María del Amor: divorciada, con dos hijos menores de edad y en riesgo de desahucio

Una madre que vive de okupa en un piso de BBVA se ve virtualmente en la calle tras recibir la fecha del lanzamiento, algo que aún no ha contado a los pequeños: "No sé cómo decírselo”

María del Amor, en la puerta del bloque donde vive con sus dos hijos. / MANU GARCÍA.
María del Amor, en la puerta del bloque donde vive con sus dos hijos. / MANU GARCÍA.

Una cirrosis hepática, unida a problemas de tensión y de diabetes, se llevaron al padre de María del Amor en un abrir y cerrar de ojos. Con el fallecimiento de su padre no solo perdía a su figura paterna, sino un techo bajo el que vivir. Ella y sus dos hijos, de seis y 16 años. “Me vi en una situación desesperante”, dice esta jerezana que el próximo 6 de febrero se ve en la calle con los menores. Divorciada, sin trabajo estable y un subsidio de apenas 185 euros, no tiene recursos económicos para hacer frente a un alquiler. El que tenía su padre, de 330 euros, era inasumible para ella, que percibe 150 euros de pensión alimenticia de su hijo mayor —“el padre del pequeño no me da nada”, aclara— y unos 40 euros los domingos que la llaman para trabajar en un bar de la ciudad. Por eso decidió okupar una vivienda. Por necesidad.

María del Amor, atendiendo a lavozdelsur.es, cerca de su vivienda. / MANU GARCÍA.

Un día, paseando por su barrio, el Polígono San Benito, después de llevar mucho tiempo viendo un cartel de “Se alquila” en una vivienda, decidió preguntarle a una vecina de quién era el piso en cuestión. “De un banco”, le dijeron, unas palabras que la animaron a forzar la puerta e instalarse con sus hijos en una casa que llevaba cuatro años vacía. Dos amagos de ejecución ha tenido ya, y a la tercera, dice, será la vencida. Aún no sabe qué hará. “Me quedaré en la plazoleta con mis tiestos”, agrega María del Amor, que todavía no se lo ha contado a sus hijos. “No sé cómo decírselo”, señala. No quiere traumatizarlos. “El pequeño aún no se entera, pero el mayor es muy tímido y si llega del instituto y ve todas nuestras cosas en la calle, le puede dar algo”, apunta.

La desesperante situación de esta jerezana llegó al último pleno del Ayuntamiento, donde la teniente de alcaldesa de Acción Social, Carmen Collado, sostuvo que le ofrece a esta familia “todos los recursos disponibles, en igualdad de condiciones con el resto de demandantes”. La Empresa Municipal de Vivienda (Emuvijesa), agregaba Collado, “no desahucia a nadie” y apuntaba que está “consiguiendo viviendas de los bancos para alquileres sociales”. María del Amor figura como demandante de vivienda pública desde 2010 y está la número 11 en la lista, aunque se queja de que no la hayan llamado todavía. “Asuntos Sociales me pide que lleve una propuesta de alquiler que pueda pagar, y ellos me abonan la fianza y el primer mes, pero es un parche para decir que me han ayudado, ¿al segundo mes qué hago?”, se pregunta.

“Lo único que pido es poder aspirar a una vivienda digna, no quiero que me regalen nada ni quiero la pena ni la limosna de nadie, yo solita he conseguido en todo este tiempo salir adelante pero llega un momento en que la impotencia y la desesperación te hacen explotar”, expone en una carta dirigida al Defensor del Pueblo Andaluz, a quien también solicita ayuda. María del Amor cuenta que no vive “en un palacio”. No quiere hacer la entrevista en su vivienda porque “no está presentable”, y explica que las paredes se caen a pedazos, la humedad campa a sus anchas, los casquillos de las bombillas están derretidos, tiene persianas rotas y en el techo del cuarto de baño hay un gran agujero del que cae agua y algún que otro insecto. “Mi hijo de seis años vio a una cucaracha el otro día y se hizo pipí encima”, dice.

La encrucijada en la que se encuentra la hace buscar soluciones a la desesperada, como la vez que acudió a la asistenta social para que le diera un cheque de alimentos —le corresponden tres al año— y le enseñó una foto de su nevera vacía, aunque no sirvió para nada. “Comí por la solidaridad de la gente”, reseña. Entretanto, también consta como solicitante de vivienda asequible de bancos como La Caixa, Bankia o BBVA, éste último propietario del piso que debe abandonar, si nada lo remedia, el 6 de febrero, aunque plataformas como Stop Desahucios y agrupaciones como Ganemos Jerez también la ayudan para intentar encontrar una solución. “Se niegan a darme lo que corresponde”, dice ella tajante.

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