La procesión del Resucitado puso el broche a las salidas procesionales de la Semana Santa en Jerez con el foco puesto en la catarsis anunciada por la hermandad. La corporación apostó por una transformación profunda: nueva imagen titular, nuevas formas no penitenciales y una clara evolución hacia un modelo más propio de las celebraciones gloriosas. Este cambio quedó patente en la eliminación del antifaz, vistiendo los hermanos únicamente túnica y capa.
Expectación ante los cambios
Esta revolución, tanto interna como externa, tuvo su reflejo en la calle durante la mañana de este domingo. La procesión ofreció además una imagen inédita: la talla de hechura original de Bru procesionando sobre el paso del Señor Caído y realizando su salida desde San Miguel, en lugar de su sede habitual en San Dionisio.
El conjunto de novedades logró congregar una discreta presencia de público en la salida, aunque esta fue creciendo a lo largo del recorrido hasta que, en torno a las dos y media de la tarde, la cruz de guía regresó al templo de San Miguel.
Se retira el nimbo
El estreno de la nueva imagen dejó un pequeño incidente al descolgarse el nimbo, que estrenaba en sustitución de las tradicionales potencias y que tuvo que ser retirado.
Por lo demás, el cortejo no reflejó aún en cifras ese nuevo rumbo emprendido por la hermandad. El crecimiento que se espera requerirá tiempo. La cofradía acaba de iniciar esta reinvención y aún tiene por delante un proceso de consolidación y nuevas iniciativas.
Según la planificación prevista, será en 2027 cuando se complete el conjunto escultórico con un ángel y dos romanos, tal y como lo concibió el escultor sanroqueño, además del nuevo paso y la hechura de la Virgen de la Luz. Incluso se estudia la posibilidad de eliminar por completo la túnica de nazareno.
Dudas en la propuesta estética
El efecto visual del Resucitado sobre el oscuro paso de las Tres Caídas no resultó el más acorde con la luminosidad propia del día, aunque la talla, de casi dos metros, lució con fuerza. La música corrió a cargo de la agrupación San Juan, mientras que el llamador fue tocado por Sánchez Lineros. El monte, cubierto de flores blancas, completó la escena.
Así concluyó la procesión que cierra la Semana Santa, en una mañana despejada, con cielo celeste y temperaturas agradables.
Adiós una Semana Santa sin lluvia, pero con retrasos
Con esta última salida se pone fin a nueve jornadas procesionales en un año marcado por la ausencia de mal tiempo, sin incidencias reseñables más allá de la falsa alarma del Miércoles Santo. En un rápido balance, la presencia de público fue desigual según los días, mientras que uno de los aspectos más destacados fueron los retrasos, algunos especialmente acusados, prolongados hasta el Sábado Santo con la recogida de la Piedad más allá del horario previsto.
