En la calle Arcos de Jerez, una de las vías que en los últimos años ha ido ganando protagonismo en el centro histórico de la ciudad, la marisquería Momo se ha consolidado como uno de los negocios vinculados a la vida diaria del barrio. El establecimiento lleva abierto "un año y siete meses", según recuerda su propietario, que prefiere ser conocido simplemente como Momo. Desde su apertura, el local ha apostado por una propuesta gastronómica centrada en el producto del mar y en una oferta variada que busca atraer tanto a vecinos como a visitantes.
Además de su actividad hostelera, Momo mantiene una intensa vinculación profesional con el sector de la construcción, especialmente en el entorno de la calle Arcos, donde asegura llevar cerca de una década desarrollando distintos proyectos. En ese tiempo ha participado en la creación de varios apartamentos turísticos en la propia calle, algunos de ellos levantados sobre edificios antiguos. También señala otras actuaciones cercanas, como 10 apartamentos "donde estaba la panadería vieja", otros cinco en la zona de acceso a la calle, así como "el parking de la calle Ávila y el hotel Villamarta, que está en la misma calle. Llevo 12 años sin salir de la calle Arcos y por eso monté el bar. Yo sabía que la calle Arcos iba a ser muy fuerte".


A estos proyectos se suman nuevas obras en marcha o previstas, como quince viviendas junto a la Tasca San Pablo, y seis más en El Puerto, además de trabajos repartidos por distintos puntos de la provincia, incluidos San Fernando y Cádiz. Según explica, su empresa ha llegado a contar con un equipo de unas 30 personas dedicadas a la actividad constructora.
La base de la carta gira alrededor del pescado y el marisco, aunque el menú se ha ido ampliando con el tiempo para incorporar otras opciones. "Los que mandan son el pescado y el marisco. Y de vez en cuando hemos estado metiendo más cositas como postres o carne. De vez en cuando también hacemos guisos", explica el dueño del establecimiento. Esa combinación de platos marineros con algunas propuestas adicionales forma parte de la filosofía del local.
Entre los platos caseros destacan algunos guisos que ya son famosos en el barrio de San Pedro: "Hacemos menudo de chocos y hacemos también muchos guisos de fideos a la marinera", señala Momo. Estas elaboraciones se sirven habitualmente entre jueves y domingo al mediodía, dentro del horario habitual del establecimiento, que abre de 12:00 a 16:00 de la tarde y de 20:00 a 1:00 de la madrugada, mientras que el lunes permanece cerrado por descanso.


En cualquier caso, el corazón de la propuesta sigue siendo el producto del mar. "El pescado y el marisco es nuestro fuerte y ofrecemos calidad a un buen precio. Pescado de Sanlúcar y vamos ampliendo por cdada temporada", resume el propietario cuando se le pregunta por el plato estrella del local. Dentro de esa oferta, hay un producto que sobresale por encima del resto en la demanda de los clientes. "Las gambas y las patas rusas salen mucho y será por algo", explica, en referencia a uno de los mariscos más solicitados por quienes acuden al establecimiento.
La carta recoge una amplia variedad de propuestas que van desde clásicos del tapeo hasta frituras y mariscos. Entre ellas aparecen elaboraciones como las anchoas del Cantábrico, el jamón ibérico, el lomo ibérico o las tablas de quesos y embutidos, junto a tapas tradicionales como las gildas con anchoas, los chicharrones, la mojama o las huevas de caballa y de maruca. En el apartado de frituras, la oferta incluye pescados habituales de la costa gaditana como chocos, cazón, pescadilla, gallo, adobo, acedías o salmonetes.

El protagonismo lo comparten también los mariscos de la Bahía de Cádiz, que constituyen uno de los pilares de la propuesta gastronómica del local. Gambas, langostinos, cigalas, patas, bocas, mejillones, cañaíllas, quisquillas o almejas forman parte de una selección que se completa con productos como zamburiñas, navajas o nécoras. "Pequeñas, tiernas y llenas de sabor", define Momo las zamburiñas, que también son muy reclamadas por su clientela. La carta también presenta las huevas de caballa como una opción perfecta como tapa o para compartir entre amigos y productos de temporada como las galeras.
Para vecinos y también para turistas
Aunque el marisco es el eje central, el establecimiento también ha incorporado otras opciones para ampliar la variedad de la carta. "También ofrecemos un buen entrecot, pinchitos y un cachopo que está espectacular", explica Momo, que subraya que quien acuda al local "no sólo se va a encontrar marisco, que es la especialidad, sino también una buena variedad de otras cosas".
El espacio ofrece un formato acogedor, con mesas en el interior en dos salones pequeños y también en el exterior de la calle Arcos. El local cuenta con una clientela que combina vecinos habituales de la zona con visitantes que llegan atraídos por la actividad del centro histórico. "Me vienen muchos turistas", afirma el dueño, que asegura que el negocio se da a conocer tanto por el boca a boca como por la actividad en redes sociales.


