El pregonero que se deja "traspasar por las espinas de San Lorenzo"
Juan Mera Gracia, vejeriego de nacimiento y residente en Cádiz, llega entusiasmado al pregón, una ilusión que le desborda y que no vincula a las muchas ‘tablas’ que acumula en los atriles cofrades. Una ilusión que ha estado presente en su ánimo desde que dijo sí a pregonar la Semana Santa de Jerez. Irá al Villamarta con la experiencia de quien conoce el riesgo que comporta hablarle a más de 1.200 cofrades en vivo y acercarse a un atril tan exigente. Juan Mera asume que esta es una de las plazas más comprometidas del panorama cofrade.
Profesor de profesión y apasionado de la música, en su perfil cofrade combina una absoluta fidelidad y vocación a lo cofradiero y una especial sensibilidad por las marchas de palio, Amarguras entre todas -habrá algún guiño musical en su relato-. Se define como mariano por nacimiento, pero también profundamente cristífero: “Me dejo traspasar por las espinas de San Lorenzo”. El pregón, a estas alturas, está en su recta final. No terminado, ya que quiere que tenga pátina cuaresmal
El texto, según nos avanza, busca la justa medida: emoción sin exceso, estructura sin rigidez y devoción sin artificio gratuito. Aunque no nació en Jerez, ha querido sumergirse en su tejido cofrade hasta hacerlo propio. Su objetivo es claro, que cuando se cierre el telón del Villamarta, la ciudad sienta que quien ha hablado desde el atril lo ha hecho como si fuera enteramente jerezano.
Respuesta: El pregón está llegando a la recta final. Hay más disecciones que hacer y quiero que tenga ese poquito de Cuaresma para que el pregón tenga ese matiz de esta fecha tan marcada, pero muy avanzado. Muy avanzado porque, no nos engañemos, hablamos de una ciudad con un gran número de cofradías, con un grandísimo compromiso cofrade, y eso conlleva mucha responsabilidad. Una tarea como hacer el pregón y ponerlo sobre el papel no se puede dejar para el último día.
R: No intento captar… bueno, sí, por una parte se intenta captar toda la esencia de cofrade que se vive en Jerez. Segundo, porque cuando eres pregonero es de obligado cumplimiento acercarte lo máximo posible a las cofradías. Y tercero, porque es una experiencia irrepetible, podríamos decir casi inenarrable, y que se vive de una manera muy, muy, muy especial bajo el prisma del pregonero.
R: Sí, empezamos por las zambombas de hermandades en las que he vivido momentos muy bonitos, acercándome a las imágenes. Luego ya de una manera muy cofrade en la Amargura, la Esperanza de San Francisco, Buena Muerte, Tres Caídas… por nombrar algunas. Han sido momentos muy particulares y muy íntimos.
"Hablamos de una ciudad con un gran número de cofradías, con un grandísimo compromiso cofrade, y eso conlleva mucha responsabilidad"
R: Todo responde a la realidad de cuánto se quiere y cuánto se aprecia la figura del pregonero en la ciudad de Jerez. Son cosas que te van marcando, que te las van dando de una manera muy íntima y muy particular, pero también muy fervorosamente. Por ejemplo, como lo primero que me han dado, la corbata. Fue una misa en las Hermanas de la Cruz, nada más y nada menos, un momento muy recogido y el propio sacerdote, cuando te la entrega, se encarga de bendecirla; se encarga de que lleves ese pedazo de tela muy cerca del corazón.
R: Primero, ser pregonero es, califiquémoslo, ser el premio Nobel de todo lo cofrade en Jerez. Eso conlleva la liturgia de quererte, de recibirte, de apreciarte, de darte tu sitio y enseñarte la hermandad y a los titulares de la manera que quizás no puedas verlos de otra manera, para que cuando llegue el momento seas esa voz de Jerez que tanto se quiere escuchar y que tanto se desea.
"Jerez tiene un marchamo especial, tiene una marca especial y me lo está demostrando"
R: No por una sencilla razón. Todo es directamente proporcional al lugar donde te encuentras. Jerez es la ciudad más grande, más vasta en el sentido que me toca pregonar, me toca exaltar. Obviamente eso conlleva un mayor compromiso de una forma casi imposible de poder controlar, ¿no? O benditamente casi sin poder controlar. Claro, cuanto mayor el número de hermandades, mayor es el compromiso que se adquiere. Pero Jerez tiene un marchamo especial, tiene una marca especial y me lo está demostrando.
