La Peña Alfil de Ajedrez de Jerez forma parte del tejido deportivo más antiguo de la ciudad. Solo dos clubes locales la preceden en antigüedad, y su trayectoria la sitúa además como la entidad ajedrecística más veterana de la provincia de Cádiz y una de las más longevas de Andalucía. Su historia, marcada por la constancia y el compromiso con este deporte, se extiende a lo largo de más de seis décadas.
Sus primeros pasos se remontan a finales de los años sesenta, cuando un grupo de jóvenes, en su mayoría procedentes del barrio de San Miguel, comenzó a reunirse para jugar al ajedrez en un local de la calle San Agustín. Aún sin estructura formal, aquellas partidas sentaron las bases del futuro club. Según recuerdan sus actuales responsables, "la gente ya quedaba a jugar en el club bastante antes, en los años 60", antes incluso de que se redactaran los estatutos en 1973.
Aquellas reuniones no pasaron desapercibidas durante los últimos años del franquismo. "La policía se pasó más de una vez a ver qué andaban haciendo esos señores allí que se juntaban, que era un poco sospechoso", explica el presidente, Pedro Gómez Zambrana. En una época en la que las asociaciones estaban sometidas a una estricta vigilancia, los encuentros eran supervisados por temor a que ocultaran actividades políticas.
La entidad fue consolidándose con el paso del tiempo y mantuvo siempre un espacio propio, aunque cambiando de ubicación. Tras sus inicios en San Agustín, pasó por la calle Naranjas durante los años setenta y principios de los ochenta, posteriormente por Damajuana, en la calle Franco y en la calle Cuatro Juanes. "Siempre hemos tenido un local", señala el tesorero, Jesús Caballero, hasta que el encarecimiento de los alquileres obligó a replantear el modelo.
El aumento del precio de los locales supuso un punto de inflexión. "Los locales siempre los pagaban los socios y llegó un momento en que fue imposible", explican. A partir de entonces, la actividad se trasladó a centros educativos, como el colegio IES Sofía, gracias a acuerdos con sus direcciones. Esa etapa se interrumpió con la llegada de la pandemia, lo que llevó al club a buscar nuevas colaboraciones.
Actualmente, la Peña Alfil desarrolla su actividad en varios espacios, entre ellos el CEIP Isabel la Católica, donde celebra competiciones oficiales, y otros centros donde imparte clases extraescolares con monitores titulados por la Federación Andaluza de Ajedrez. Además, organiza torneos periódicos en bares y establecimientos de la ciudad. "Hacemos torneos mensuales o cada mes y medio en diferentes bares de Jerez", indican, y también participan en exhibiciones promovidas por asociaciones comerciales y vecinales.
La falta de una sede propia estable sigue siendo uno de los principales problemas. "En los colegios no se crea el ambiente de un club", reconocen. Actualmente cuentan con unos 70 socios y alrededor de 150 simpatizantes, pero su tamaño dificulta el acceso a determinadas convocatorias públicas. "Esto es un deporte minoritario", afirman, y lamentan que el sistema de subvenciones priorice a entidades con mayor número de miembros. "Tenemos una reunión ahora con el Ayuntamiento y vamos a intentar, a ver si podemos conseguir un local", señalan.
Ideal para niños y mayores
Pese a las limitaciones, el club mantiene una intensa labor formativa, especialmente entre jóvenes y personas mayores. En el centro de día San Benito participan regularmente entre veinte y treinta jugadores. "Se ha creado un ambiente muy bueno de juego", destacan, subrayando los beneficios del ajedrez para la memoria. Entre sus mayores logros deportivos figura el caso de la joven Isabel Roldán, "nuestro estandarte", tres veces campeona de Cádiz, doble tercera de Andalucía y representante autonómica en competiciones nacionales.
Los responsables insisten en el valor educativo del ajedrez y en su capacidad para atraer a nuevos jugadores. "No paran de llamarme al móvil para apuntar niños", explica Gómez Zambrana. Destacan su impacto en la concentración, el razonamiento matemático y las habilidades sociales. "Aprenden a saber perder y a saber ganar", señalan, y añaden que incluso los niños más inquietos logran centrarse frente al tablero. "Un niño que no para, le pones un tablero de ajedrez y se queda clavado", resumen, como reflejo del potencial de este deporte para el desarrollo personal.
