Desde febrero de 2025, Jerez cuenta con un nuevo atractivo para los amantes de la comida y la bebida. Se trata de Nueva Mantequería Jerezana, un espacio dedicado a los productos gourmet de la tierra que ha abierto sus puertas en el número 33 de la calle Algarve. Un establecimiento que, a simple vista, invita a entrar… y a quedarse.
Nada más cruzar la puerta, el visitante se encuentra con estanterías repletas de botellas donde destacan vinos de bodegas locales como González Byass. Además, en este local, los vinos generosos, amontillados, Cream o palo cortado ocupan un lugar protagonista, compartiendo espacio con licores premium difíciles de encontrar en circuitos comerciales habituales.

Este proyecto supone un paso más allá para Grupo Tritón Hostelería, que debuta en el ámbito comercial tras consolidar su presencia en bares, restaurantes y beach clubs repartidos por la provincia de Cádiz. Con esta apuesta, amplían su concepto y acercan al público una selección cuidada de productos de alta calidad.
Chacinas y souvenirs
La experiencia no se limita a las bebidas. En su amplia vitrina destacan ibéricos, chacinas y bacalao, opciones pensadas para acompañar comidas y cenas especiales. Todo ello convierte a Nueva Mantequería Jerezana en un escaparate donde es fácil encontrar ese detalle gastronómico que marca la diferencia. “Son productos que no puedes encontrar en un supermercado al uso”, explican desde el equipo, subrayando el valor diferencial de su oferta.
El local también se presenta como una parada obligatoria para quienes buscan ideas de regalo o desean descubrir nuevos sabores. Entre sus propuestas más singulares figuran souvenirs gastronómicos que capturan la esencia de la ciudad. “Tenemos catavinos con elementos típicos de la cultura de Jerez como Lola Flores o la ciudad del caballo”, destacan, poniendo en valor la identidad local a través de piezas únicas.
En definitiva, Nueva Mantequería Jerezana no es solo una tienda, sino un espacio donde la tradición y el producto local se convierten en protagonistas. Un lugar donde perderse entre sabores y del que resulta difícil salir con las manos vacías.


