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Las tómbolas forman parte de la diversión diaria para toda la familia y del paisaje eterno de la Feria del Caballo. Los Patitos o las carreras de camellos son algunas de las barracas con más solera de la Calle del Infierno. La crisis ha hecho mella también en esta zona de atracciones de la celebración jerezana.

La Feria del Caballo no solo goza de los míticos cacharritos para los más pequeños, las tómbolas forman parte de la diversión diaria para toda la familia. Los Patitos, La Escopeta o La Carrera de Camellos, son algunos de los puestos con más solera de la feria. La crisis ha hecho mella también en esta zona, ya que actualmente son muy pocos los visitantes que se han acercado a probar suerte en algunos de los establecimientos que han hecho disfrutar a los feriantes de varias generaciones.

Lavozdelsur.es recorre la calle del infierno para conocer los detalles y entresijos de algunas de las tómbolas más emblemáticas. A pesar de que las altas temperaturas no acompañen desde un principio a probar suerte, es a partir del atardecer cuando los visitantes con un rebujito en mano deciden gastar su dinero para conseguir un peluche que les recuerde a la feria de Jerez.

El puesto de Los Patitos es uno de los puestos más significativos. Su siempre toca es una manera de atraer al público infantil para pescar con las cañas algunos de los patos que les dé suerte. A lo largo de los años las reglas del juego han cambiado, si en un principio había que ir sumando puntos, actualmente  existe la modalidad de participar con una mayor cantidad dinero a cambio de un regalo de mejor categoría.

Luisa lleva más de 40 años al frente de uno de estos puestos. La felicidad de los más pequeños es una recompensa para ella después de pasar casi 24 horas al frente de la tómbola. “He estado cuidando Los Patitos desde la antigua feria del vino de Jerez, que era en septiembre, hasta la que conocemos hoy en día que es la de mayo. El puesto de los patitos es un clásico para todo feriante. Rara es la feria en la que nadie participa en este lugar y se lleva alguno de los regalos que ofrecemos. El siempre toca es un aliciente para todos sobre todo después de que las reglas del juego hayan ido variando. Ahora si se gasta por ejemplo 3 euros por tres patitos hay un regalo de su categoría, pero si por ejemplo el niño quiere un peluche grande, se lo puede llevar sin problema pescando tres patitos por 10 euros”.

Acertar con agua en la diana, es una de las prácticas que más de moda se han puesto en las últimas ediciones de la feria. El antiguo tiro al plato con la escopeta, ha dado paso a otra serie de prácticas para el entretenimiento familiar. Laura, lleva toda su vida detrás de uno de los puestos de la escopeta de tiro. Hija de feriantes, por su puesto han pasado familias de todo tipo. “Recuerdo una vez una familia que con tal de conseguir un peluche de Bob Esponja se gastaron hasta 60 euros. El padre en cuestión tenía muy mala puntería. Cada año van apareciendo tómbolas parecidas a otras pero la gente sigue buscando las de siempre como disparar con la escopeta. Las pistolas de agua se han puesto de moda pero creo que las antiguas son las que tienen más esencia”.

La Calle del Infierno no sería lo mismo sin el sonido de La Carrera de Camellos. El “titirititero ¿Quién Sera primero?” es una de las frases más repetidas en este célebre puesto que sigue haciendo las delicias de los visitantes año tras año. Habilidad y velocidad, son dos cualidades que debe tener toda persona que pruebe suerte en un puesto donde la alegría del encargado ameniza aún más si cabe la participación. El mejor momento es cuando todas las posiciones están ocupadas por participantes para convertir la carrera en una apuesta más reñida. Si en un principio fue la famosa muñeca Pepona uno de los premios más codiciados, actualmente existen otros como un Furbi gigante o algún electrodoméstico.

La crisis también está haciendo mella en los bolsillos de los visitantes. Ni siquiera el día de los cacharritos, la participación en las tómbolas se ha visto incrementada. Si a esto se le suma el calor que registra la ciudad durante la semana, muchos de los puestos no empiezan a contar con participación hasta la noche.

Si la suerte no le ha tentado en estos días de feria, aún está a tiempo de poder acudir a las tómbolas de la feria para pasar un rato de entretenimiento familiar, con un vaso de fino en la mano y el azar como aliado. 

Sobre el autor:

Borja García Tejero

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