El Ayuntamiento de Jerez va a recuperar la finca municipal de El Altillo, en la zona Norte de la ciudad, donde se instaló Universo Santi, un proyecto de alta cocina e integración social que cerró sus puertas hace cuatro años.
Lo anuncia la alcaldesa, María José García-Pelayo, en una rueda de prensa celebrada tras la junta de gobierno local de este lunes, en la que se aprueba el inicio del expediente de extinción de la concesión de este terreno municipal.
"Ya es hora de que la ciudad lo recupere, dado que no se han cumplido los objetivos para los que se concedieron los terrenos", incide García-Pelayo. "Estamos hablando de un espacio público, muy bonito, que es de los jerezanos y las jerezanas, y la ciudad lo debe recuperar", recalca.
Fue en 2014 cuando el Ayuntamiento jerezano, entonces gobernado por el PSOE, aprobó una concesión de 30 años a la Fundación Universo Accesible (FUA) para rehabilitar la casona de El Altillo y crear un restaurante-escuela para formar y dar empleo a personas con discapacidad.
Un proyecto nacido por todo lo alto
El proyecto de Universo Santi cerró en silencio hace cuatro años, después de haber nacido en 2017 en medio de una gran proyección mediática, alianzas institucionales y hasta una mención en la Guía Michelin.
La finca de El Altillo es una antigua propiedad de la familia González Gordon, de González Byass, que fue expropiada por el Ayuntamiento en los años 90 tras una larga batalla judicial.
El "auge" de Universo Santi tiene lugar en octubre de 2017, cuando se inaugura por todo lo alto con un acto multitudinario, tras cerrar un acuerdo con la familia de Santi Santamaría para llevar a Jerez una cocina de Can Fabes y usar el nombre Universo Santi para el proyecto.
El proyecto, una vez en marcha, atrae visitas de chefs y celebridades, y suma patrocinios de grandes entidades, con Antonio Vila (presidente de la FUA) como principal impulsor y rostro público.
El restaurante nunca terminó de despegar en lo económico y, tras la pandemia, el deterioro interno del patronato se agudizó: algunos expatronos llegaron a hablar de opacidad en las cuentas, deudas y “mucho marketing”, y cuestionaban el impacto real en empleo de personas con discapacidad.
"Jerez no se volcó, es verdad que la alta cocina a menudo tiene mesas vacías, pero yo había días que cogía a mi familia y la llevaba a cenar pagando de mi bolsillo para así meter algo de dinero en la caja", recordaba Antonio Vila, en declaraciones a lavozdelsur.es.
Ahora, con la extinción de la concesión, el Ayuntamiento recupera una finca en una ubicación privilegiada, cuyo uso futuro aún es una incógnita.
