La plataforma por la memoria democrática celebra un homenaje en el Ayuntamiento en honor a los represaliados por el franquismo cuando se cumplen 80 años del golpe militar del 18 de julio de 1936.

“Las heridas siguen abiertas”, dice un representante de la plataforma por la memoria democrática. 80 años después. El 18 de julio de 1936, el fallido –parcialmente– golpe militar que desembocó en el inicio de la Guerra Civil y la posterior dictadura, empezó a cobrarse víctimas en la ciudad. Más de 400 jerezanos murieron por la represión franquista. “Pero creemos que son muchos más”, sostiene José Ruiz Mata. Su discurso se enmarca en el homenaje celebrado en honor a los represaliados tras el golpe fascista de hace ahora ocho décadas. Un acto para recordar a personas que “dieron su vida por la defensa de la libertad”, abunda el poeta y miembro de la plataforma memorialista.

Una modesta placa –que el Ayuntamiento se compromete a mejorar para el año que viene– sirve para recordar al por entonces alcalde republicano –Antonio Oliver Villanueva– y a los concejales y miembros del Ayuntamiento que fueron asesinados por su oposición al franquismo. Hasta 16 concejales del Ayuntamiento fueron ejecutados apenas unos meses después de tomar posesión de sus cargos. El último alcalde republicano de la ciudad “opta por no resistirse para evitar derramamiento de sangre y una resistencia inútil dado el escasísimo número de fuerzas de Seguridad y Asalto”, como recoge el acta de desposesión firmada por Oliver Villanueva, que señala que “entrega la Alcaldía a la fuerza”.

En Jerez se ha cambiado el nombre a algunas calles con simbología franquista, se ha retirado el busto de José María Pemán del Villamarta, pero “no es suficiente”, sostiene Carlos Vera, miembro de la plataforma por la memoria democrática. “Lo que se ha hecho está bien, pero no es suficiente, no se han cerrado heridas”, señala. Por eso pide al Ayuntamiento que ponga en marcha la oficina de memoria democrática para atender a las familias de las víctimas del franquismo, también a las de bebés robados, que active programas pedagógicos para contar la Guerra Civil en centros educativos “con imparcialidad” y que se coloque un monumento a los represaliados “digno, visible y céntrico”.

Al acto acude el teniente de alcaldesa de Dinamización Cultural, Paco Camas, que escucha las peticiones de la plataforma. Tras la ausencia del gobierno local en la conmemoración del Día de la República –¿qué ha cambiado desde el 14 de abril?–, Camas pronuncia unas palabras en un acto que, dice, le produce “un gran respeto” y “un gran pudor”. “Me siento pequeño”, señala, antes de repetir algunas de las frases que Manuel Azaña –quien fuera presidente de la II República entre 1936 y 1939– dijo durante un discurso en julio de 1937: “Nos batimos todos, el obrero y el intelectual, el profesor y el burgués —que también los burgueses se baten—, y los sindicatos y los partidos políticos, y todos los españoles que están agrupados bajo la bandera republicana; nos batimos por la independencia de España y por la libertad de los españoles, por la libertad de los españoles y de nuestra patria”.

Uno de los jerezanos asesinados por el franquismo fue el abuelo de Francisco Sempere, miembro de la plataforma memorialista. “Mi abuelo sigue ahí, y los vuestros, para ellos no ha pasado el tiempo, siguen demandando justicia y que se saque de su cráneo la bala que sus asesinos les metieron por pedir un pueblo libre y más justo”. Sempere se acuerda durante su intervención en el homenaje de las familias de bebés robados –están presentes Luisa Fernanda Terrazas y miembros de la asociación SOS Bebés Robados– y del resto de represaliados en la ciudad, “cuya memoria queremos contribuir a rescatar y dignificar”, señala.

“La inmensa mayoría de los que aquí estamos no somos forenses. No somos arqueólogos, ni antropólogos, tampoco fanáticos demagogos, ni revanchistas ni perversos necrófilos, somos personas que queremos un reino sin rey, un mundo sin crueles patronos y con redistribución racional de la riqueza”, añade Sempere, que culmina sus palabras destapando la placa en memoria de los alcaldes y concejales asesinados: “Diego Gómez Serrano, de Unión Republicana, primer teniente de alcalde; Rafael Apolo Pérez, de Izquierda Republicana, segundo teniente de alcalde; Francisco Retamero González, del PSOE, octavo teniente de alcalde…” Y así hasta 16.

La alcaldesa ­­–que se incorpora más tarde– observa desde una ventana del Ayuntamiento el acto. La regidora, junto a los ediles Raúl Ruiz-Berdejo y Ana Fernández, de IU –que salen los primeros portando la tricolor–; los tenientes de alcaldesa Santiago Galván y Paco Camas; el concejal Santiago Sánchez, de Ganemos; y Francisco Sempere y José Ruiz Mata, de la plataforma por la memoria democrática, cuelgan del balcón del Ayuntamiento una corona de flores –“hoy estamos de luto”, explica Ruiz Mata– y varias banderas republicanas mientras suena el himno de Riego, interpretado por El Domador de Medusas. Un homenaje que concluye al grito de “¡Viva la República!” y “España mañana será republicana”.

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