Miguel, el 'cabo' de Fiestas: "En Jerez no tenemos que envidiar, más nos envidian por nuestra Feria o nuestra Navidad"

Entró en el 84 a trabajar en el Ayuntamiento en una ciudad que estaba por hacer, procedente del Ejército. "Con Pacheco trabajábamos motivados, él mismo no paraba de trabajar. Entonces, los empleados estábamos más unidos"

Miguel González Mata, en su despacho de Fiestas, lleno de recuerdos.
Miguel González Mata, en su despacho de Fiestas, lleno de recuerdos. Autor: Manu García

Miguel González Mata (Jerez, 1957) podría ir jubilándose en breve, pero no lo ve. Nacido en San Miguel, dice que ha hecho cuentas y prefiere que no, aunque habla con ilusión de la Delegación de Fiestas, donde mantiene la ilusión después de 40 años de funcionario, 36 en el Ayuntamiento. Era cabo primero en La Parra, donde estuvo dos años. Pero el Ejército no le daba garantías. "A los diez años te mandaban a casa si no ascendías a sargento. No me dieron opción de hacer el curso. Entrabas por antigüedad". Tenía 100 por delante para hacerlo y el Estado Mayor calculó que llamarían en los dos años que le quedaban para licenciarle a medio centenar. Así que echó las oposiciones. 500 pesetas. "Eché para Correos, el Banco Popular, la Caja de Ahorros y el Ayuntamiento". Le llamaron de este último pero nunca llegó a ejercer como inspector del ORA. Su experiencia en el economato del Ejército le valió para ir defendiéndose en tareas administrativas. Actualmente es Jefe de Unidad del Taller de Fiestas, donde llega por la elección de plazas de los funcionarios eméritos. Decidió volver hace cinco años a la que más alegrías le ha dado. "Aquí vamos todos a unos, funciona muy bien. Nos sale por inercia".

¿Qué recuerdo tiene de su llegada al Ayuntamiento?

Mi jefe no quería que me fuera del Ejército, pero vi que me iban a echar dos años después. Avisaron a mi madre un viernes de que me presentara allí el lunes. Si me hubieran garantizado la plaza en el Ejército me habría quedado, me gustaba. Yo aprobé la plaza para inspector del ORA, estudié una semana las calles y entré. Yo era una especie de policía militar en el Ejército y di muchas vueltas con el coche por Jerez viendo lo que hacían los soldados cuando tenían permiso. Eso ayudó. Más o menos me conocía las calles de Jerez. Y antes estaba en el centro, ahora el ORA se ha abierto a muchas avenidas.

Jerez es más grande, el doble de ciudad.

Antes esto era campo (dice desde la terraza del bar Camino del Rocío).

¿Tendría que ser el Ayuntamiento un poco más como el Ejército?

En algo sí (ríe). A ver cómo me explico. Allí había que ser más recto. Aquí no. El compañerismo es diferente. Cuatro años en el Ejército fueron de instructor de reclutas. Yo creo que debería volver la mili, te hace hombre en el sentido de que te desenvuelves, estás tú solo. Yo me levanto del tirón, me visto en un segundo, el vicio del Ejército. El Ayuntamiento antes sí estaba más unido, estábamos en el mismo edificio. Hacíamos fiestas de mil trabajadores en el Club Nazaret, con mucho calor entre todos. Ahora solo con quienes están en tu día a día, en tu edificio.

Pasó por Pedanías o Seguridad antes de Fiestas.

En la Policía me pusieron a meter las multas (en el sistema). Eso fue una perdición, todo el mundo pidiéndome que se las quitara, porque conocía a mucha gente. Que no, que no, que me iba a caer a mi la bronca. En Seguridad estuve con las señalizaciones con mi compañero Sebastián. Íbamos por peticiones de las asociaciones de vecinos, a través de ellos. Cortábamos la calle por la Feria, las gincanas de las Motos... 

