Paco tiene las manos llenas de grasa. Está arreglando una pieza que le lleva dando problemas unos días y que, con ayuda de su amigo Antonio Jesús, recupera para la causa, que no es otra que participar en la carrera de tractores que se celebra cada año durante la feria de Guadalcacín. Paco es Paco Villena y, este año, vuelve a competir después de siete ejercicios en blanco. Antonio Jesús Gómez Melero, Mele para los amigos, lleva cuatro años participando en una competición a la que se ha enganchado, una afición que le consume horas y horas de su tiempo libre. Y también dinero. Las tardes se les pasan en un suspiro entre radiadores y baterías, entre frenos y tubos de escape. A decir verdad, muchas mañanas también. E incluso noches. En una nave situada a las afueras de Guadalcacín la actividad no cesa, prácticamente, en todo el año,  con la mirada puesta en una fecha: inicios de septiembre. Es entonces cuando se celebra un acontecimiento que lleva, desde hace 26 años, poniendo a esta pedanía jerezana en el mapa, por su singularidad y espectacularidad.

El “culpable” de esta locura, Antonio Ruiz, ya no compite, pero fue quien, en 1992, tras comprar un tractor para “recoger clavos y puntillas en las carreteras”, tuvo la idea de utilizarlo también para competir. Y desde entonces no han parado de hacerlo. En este tiempo, le ha inculcado el veneno a buena parte de sus paisanos. “Tuve que coger a los más locos y picados y corrimos 14 el primer año”, recordaba Ruiz para lavozdelsur.es el año pasado. Desde entonces, hay pilotos que se han ido retirando —él mismo— y los tractores han evolucionado: ahora son mucho más veloces. El de Paco Villena tiene el motor de una pick up —todoterreno— americana, marca Chevrolet, al que consigue sacar mayor potencia. “Si los americanos vieran lo que hacemos con sus motores no se lo creerían”, asegura Paco, que lleva 15 años ligado al campeonato. En 2016 ganó su hermano, José Villena, pilotando su tractor, lo que hizo que le volvieran las ganas de volver a enfundarse el mono. “El gusanillo siempre ha estado ahí dando la lata”, comenta.

Y es que aunque no haya competido, siempre ha estado ligado al campeonato, y no ha dejado de reparar tractores, quitándose tiempo de ocio. Ahora es camionero, después de estar 20 años regentando una herrería, y su afición llega a tal extremo que, cuenta, ha estado a punto de costarle un disgusto sentimental. “Mi mujer, cuando estábamos recién casados, me dijo que no aguantaba más, que no me veía, que dejaba el tractor o nos separábamos. ¿Sabes qué le contesté? Ve preparando los papeles que a mí no me da tiempo”, dice entre risas, medio en serio, medio en broma.

Paco Villena junto a su tractor. FOTO: JUAN CARLOS TORO.

Antonio Jesús es el encargado de pedir las piezas que les van haciendo falta, vía internet, ya que muchas proceden de EEUU. “Siempre pregunto si alguno de los otros pilotos quiere algo, así nos sale más barato el porte”, dice. Para volver a rodar en el circuito que se habilita junto al recinto ferial de Guadalcacín, ha invertido unos 400 euros en mejoras y en reponer piezas de su tractor. “Menos mal que hay patrocinadores que colaboran y nos hacen más llevaderos los costes,” apunta Mele, que cuenta que un quinto puesto es el mejor que ha conseguido en los cuatro años que lleva compitiendo. Es consciente de las limitaciones de su monoplaza, por eso ya está preparando otro para el siguiente año. “Para quedar primero tienes que tener suerte y un grupo y una caja de cambios buena”, señala. Y en esas anda.

Entre todos se echan una mano y dicen que hay compañerismo… hasta el día de la carrera. Ahí, que gane el mejor. O el que menos piezas rompa. La fragilidad de estas máquinas es patente. Lo habitual es que terminen la carrera la mitad de los pilotos que la empiezan. De ahí que Mele considere que éste es “un hobbie caro”. Los tractores superan con creces los 100 kilómetros por hora, cuando normalmente no pasarían de 40, por lo que el desgaste y el hecho de estar fabricados por ellos mismos con piezas de vehículos o camiones los hacen muy sensibles al deterioro. ¿Pero qué coste tiene “construirse” un tractor de carreras? “Hay quien se ha hecho uno con 2.000 euros, pero el mío, con el que ganó mi hermano, me costó 7.000 euros en piezas”, cuenta Paco Villena, que añade: “El año pasado ganó mi hermano, pues el resto se fija para tener lo mismo, siempre se copian las mejoras del ganador”. Hasta bromea: “Vamos a tener que hacer como la Fórmula uno, tapar el tractor para que no se copien”.

Mientras contestan a las preguntas que se les van haciendo, Paco y Mele no paran de pensar en la prueba y de pulir detalles, ya sea pintando los escapes o terminando de arreglar una pieza de sus tractores, ante la atenta mirada de unos jóvenes que, según dice Villena, “son el futuro de las carreras”. La afición, en Guadalcacín, pasa de padres a hijos, de tíos a sobrinos… ¿Por qué? ¿Qué tiene de especial? “La competitividad que hay, la adrenalina que sueltas, el hermanamiento entre los pilotos...”, enumera Mele, presente y futuro del campeonato. “Mi madre no quiere que corra, le da miedo, pero a mí me gusta, y luego es la primera que me anima”, añade. Y como ella los miles de seguidores que arrastra la prueba todos los años. Y ya van 26.

Los entrenamientos serán a las 10:00 horas, la primera semifinal en torno a las 18:30 horas, la segunda a las 19:00 horas; y la final está previsto que se dispute a las 19:30 horas. Este año, el campeonato está dedicado a Paco Melero, quien fuera presidente de la Federación Andaluza de Automovilismo, recientemente fallecido.

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