesidad aprieta, vuelve a estar ahí.
