El juicio por el intento de asesinato con dos cubanos en Jerez: prisión por el disparo en la boca, en paralelo al homicidio consumado a puñaladas

El TSJA se pronuncia sobre el disparo inicial en la cabeza, pero no sobre la muerte a machetazos, que va por otro procedimiento. Los hechos ocurrieron en el otoño de 2022

La detención de uno de los dos condenados por el intento de asesinato.
05 de marzo de 2026 a las 13:12h

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha resuelto, por ahora, una parte judicial de uno de los episodios más violentos ocurridos en los últimos años en Jerez, en el Polígono Industrial Las Bodegas de Jerez. En una sentencia fechada el 25 de febrero de 2026 (Sentencia 100/2026), la Sala de lo Penal (Sección de Apelaciones) desestima el recurso presentado por un individuo, O., y confirma íntegramente la condena dictada por la Audiencia Provincial de Cádiz. El caso arrastra un relato duro: amenazas previas con pistola, un asalto en una nave abandonadaen el Polígono las Bodegas, un herido de bala que salva la vida porque el arma se encasquilla y, en paralelo, en unos hechos que van por otra vía judicial pero conectados con esta sentencia, el apuñalamiento de un hombre que trataba de huir de la escena de los hechos.

La historia comienza semanas antes del tiroteo. Fue a finales de septiembre de 2022 cuando, según el relato que se da por probado, O., —que vivía en una de las naves del polígono— se encara con un sujeto con alias de El T. Está convencido de que le ha robado y, en ese primer episodio, el conflicto deja de ser una discusión para convertirse en una amenaza directa: O. saca una pistola, lo encañona y le dice que “lo tiene que matar”. Aparece un tercero, E., que se interpone físicamente entre ambos. El agresor se marcha, pero avisa de que "eso no iba a quedar así”. Al cabo del tiempo, O. regresa a la nave y convence a E. para que llame por teléfono a “El T”. Quiere que vaya allí. La cita no llega a materializarse entonces, pero el mensaje es que el conflicto no estaba cerrado.

El entorno del Polígono Las Bodegas, en una imagen de archivo.

El 4 de noviembre de 2022, el escenario se repite en el mismo lugar. Se trata de una nave industrial abandonada sin puerta, usada como lugar de estancia y consumo de drogas, con dependencias interiores donde vivían E. y A.. Dentro, esa tarde-noche, están “El T” y E., sentados en un sofá consumiendo droga. Los dos condenados, actuando de forma coordinada y planificada, entran armados con un arma de fuego y un machete de grandes dimensiones. Uno de ellos, entra y dispara con una pistola compatible con munición de 9,8 mm.

La clave no es solo el disparo, sino el modo: el tribunal afirma que era consciente de que podía causar la muerte y que usó el arma “para evitar que la persona contra la que disparó pudiera defenderse”. El tiro se dirige a la zona de la cabeza/rostro de “El T”. El impacto, sin embargo, no culmina en un resultado mortal inmediato porque la víctima reacciona de forma instintiva: se cubre la cabeza con los brazos. Prácticamente, un milagro. Ese gesto explica que la trayectoria termine produciendo lesiones graves en brazo y mandíbula, en concreto en la lengua. Pero el arma se encasquilla al tercer tiro. E

A partir de ahí, la escena se bifurca. Dentro queda el herido por arma de fuego. Fuera se desarrolla el tramo más letal.  La sentencia recoge que, al producirse los disparos, E. huye de la nave a la carrera. El autor de los disparos también se marcha un momento, diciendo que va a coger una cuerda para amarrar a El T. Su compinche dirige a El T empuñando un arma blanca tipo machete o “cortacocos”, diciendo que lo iba a amarrar, y se marcha poco después, dejando solo al herido. El T, ya sin agresores a la vista, se monta en su coche y llega por sus medios al hospital de Jerez, en torno a las 22:12.

En paralelo a eso, el agresor armado sale en persecución, le da alcance cuando intenta cruzar la calzada y le asesta hasta cinco puñaladas por la espalda con un arma blanca larga en el msimo polígono. Después, ambos atacantes se fugan en un vehículo preparado cerca.

Posteriormente, se encontró el cadáver en vía pública con heridas de arma blanca, que los agentes detectaron sangre y entraron a la nave para descartar más víctima.  En la sentencia, el autor de los disparos huye en su Chevrolet Captiva: a las 22:20:52 pasa por el km 3,5 de la A-381 en sentido Algeciras, sigue hasta Almería esa misma noche y, en los días siguientes, se produce la venta del vehículo. Procedió a la ocultación posterior en la costa noroeste gaditana. O. es detenido el 29 de diciembre de 2022, en Sanlúcar de Barrameda.

La sentencia del TSJA solo ha resuelto el asunto del disparo a la cabeza: confirma la condena a O. a 8 años y 3 meses de prisión por asesinato en grado de tentativa (con alevosía), además de 1 año y 3 meses por amenazas no condicionales y 1 año y 3 meses por tenencia ilícita de armas, con las accesorias de inhabilitación de sufragio pasivo. También se mantienen las órdenes de alejamiento y la prohibición de comunicación con la víctima a menos de 200 metros, durante plazos que exceden a las penas de prisión (en la tentativa, 8 años adicionales), así como la indemnización a “El T” de 80.000 euros más intereses desde el auto de apertura de juicio oral y el pago de tres cuartas partes de las costas. Respecto a Y., se confirma su condena por amenazas no condicionales a 6 meses de prisión, con alejamiento y prohibición de comunicación y una cuarta parte de las costas.

Sobre el autor

Pablo Fdez. Quintanilla

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