Más de 150 personas apiñadas al borde de una vía, motos haciendo caballitos a gran velocidad y, cuando llegó la Guardia Civil, lluvia de piedras contra los agentes. Ha ocurrido en Jerez, donde los escenarios de las competeciones ilegales de motos van alternándose según se ejerce presión por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
La Guardia Civil ha detenido a un menor de edad e investigado a un adulto —que actualmente se encuentra en prisión— por agredir a agentes con piedras, amenazarles e insultarles durante una concentración ilegal de motos celebrada el pasado mes de octubre en Jerez. Los hechos tuvieron lugar en una vía de servicio paralela a la autovía A-382, frente al Circuito de Jerez-Ángel Nieto, donde decenas de motoristas realizaron carreras ilegales, caballitos, derrapes y acelerones a gran velocidad ante más de 150 espectadores agolpados en los márgenes de la calzada sin ningún tipo de separación con los vehículos.
Los agentes se desplazaron al lugar tras recibir el aviso de que numerosas motocicletas estaban llevando a cabo maniobras temerarias en las explanadas de los aparcamientos del circuito, muy próximas a un centenar largo de personas y sin ninguna medida de seguridad. Al llegar, comprobaron que la situación ponía en riesgo la integridad física tanto de los propios conductores como de los espectadores que se acumulaban a escasos metros de los vehículos.
Cuando los agentes comenzaron a identificar a varios de los motoristas, la situación degeneró. Varios participantes empezaron a lanzar piedras contra los guardias civiles y sus vehículos, causando daños en los coches oficiales. Al mismo tiempo, muchos de los presentes increparon a los agentes con amenazas e insultos mientras se amparaban en el anonimato que les proporcionaban sus pasamontañas y cascos. Más allá de agredir directamente, algunos de los implicados incitaban activamente al resto del público para que se enfrentara también a la Guardia Civil.
Una investigación para identificar a los agresores que ocultaban el rostro
Tras los hechos, la Guardia Civil abrió una investigación para lograr la identificación plena de los agresores, una tarea dificultada precisamente por el uso deliberado de pasamontañas y cascos para ocultar los rostros. El trabajo de los agentes concluyó con la detención de un menor de edad y la investigación de un adulto que, en el momento de hacerse pública la operación, ya se encontraba en prisión. Ambos se enfrentan a cargos por delitos de atentado a agentes de la autoridad, desórdenes públicos y conducción temeraria. En el marco de la operación también fue intervenida una de las motocicletas utilizadas durante la concentración.
Este tipo de eventos responde a un patrón bien conocido por las fuerzas de seguridad: las concentraciones se convocan a través de redes sociales, atraen a numerosos jóvenes y terminan en carreras ilegales y acrobacias que ponen en riesgo tanto a los participantes como al público que acude a presenciarlas.
