Un partido de fútbol base disputado en la tarde del jueves en el campo Manuel Millán de Jerez terminó con incidentes tras el enfrentamiento entre el equipo local, Escuela de Fútbol Paquete U.D. A , y Marianistas AD CD, correspondiente a la jornada 15 de la Cuarta Andaluza Cadete de Cádiz (grupo 4).
El árbitro del partido ha dejado constancia de los hechos en el acta oficial. En ella señala que “tras terminar el encuentro un sector de la grada del equipo local reconocido así por sus cánticos y ánimos durante el encuentro, invaden el terreno de juego dirigiéndose hacia la zona de banquillo en busca de jugadores y cuerpo técnico visitante teniéndose que refugiar estos detrás de una valla, sujetando esta valla el entrenador del equipo visitante mientras un grupo de unos 30 aficionados local intentaban tirarla abajo. Tras todo esto se persona las FOP en el estadio avisados por el cuerpo técnico visitante y el responsable de las instalaciones, teniendo que ser escoltado el equipo visitante por las FOP".
El colegiado también añadió en el acta que, tras finalizar el encuentro, el responsable de las instalaciones le comunicó la existencia de daños en el vestuario visitante. "Tras terminar el encuentro el responsable de las instalaciones me comunica que en el vestuario visitante hay desperfectos como: rotura de marco de puerta, azulejos y luz. No pudiendo ser esto observado en el momento de la acción, sí revisado posteriormente", recoge el documento arbitral.
El Club Marianistas denuncia una serie de hechos que, según su versión, incluyen insultos graves, amenazas, agresiones físicas y una alteración del orden en las instalaciones deportivas durante un partido en el que participan jugadores menores de edad.
Durante la primera parte del encuentro comenzaron a producirse insultos reiterados hacia miembros de su cuerpo técnico desde el banquillo local. Según el relato del equipo visitante, estas descalificaciones fueron comunicadas al árbitro del partido durante el propio desarrollo del juego.
Durante la segunda parte el tono de los enfrentamientos verbales se elevó y se habrían producido amenazas directas hacia miembros del equipo visitante. Según la versión de los Marianistas, el banquillo local les habría amenazado con frases como “cuando acabe el partido os vamos a coger”, lo que, siempre según el club denunciante, generó un ambiente de intimidación "incompatible con los valores del fútbol formativo".
Tras el pitido final, la tensión habría continuado en las instalaciones deportivas. El club visitante sostiene que jugadores y miembros del equipo local siguieron increpando a los futbolistas del Marianistas cuando estos se dirigían hacia el vestuario. Fuentes del equipo visitante aseguran que durante ese trayecto se produjo una agresión física contra el delegado del club visitante mediante una patada.
La versión de los locales
Desde el club local, sin embargo, rechazan la versión ofrecida por el Marianistas y niegan que se produjera cualquier tipo de agresión. Fuentes de la entidad aseguran que lo ocurrido se limitó a una discusión verbal entre delegados mientras algunos padres discutían en las inmediaciones de los vestuarios. "El delegado no agrede a nadie. Ni en el acta hay ningún tipo de agresión. Nosotros no hemos metido ahí 30 personas en la vida", señalan desde el club, que también sostiene que "realmente fue toda una discusión entre los dos delegados".
Además, añaden que "no se tuvieron que refugiar en el vestuario, eso es una mentira, lo que ocurre es que ellos se meten dentro y llaman a la policía porque los padres están discutiendo. Lo que hicieron fue realizar destrozos en el vestuario, como viene reflejado en el acta”. Este extremo es negado por los visitantes, que señalan que las instalaciones ya se encontraban en ese estado antes de la disputa del encuentro.
