La Asociación Tenis Jerez, que lleva 23 años en las instalaciones de Chapín, debe abandonarlas en los próximos días tras serle adjudicadas a otra empresa, después de sufrir varios reveses judiciales.

“Mi vida es la ATJ”, dice sin pestañear Rafael Gómez, encargado de mantenimiento y recepción de las instalaciones que la Asociación Tenis Jerez lleva ocupando en Chapín desde hace 23 años. Cuando llegaron había un edificio en ruinas. Ahora, en los 26.500 metros cuadrados que tienen, hay siete pistas de tenis y siete de pádel. Las primeras iban incluidas en el acuerdo al que llegaron con el Ayuntamiento en 1993, cuando las consiguieron mediante concesión administrativa, las segundas, no. Las hicieron cinco años antes de que expirara el plazo de 15 años que tenían. A la inversión inicial de 70 millones de pesetas (algo más de 420.000 euros) hay que sumarle luego otros 300.000 euros empleados en la ampliación de servicios. El año 2009 era la fecha límite y desde entonces viven con la sombra del desalojo sobre sus cabezas. “23 años dedicados al deporte se van a perder”, se teme Rafael, que se vanagloria de que la asociación “ha hecho barato jugar al tenis en Jerez”.

Por eso, ahora, sólo les queda luchar por mantenerse. Aunque lo tienen muy complicado. Parece que, tras varios amagos de desalojo, ésta es la definitiva. El Ayuntamiento, tras varias resoluciones judiciales, les pide que abandonen las instalaciones, que pasarán a ser ocupadas por Tenis Chapín SL, la empresa que, mediante licitación pública, se hizo con ellas tras ofertar 1,5 millones de euros en 2009. Hasta el momento, siete años después, sólo ha entregado una fianza de 60.000 euros. De hecho el Ayuntamiento, en junta de gobierno local de 26 febrero de 2010, decidió, pocos meses después de la adjudicación, revocar la concesión a Tenis Chapín SL al entender que se basaba en “criterios de rentabilidad económica, no dándose una respuesta adecuada a la demanda de la ciudadanía para la práctica del deporte en Jerez”.

Pero en octubre de 2013 la situación dio un vuelco. Tras interponer un recurso contencioso administrativo contra el acuerdo de junta de gobierno de 2010, Tenis Chapín consigue que se le adjudique definitivamente la concesión de las instalaciones. Enero de 2014 es una fecha marcada en rojo en el calendario de la ATJ: Fue entonces cuando recibieron un escrito pidiendo el desalojo de las instalaciones de Chapín “en un plazo máximo de 15 días”.

Ahora, el club de tenis de la provincia con más licencias de jugadores, cuenta los días para empezar a recoger sus pertenencias y marcharse de las instalaciones donde llevan 23 años. Y temen hacerlo para que se queden vacías y sean pasto del vandalismo. “Estamos a mitad de temporada y dejaríamos tirados a 200 niños”, dice Miguel Ángel Cubiella, director de la escuela de tenis de la ATJ. Rafael Gómez lo complementa: “Si nos echan es difícil mantener la masa social”. Actualmente, más de 300 familias usan las pistas de la zona anexa a Chapín.

Desde la ATJ no creen que la intención de Tenis Chapín sea continuar con la práctica del deporte base en las instalaciones. “Es una empresa que se creó para el concurso y no tiene actividad comercial. La misma semana que se hizo con la concesión también pujó por otra por valor de un millón de euros”, cuentan desde la Asociación Tenis Jerez, que teme que ahora el adjudicatario pida daños y perjuicios por no haber podido explotar el recinto desde 2009. El empresario, que en un principio aseguró que absorbería al personal de la ATJ –4 puestos directos y 23 indirectos–, respetando la antigüedad, ahora ha cambiado de opinión “Si la instalación está sin actividad durante seis meses ya no hay subrogación del personal”, sostienen desde la ATJ, que sospecha que esa es la idea de Tenis Chapín.

“¿Por qué el Ayuntamiento no se hace guardián de las instalaciones?”, se preguntan desde la asociación, que teme que “si nos vamos hoy y se cierra el club, esto se llevará dos o tres años cerrado”. Las consecuencias de esta decisión pueden ser demoledoras. Han pedido al Ayuntamiento que se haga cargo de su mantenimiento durante el periodo de transición entre su marcha y la llegada del adjudicatario, aunque la respuesta municipal es que no hay personal suficiente.

Por eso, con el tiempo pisándole los talones, tienen clara una cosa: “Sólo nos queda la pataleta”. Este mes de abril tienen previstos varios eventos y hasta una concentración en el Arenal con los alumnos vestidos con sus indumentarias para escenificar que se quedan en la calle. “Nos queda luchar para que las instalaciones no se abandonen”, sostiene Rafael, que asegura que el día que se vean fuera, él se manifestará en la puerta. “No tengo otra cosa”. Y como él, el resto de compañeros que trabajan allí. En las últimas semanas se han reunido miembros del gobierno local con la ATJ y Tenis Chapín para buscar una solución “que no perjudique a terceros”, sostiene la teniente de alcaldesa de Deportes, Laura Álvarez. Pero la asociación ve su futuro muy negro: “La ATJ se pierde”.

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