Los propios restauradores no veían la Feria de la Vendimia. Antes sí había alegría para gastar, ya no

¿Trató a Pedro Pacheco?

Como tal, no lo he tratado. Más a sus delegados, más a José Luis Valle, que coincidí cuando estaba con la Policía y Pepe López. A José Luis Valle lo pusieron como los trapos cuando nada más que trabajó por la Policía Local. No había horario con él, igual que Pedro, que estaba a las siete trabajando hasta las once. Y Pepe López en Promoción, estuve de secretario con él. Llevaba muchas delegaciones. Con Pedro no estábamos en el día a día, sino que daba órdenes que pasaban por las personas, como el secretario. Cuando estaba trabajando en las señales de tráfico, llamaba a las ocho para avisar de que había visto alguna en el suelo para que se arreglara en el momento, no fuera a ser que tuviera problema algún peatón, o a arreglar alguna calle. Dicen que los que estábamos trabajando con él somos pachequistas, y no es así, yo podía votar mil veces a Pacheco, pero trabajábamos con él como con cualquier otro partido. A partir de las tres puedes votar lo que quieras, pero hemos trabajado con todos. Y es que veíamos que trabajaba muchísima y estábamos todos a una. Como gestor y profesional, un número. Luego parecía un poco prepotente, pero es normal, tantos años. Era el dueño de la ciudad. Pero apoyaba a los trabajadores, siempre. Motivados, y se echa de menos. Daba soluciones, ayudaba... Hoy cada uno va a su bola, remando para lo que le interesa.

¿Qué le falló?

El tema del fútbol lo quemó mucho. Tendría que haberse ido cuando perdió la mayoría. El cierre del campo, el pulso con tantos socios del Xerez. Habrían votado al primero que llegara. Y luego lo que tuvo con Pilar, que eso fue de los dos, y acabaron los dos en la cárcel, qué tontería. Era a ver quién podía más. 

Ha cambiado mucho este Ayuntamiento.

Mucho. Antes estábamos unidos, te decía. Ahora todo es espérate, este papel, ahora el otro... 

Nadie quiere firmar papeles.

Mira lo que pasó con trabajadores que eran mandados. Que les dijeron que firmara. La gente ya no se fía. Ya el político tampoco se mucha. Es un conformismo de la gente. Y analizas lo que ha sido después de Pacheco, ¿qué hay nuevo en la ciudad? Nada. 

¿En Fiestas qué se puede inventar ahora sin presupuesto?

Planteamos cosas pero no hay dinero. Todo es dinero.

Miguel González Mata, durante la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA
Miguel González Mata, durante la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA Manu García

Por ejemplo, en Málaga o Sevilla tienen sus grandes mappings, por poner simplemente un ejemplo que quizás no se pueda hacer por falta de dinero. 

Bueno, pero no me vale una calle de Málaga como ejemplo, o Sevilla. Son grandes capitales. Más cosas nos envidian a nosotros. Jerez tiene más calles, más Navidad. Como la Feria, que no tenemos portadas, pero mejores luces por dentro. Para mí, demasiado. La gente luego ve que los fuegos artificiales son muy lejos, pero no sabe lo que ha costado. O los rayos de luces azules del Belén en Cristina.

¿Echa la oreja a las críticas en una delegación tan expuesta?

Un poco sí. Vemos lo que ha gustado menos y decimos ah, pues en esto pueden tener razón. Lo que pasa es que los eventos los acabamos con tanta tensión por si pasa algo, que es lo que nos importa. Que no se pare un carro en el paseo de la Feria. Que no haya habido un incidente con un niño en una cabalgata es lo más importante. No te imaginas la responsabilidad. Luego vemos mucho los recorridos, lo vemos, eso trae críticas, pero bueno. La cabalgata es el único evento que no se suspende por el agua. Hay gustos para todo, que si los monstruos asustan a los niños, que si este año no habéis traído nada.

Algunos años ha habido gaiteros. En una cabalgata de Reyes.

