Las consecuencias del temporal que ha azotado Jerez en los últimos días siguen notándose este fin de semana. Alrededor de 150 vecinos continúan desalojados de sus viviendas, mientras el Ayuntamiento de Jerez mantiene activo el seguimiento de las incidencias derivadas de las intensas lluvias y la crecida del río Guadalete.
Según la información facilitada por el consistorio, las personas que todavía no han podido regresar a sus casas proceden de La Greduela, Los Cejos del Inglés y la zona baja de Las Pachecas, áreas donde persisten zonas anegadas. En estos puntos, la prohibición de acceso se mantiene vigente por motivos de seguridad, a la espera de una evolución más favorable.
En paralelo, el dispositivo de atención social sigue operativo. Actualmente, 38 personas permanecen realojadas en distintos emplazamientos habilitados de forma temporal, entre ellos el albergue de Inturjoven, instalaciones de Cáritas El Portal y varios hoteles de la ciudad. Estos alojamientos se han dispuesto para dar respuesta inmediata a las familias que no pueden ocupar sus viviendas.
No obstante, la situación ha mejorado de forma progresiva en otros núcleos poblacionales. Desde el viernes 30 de enero, numerosas familias han podido volver a sus hogares después de que la dirección de la emergencia levantara la prohibición de acceso tras constatar una evolución favorable del caudal. Esta medida ha permitido el regreso los vecinos en La Corta, El Portal, El Portalillo, La Ina, Lomopardo y la zona alta de Las Pachecas, donde las condiciones han mejorado.
Pendientes del cielo
A pesar de que este domingo se ha registrado una tregua meteorológica, las autoridades insisten en que no es momento de relajarse. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé que las precipitaciones intensas vuelvan a partir de este lunes 2 de febrero, un escenario que obliga a extremar la precaución.
Por este motivo, los servicios de emergencia y los responsables municipales continúan con las labores de vigilancia aérea y el control permanente de los niveles del río y de sus afluentes, con el objetivo de anticiparse a posibles crecidas y actuar con rapidez si la situación empeora. Mientras tanto, los vecinos afectados siguen pendientes de la evolución del temporal, a la espera de poder regresar cuanto antes a la normalidad.
