'La Chana', un pilar imprescindible en La Cantarera

El cartel de Pilar López 'La Chana' en la caseta La Cantarera, con su hija Inmaculada limpiando el baño. FOTO: CLAUDIA GONZÁLEZ ROMERO.
El cartel de Pilar López 'La Chana' en la caseta La Cantarera, con su hija Inmaculada limpiando el baño. FOTO: CLAUDIA GONZÁLEZ ROMERO.

En la mesa, varias copas de vino, un plato con céntimos dorados, servilletas y una cesta con tiritas, compresas, ganchillos, hilo, aguja... Y abajo de esta, unos cuantos rollos de papel higiénico. Tras la mesa y el arco de una puerta, dos cuartos de baño portátiles custodiados por Inmaculada, hija de Pilar López 'La Chana', que como bien dice un improvisado cartel junto al servicio: "Os mando a mi hija. Y si Dios quiere, el año que viene estaré con vosotros". 'La Chana' se ha convertido en un pilar imprescindible para La Cantarera, la caseta número 60 de la Feria del Caballo. Y es que lleva sentaíta junto a los baños y pegándose sus pataítas cuando se le encartaba, durante más de 30 años.

Su hija Inmaculada dice que desde que comenzó a trabajar en La Cantarera, su madre no había faltado a ninguna Feria, hasta hoy. "Ella tiene una arritmia cardiaca por un resfriado muy malo que cogió. Ayer fue al médico para que le pusieran un aparato para la arritmia, y ya en breve se lo quitan", explica. "Ella está muy malita, pero ella quiere venir a trabajar", continúa al tiempo en que frunce el ceño.

"¿Tú madre cómo está? ¿Va a venir algún día?", le pregunta a Inmaculada un socio de la caseta mientras este espera en la cola del servicio. "Sí, sí...", le responde, sin intención de profundizar en el estado de salud de su madre. "Se vuelven locos con ella, todos la mientan", susurra. De ahí que los socios de La Cantarera hayan decidido colocar el montaje en el interior, a la espera de su regreso. "Ella todavía no lo ha visto... Y cuando lo vea se va a emocionar...", dice su hija mientras se lleva las manos a la cabeza.

Pilar López, natural de Jerez y de 80 años de edad, se crió en La Plazuela. Al ser la primera mujer de 15 hermanos, tuvo que quedarse en la casa cuidando de sus hermanos y no pudo ir a la escuela. "Ella no sabe leer ni escribir ni marcar el teléfono", señala la cuarta hija, de sus 14 hijos, siete de ellos ya fallecidos. "Con 9 años ya se ponía en la cola para recoger el pan de racionamiento. Cuando lo cogía, se vestía de hombre y volvía a hacer cola para que le dieran más pan. Sin embargo la pillaron y ella dijo que como tenía muchos hermanos, tenía que alimentar muchas bocas. Aquella persona, en vez de regañarla, le dio una escoba para que limpiara el piso y así, poder dar de comer a sus hermanos", relata Inmaculada. Y desde entonces, 'La Chana' no ha parado de trabajar como limpiadora para cuidar siempre de los suyos.

"Habrá madres, pero como la mía..., yo creo que no"

Seis años después, con 15, ya fue madre. Y a pesar de haber perdido a un hermano cuando este tan solo tenía 19 años, y a siete de sus hijos, "ella no ha perdido la sonrisa". "La vida no la ha tratado bien, pero ella tiene un carácter muy alegre", sonríe Inmaculada. "Habrá madres, pero como la mía..., yo creo que no", ensalza con orgullo.

Como madre y abuela coraje, 'La Chana' ha dedicado toda su vida a los demás y en la Feria del Caballo ha podido disfrutar de una de sus grandes pasiones: el flamenco. "En la caseta ella no solo ha limpiado, sino que también se arrancaba y se pegaba sus bailecitos", ríe. "Aquí en La Cantarera la quieren mucho..., ella está para todo el mundo", concluye Inmaculada, que desea que su madre pueda pisar la caseta este año y que no tenga que esperar al siguiente.

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