R: Aquella polémica quedó más que zanjada. En la comida de pregoneros, que son muy variopintos todos ellos, muy heterogéneos, me lo decían claramente. Independientemente de lo que se pudo pasar los primeros días, nada hemos vuelto a escuchar, sino todo lo contrario. Incluso acentúo que hay hasta un motivo especial para escuchar a esta persona, que sí es de aquí, quiere ser de aquí. Y quiere hablar como los de aquí y quiere expresarse como los de aquí. Hay un halo muy positivo en torno a la figura del pregonero y el Villamarta. No, no, no me he encontrado, gracias a Dios, no me he encontrado caras extrañas.
R: Para empezar, va a estar la cruz de guía de la Borriquita, de Cristo Rey. La primera hermandad que pasa por Carrera Oficial, la que abre con explosión el Domingo de Ramos, por el cariño tan enorme que le tengo a la Virgen de la Estrella. Cariño que se ha orientado en que me han hecho hermano rápidamente; como me dijo mi hermano mayor, para que nadie diga que no eres de la hermandad. Y segundo, también habrá una referencia al Cristo. ¿Por qué estas dos hermandades? Porque yo he entrado en Jerez de la mano de estas dos imágenes, de estas dos devociones. La marcha que abra el telón va a ser Cristo de la Aspiración. No por ser una forma de querer conquistar a Jerez. Desde hace muchísimos años, Beigbeder es una persona que me cautiva, que enseña mucho cómo escuchar las marchas de la Semana Santa.
"He elegido una estructura que me permite mantener la atención del espectador en todo momento"
R: Pues no es fácil. La pregunta es buena y la respuesta es más difícil todavía. No es fácil. Hay que tener muy claro lo que es pregonar, hay que tener muy claro lo que quieres decir, hay que saber que lo que tiene que ser en su justa medida, siempre bajo el prisma del pregonero, ojito, es la justa medida. Donde puedes extenderte y debes enfocar más tus sentimientos. Todo eso hay que conjugarlo y saberlo medir con el tiempo que tienes. A veces se te puede ir algo, a veces tienes que sacrificar textos y formas para poder alcanzarlo, porque para mí el objetivo es que el cofrade salga del Villamarta no cansado de esperar que le digan qué hay de su cofradía. He elegido una estructura que me permite mantener la atención del espectador en todo momento. Desde que se suba el telón hasta que se eche, mi intención es que el espectador esté muy atento a las palabras y a lo que es la exaltación de la palabra, de la devoción y de todo lo que envuelve a nuestra querida Semana Santa.
R: Bueno, habrá algo. El que conoce a Juan Mera sabe que es un enamorado de la música, me gusta la música en general y es muy raro que un pregón de este estilo, de este calibre, no tenga algo de música o algo de añadido. Hasta ahí puedo contar.
R: Me gustan cortos porque pienso que hay que escuchar y hay que conseguir que el que escuche, aparte de que no se despiste, que es difícil —soy profesor y sabemos lo que significa mantener la atención de un auditorio o de un aula—. Siempre me gusta mucho el lema de que lo breve, si es bueno, dos veces bueno. Y que el espectador, cuando acabe el acto, diga que se le ha hecho corto, me hubiera apetecido algo más. Esa sensación siempre me ha gustado tenerla en los labios.
R: Soy más de palio, obviamente, pero soy muy cristífero. Yo tengo un dualismo: soy muy mariano por nacimiento, pero me dejo traspasar por las espinas de San Lorenzo, con lo cual tengo ahí una simbiosis difícil de conjugar. Van a estar las dos líneas muy presentes, tanto la maternal como la paternal o filial que son.
"Que cuando baje del escenario hayan comprendido que uno que no es de Jerez ha hablado a los de Jerez como si fuera enteramente un jerezano"
R: El misterio es muy complicado, porque cada uno tiene el suyo y decantarse es muy difícil. Lo hablaba esta semana pasada con un jerezano y capataz. Para mí uno de los mejores, no puedo decir el mejor porque es muy difícil, es el misterio del Silencio Blanco, de la Amargura de Sevilla.
R: Para mí la marcha de las marchas siempre ha sido Amarguras. Siempre. Esté donde esté, me encuentre donde me encuentre. Amarguras es la marcha que me anima, que me recuerda rápidamente que es Semana Santa. ¿Pregonero? Yo diría pregoneros. No he sido nunca de un pregonero especial. He escuchado muchos pregones y no podría decirte que me quedo con uno. No tengo una figura de referente.
R: Sí, con lo que tengo escrito, yo espero que llegue mucho al público, que esos oleadores, entre comillas, suenen en el Villamarta. Y que cuando yo me baje del escenario, de sus tablas, hayan comprendido que uno que no es de Jerez ha hablado a los de Jerez como si fuera enteramente un jerezano.




