El jerezano Álvaro Figueroa gana un premio nacional con su cortometraje sobre Rubén Orihuela, pionero de la gimnasia rítmica masculina

'90 segundos', realizado con apenas 450 euros, según explica el director a lavozdelsur.es, ha sido reconocido como Mejor Cortometraje Deportivo en el Valdeolmos-Alalpardo Film Festival y relata la historia del primer gimnasta rítmico federado del mundo

El jerezano Álvaro Figueroa gana el premio al Mejor Cortometraje Deportivo con '90 segundos', que cuenta la inspiradora historia del gimnasta Rubén Orihuela.
23 de marzo de 2026 a las 14:30h

El joven director jerezano Álvaro Figueroa ha logrado un hito en su carrera al recibir el premio al mejor cortometraje deportivo en el Valdeolmos-Alalpardo Film Festival, certamen vinculado al productor Enrique Cerezo. La obra, titulada 90 segundos, se centra en la historia real de Rubén Orihuela, considerado el primer gimnasta rítmico federado del mundo y nueve veces campeón de España en categoría masculina.

Figueroa explica que la idea del corto surgió a partir del interés por la trayectoria de Orihuela, un deportista cuya carrera se vio marcada por las restricciones históricas en su disciplina. Hasta 2009, la gimnasia rítmica masculina no estaba reconocida oficialmente debido a una prohibición que limitaba la participación de los hombres, al considerarse que era un deporte exclusivo para mujeres. Orihuela y la gimnasta Almudena Cid lucharon entonces para establecer un campeonato nacional masculino, un logro que cambió la historia de la disciplina en España.

El proyecto quería reflejar ese proceso de superación y esfuerzo. 90 segundos es, en palabras del director a lavozdelsur.es, "un viaje emocionante y divertido", un homenaje a quienes persiguen sus objetivos a pesar de las dificultades y de los obstáculos institucionales que enfrentó Orihuela.

Producción y rodaje con recursos limitados

El rodaje se realizó con un presupuesto muy reducido, de apenas 450 euros, de los cuales parte se destinó a gasolina y desplazamientos. La idea nació durante la etapa universitaria del director, aunque por limitaciones de tiempo y recursos no se pudo llevar a cabo entonces. Finalmente, una vez concluida esa etapa, Figueroa y su equipo decidieron rodar el cortometraje con los medios que tenían a su disposición, improvisando soluciones y aprovechando espacios cercanos, incluidos algunos campus universitarios donde se desarrolló parte de la historia.

A pesar de la austeridad de los recursos, el trabajo destaca por su capacidad de transmitir emoción y autenticidad. La película recrea la disciplina, la pasión y la constancia de Orihuela, combinando escenas de entrenamiento y competiciones con la narrativa personal del gimnasta. Figueroa destaca que la historia de Orihuela le permitió acercarse al mundo del deporte desde un enfoque humano y cercano, mostrando no solo los triunfos, sino también las barreras que debió superar para conseguir el reconocimiento.

Reconocimiento en festivales y proyección futura

El corto ha tenido una notable acogida en festivales. Hasta ahora ha sido seleccionado en ocho certámenes diferentes, y el premio obtenido en el Valdeolmos-Alalpardo Film Festival ha sido uno de los primeros reconocimientos importantes. El jurado valoró especialmente la historia real que inspira la obra y su capacidad para transmitir motivación y esfuerzo, aspectos clave del cine deportivo.

En el festival se presentaron más de quinientos cortometrajes, lo que resalta el logro de su equipo al ser seleccionado y premiado en una categoría especial dedicada al cine deportivo. El galardón incluye un reconocimiento patrocinado, aunque la obra todavía no se ha difundido de manera abierta debido a los derechos de distribución y al recorrido previsto en festivales.

Distribución y nuevas selecciones pendientes

El cortometraje se estrenó de manera limitada el año pasado y aún permanece en circuito de festivales, con varias selecciones pendientes, entre ellas una en Jerez que se resolverá en próximas semanas. Álvaro explica que su intención es prolongar la visibilidad de la obra y seguir generando oportunidades para que el público conozca la historia de Orihuela.

La experiencia para él ha sido enriquecedora tanto a nivel personal como profesional. El director valora especialmente la colaboración de su equipo y la respuesta del público y los organizadores de los festivales, que han reconocido el esfuerzo detrás de un proyecto realizado con recursos mínimos. "No puedo creer que hayamos logrado esto con tan pocos medios. Cada premio es también para el equipo que ha trabajado conmigo y para quienes nos han apoyado desde el primer momento", apunta.

Noventa segundos se ha convertido así en un proyecto que va más allá de la mera recreación deportiva: es un relato sobre la perseverancia, la superación de barreras y la importancia de luchar por los propios sueños. La historia de Orihuela inspira no solo a jóvenes gimnastas, sino también a cualquier persona que se enfrenta a obstáculos en su camino, recordando que con esfuerzo y determinación es posible cambiar las reglas establecidas.

Sobre el autor

Míriam Bocanegra

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