Marta Ortiz ha bailado en numerosos escenarios: de Japón a Canadá, de Estados Unidos a Dublín. Ahora se lanza con una escuela de baile en Cádiz, su proyecto más personal. 

Marta Ortiz no nació con los tacones puestos, pero casi. "Yo empecé a bailar con 4 o 5 años en una escuela de mi barrio. Me gustaba mucho, me presentaba a los concursos de tanguillos y demás, pero luego lo aparté un poco y me apunté en otras actividades, como gimnasia rítmica". A los 14 retomó el baile haciendo un año de ballet en Flick Flock Danza. "Ya por entonces tenía en mi mente dedicarme profesionalmente a esto". Comenzó así la formación clásica y al año siguiente entró en la academia Las Bayaderas "donde me prepararon durante un curso entero para entrar en el conservatorio".  

A los 17 comenzó en a estudiar Danza Española en el Conservatorio a la vez que lo hacía en la universidad, donde se tituló en Magisterio Musical y Psicopedagogía. Años más tarde terminó ambas carreras, la de danza y la universitaria, y marchó a Madrid para continuar su formación en el Centro De Arte Flamenco y Danza Española Amor De Dios. "Allí tuve la suerte de dar clase con Eli La Truco, Lola y Carmela Greco o Pepa Molina...". En esta escuela estuvo todo un verano y consiguió una beca para volver al verano siguiente. "Entre curso y curso me saqué la carrera de Flamenco, para tener las dos".  

"Tuve la suerte de dar clase con Eli La Truco, Lola y Carmela Greco o Pepa Molina".

Con esta completa formación y 25 años, España le ofreció la misma salida que al resto de jóvenes: la del aeropuerto. Marchó a Japón, donde estuvo trabajando para una compañía durante 8 meses, en calidad de profesora y bailaora, en las localidades de Kobe y Osaka. "Me contrató el estudio Naomi Piazza, que tiene sede en las dos ciudades. Entre semana impartía clases y los fines de semana hacíamos tablaos". "Y cuando lo bueno viene, viene todo junto". Estando en Japón coincidió con una bailaora que es solista en la compañía internacional Riverdance, una compañía irlandesa que incluye en sus espectáculos danza rusa, americana y, entre alguno más, danza española. "Me ofreció un trabajo de solista, con una gran compañía, en unos teatros brutales... como para no aceptarlo".  

La gira con Riverdance, de un mes y medio de duración, fue por Reino Unido y Alemania. Y después de esta llegó otra, de seis meses, por Estados Unidos y Canadá. Y luego otra más, en el Gaiety Theatre de Dublín durante el pasado verano. No ha rodeado el mundo bailando, pero casi. Aunque sus pies tenían ganas de taconear de nuevo en el suelo en el que dio sus primeros pasos. "Regresé a Cádiz y me planteé el tema de la escuela. Tenía muchas ganas de trabajar aquí y también de tener algo que me diera un poco más de estabilidad". Pero en Cádiz no sólo existe el problema del trabajo, sino que a este se une el de los alquileres. Lugares poco apropiados y a precios disparatados. Finalmente consiguió hacerse con una sala de alquiler en el colegio Salesianos. "Esta sala la construyó aquí Carmela Greco, que fue profesora mía y es un mito en la danza española. Hablamos y acordamos que yo la llevara, porque sólo se utiliza en verano para dar unos seminarios que yo impartiré con ella este año".  

Y así es como nace la Escuela de Artes Escénicas Marta Ortiz, el jovencísimo proyecto personal de esta bailaora gaditana que suma apenas dos meses de vida. Es la única escuela de flamenco de Cádiz que cuenta con profesores titulados en dicha materia y en danza española. Por ahora cuenta con siete grupos, desde niños pequeños de 4 años hasta adultos. Dependiendo de la edad y del nivel "nos vamos adaptando, pero siempre planteo la clase de la misma manera: calentamiento, técnica corporal y técnica de pies en la primera mitad, y coreografía en la segunda". Cada uno de los cursos trabaja un palo. "Los cursos más avanzados trabajan guajira o farruca, mientras que los más básicos hacen sevillanas, fandangos o tanguillos".  

Es la única escuela de flamenco de Cádiz que cuenta con profesores titulados en dicha materia y en danza española. 

"Yo veía que en Cádiz hacía falta un centro que recogiera todas las disciplinas, porque la danza es mucho más extensa, no todo es flamenco. Dentro de la danza española hay cuatro estilos: el flamenco, la estilizada, la bolera y el folklor. Aparte está el clásico, el ballet, que hay que estudiarlo porque es como las matemáticas para las ciencias. Tienes que conocerlo para poder entender todo lo demás. Es como la materia prima, lo que tiene que estar en tu cuerpo para ser un buen bailarín o un buen bailaor". La intención de Marta es que en su escuela se impartan los cuatro estilos de la danza española y homologar los grados de profesional de conservatorio para poder impartirlos, ya que dispone de la titulación necesaria para ello.  

La escuela está empezando a andar pero va por el buen camino. Ofrece la primera clase de forma gratuita y dispone de plazas libres. Se puede contactar con ella a través de su página de Facebook.  

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