La tractorada ha colapsado las carreteras de medio país este martes y en la provincia de Cádiz han sido varios los puntos en los que los agricultores han centrado sus protestas.
En Jerez había representantes de Sanlúcar, Chipiona, El Puerto, Rota, El Cuervo, Lebrija y Trebujena, mientras que en la Sierra de Cádiz se centraban los jornaleros de Villamartín, Bornos, o Arcos, entre otras poblaciones.
Detrás de esas movilizaciones había casos concretos de personas afectadas. Más allá de las retenciones y de las molestias causadas, existe una reivindicación pidiendo un plan de choque que recoja medidas tanto a nivel de UE, como de gobierno de España y de las Comunidades Autónomas.
Pero incluso detrás de eso se encuentra el día a día de trabajadores que necesitan dejarse oír. Ricardo Ibáñez, agricultor de Sanlúcar de Barrameda, reconoce que están dispuestos a llegar hasta donde sea necesario para cambiar las cosas.
"Nos vamos a quedar a aguantar hasta que podamos. Si hay que estar dos días, pues dos días. Aquí no hay hora de retirada. Por lo menos que nos escuchen porque ya estamos hartos. Yo soy agricultor de Sanlúcar, propietario de tierras, de un tractor y vivo del campo, como todos los que estamos aquí", reconoce a este periódico.
"Si no cuidamos del campo, ¿nos vamos a la construcción o nos ponemos delante de un ordenador? Casi todos los que estamos aquí tenemos un cachito de tierra y criamos patatas, puerros o zanahorias. El problema que tenemos es que nuestros productos no valen y son de primera calidad. Nos tienen ahogados con el tema de los fitosanitarios porque los quieren limpios y resulta que nuestros productos los mandan a Europa y lo de fuera viene para acá. Nuestros precios están por los suelos y lo que se compra aquí, por las nubes", denuncia a viva voz.
Está satisfecho porque la protesta se está haciendo de forma coordinada en toda España, no es un calentón de unos pocos ante una situación que considera insostenible: "A nosotros nos tienen agobiados con los pesticidas. Nos están quitando todos los productos para combatir tratamientos de plagas o la desinfección de suelo. Nos los quitan para que nos aburramos. En Marruecos no quitan nada y se le compra a Marruecos porque es más barato. A nosotros no nos pagan lo que nos deberíamos pagar".
Mientras que están luchando en la carretera, tienen sus terrenos sin ser trabajados, pero les merece la pena: "Tenemos el campo abandonado en estos días, pero si no nos mannifestamos allí nadie nos va a mandar nada. A nosotros no nos llegan ayuda como le llegan al trigo o al cereal".