(Risas). O los romanos que traíamos con trajes de Valencia, que los llevan para las Fallas. Eso no hay c... de ponértelo, eso pesa una barbaridad y es carísimo. Y tírate seis horas con eso andando. Trabajamos muchísimo para la Cabalgata, son muchos meses. La noche anterior hacemos el traslado de madrugada hasta Ifeca, mientras desmontan Juvelandia. Acabamos muy cansados, pero merece la pena. Un año fui paje y acabé varios días fatal de la espalda. Pero luego vas al hospital, con los niños, o a ver a las mujeres de la calle Franco [una residencia de personas con discapacidad] y ves esas caras por un estuche, o el susto al ver a Baltasar... Yo he acabado llorando al salir, una ilusión tremenda.

Para mí sería una ilusión enorme ser rey mago, pero ya quién se va a acordar de mí

Repasando otras fiestas. ¿Hay para carnaval?

Los de Ganemos han empujado, pero es muy poca gente, siempre los mismos. La gente va si traes una buena comparsa de Cádiz por derecho, al Selu, a Martínez Ares, la gente acude... Pero yo muero con Cádiz, chapeau, pero Jerez no es de carnaval. 

¿En Semana Santa?

En Fiestas llevamos muy poco, la seguridad de las calles pero muy poco.

Y la Feria. ¿Cuál es el secreto de una buena Feria? ¿La disfruta?

Que no se monta en una semana. Empezamos en diciembre para los caseteros. En febrero, el montaje, luego la inspección del montaje, que se les da dos semanas para terminar hasta 48 horas antes de empezar. Hay feriantes de Sevilla, muchos, que traen la caseta y montan su negocio de un lado para otro. La montan en menos de una semana. Si es lunes y no has montado un cable... Al final se acaban cerrando algunas por no cumplir. No puedes entrar y que estén vacías, o poner puntillas en el alumbrado. Y yo soy el de la carpeta, dando vueltas, vigilando la música. En mi jornada no bebo. Empiezo a las once de la mañana y acabo ya por la noche. Ahí sí me tomo alguna copita

De ahí, a la Vendimia. 

Sí, porque en el Corpus apenas ayudamos con unas banderolas. La Vendimia era nuestra segunda feria, con cabalgata, reina vendimiadora... Pero los propios restauradores no lo veían ya. Antes había muchas empresas, más alegrías. Se perdieron cuarteles, 6.000 empleos de bodegas... Si no hay empresas, no hay alegría.

Antes de irse, le gustaría una buena Navidad, una buena cabalgata. ¿La veremos con esto del covid?

No lo sé. Este año están pensando cómo hacerlo. Piensa lo que es para un niño que no haya Reyes Magos, con la ilusión que eso es. ¿Cómo controlas eso, siendo tantos niños?

¿Le apena no haber hecho carrera militar, mirando atrás?

A los de La Parra los mandaron a Morón. Eso es coger un autobús a las cinco de la mañana y volver a las siete o las ocho. Con otros compañeros como yo que estaban allí conmigo se lo digo, la que nos hemos quitado. ¿Qué vida habría sido eso? Más tranquilo, en mi casa, en Jerez.

Así, en general, sin especificar le pregunto para que remate. ¿Qué solución tiene Jerez?

Faltan empresas. Sin empresas no hay alegría. Y luego con actividades para que la gente vea cosas diferentes y piense en otras cosas. Este año hay cuatro zambombas en el Villamarta. Antes no iban pero ahora por hacer algo diferente sí. 

Por último: de la cabalgata le falta subirse arriba del todo.

Para mí sería una ilusión enorme. Pero ya quién se va a acordar de mí. La imagen que se queda en las calles, esos padres peor que los niños. Esos paraguas que son una ruina. Pero no, trabajadores, menos Salvador Salvago, que no era municipal sino del cuerpo de funcionarios del Estado, no ha habido empleados que sean reyes magos. 

Miguel González Mata. FOTO: MANU GARCÍA
Miguel González Mata. FOTO: MANU GARCÍA

 

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