Jerez afina nuevas voces en la Escuela Coral Villamarta: "Accesible, sin que el dinero sea un impedimento"
El proyecto nacido del Coro del Teatro Villamarta afronta su cuarta temporada con cerca de un centenar de voces entre sus grupos infantil, joven y femenino, una formación musical accesible y nuevas colaboraciones que acercan a niños y jóvenes al escenario
Coro Infantil de la Escuela Coral del Villamarta. -
En Jerez hay lugares donde la música forma parte del paisaje incluso cuando no suena. Está en los patios de butacas, en los ensayos que preceden a una función, en las voces que se cruzan por los pasillos del Villamarta y también en quienes, todavía pequeños, empiezan a descubrir que cantar acompañado cambia por completo la manera de escuchar. En ese territorio se mueve la Escuela Coral Villamarta, que este octubre comienza su cuarta temporada.
El proyecto nació hace cuatro temporadas de la mano de miembros del Coro del Teatro Villamarta que detectaron una carencia y decidieron convertirla en una oportunidad: crear una escuela coral que sirviera de cantera para el coro adulto y, al mismo tiempo, acercara la formación musical a niños y jóvenes de la ciudad. La iniciativa llega ahora a un nuevo curso con más alumnos, un coro femenino consolidado tras su estreno y una agenda que estrecha todavía más sus vínculos con la vida cultural jerezana.
Bartolomé Benítez, presidente de la Asocación Cultural Escuela Coral de Jerez.
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MANU GARCÍA
"Queríamos que los niños y jóvenes de Jerez pudieran acceder a este tipo de actividades culturales sin que el coste fuera un impedimento", explica Bartolomé Benítez, presidente de la Asociación Cultural Escuela Coral de Jerez. Esa idea está en el origen del proyecto y continúa marcando su funcionamiento: no se plantea como una academia privada ni como un negocio, sino como una iniciativa social y cultural sin ánimo de lucro.
Una escuela que nace del Villamarta
La Escuela Coral trabaja con tres grupos que recorren distintas edades. El coro infantil reúne a niños de entre 6 y 12 años; el coro joven está dirigido a quienes tienen entre 13 y 30; y el coro femenino, incorporado a raíz de la demanda registrada al final de la pasada temporada, reúne a mujeres de diferentes edades. Entre todos, el proyecto se aproxima al centenar de participantes, una dimensión que ha obligado incluso a plantear nuevas necesidades de espacios para poder desarrollar los ensayos.
El crecimiento se percibe también en las incorporaciones de esta temporada. El pasado 12 de septiembre, el Auditorio Cajasol de Jerez acogió las audiciones para los nuevos alumnos, una jornada que desde la organización describen como una muestra del talento que existe en la ciudad. La nueva temporada arrancará precisamente en ese mismo espacio el 3 de octubre, con el respaldo de la Fundación Cajasol, cuyo apoyo consideran imprescindible para mantener el proyecto.
Coro del Villamarta de Jerez.
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MANU GARCÍA
La dirección musical está en manos de Marta Benítez Fernández, directora artística, y Lucio Salgado, subdirector artístico. Ambos son profesionales de la música y forman parte de la escuela sin una finalidad económica, más allá de cubrir los gastos derivados de su participación. Para las familias, la pertenencia al proyecto supone una aportación mensual de poco más de 15 euros. La cifra responde a una filosofía concreta: que el acceso a la formación coral no quede reservado a quienes puedan asumir el coste de una enseñanza musical privada.
Aprender a escuchar antes que a destacar
Marta Benítez lleva dos años al frente de la dirección artística de la escuela. Su planteamiento parte de una idea sencilla: antes de pensar en futuros profesionales de la música, hay que conseguir que los niños descubran si la música forma parte de lo que quieren hacer. "Ellos son muy pequeñitos y realmente ahora están experimentando qué es lo que les gusta y qué es lo que no les gusta", explica.
Algunos llegan, prueban durante un tiempo y terminan marchándose. Otros permanecen durante años y comienzan a construir un recorrido musical paralelo. Hay alumnos que ya estudian en el conservatorio y que encuentran en el coro otra forma de continuar esa formación. Pero la escuela no pretende anticipar vocaciones, su apuesta está en ofrecerles herramientas y un espacio donde puedan descubrirlas.
La enseñanza comienza por el cuerpo y por la propia voz. Hay calentamientos y ejercicios de técnica vocal, especialmente importantes cuando se trabaja con voces infantiles todavía en desarrollo. Después llega el repertorio y, con él, una de las particularidades del canto coral: aprender a sostener una voz mientras alrededor suenan otras. "Poco a poco van aprendiendo a cantar una voz mientras está sonando otra y desarrollan su oído musical, la musicalidad, el ritmo, la armonía, todo", cuenta la directora.
Marta Benítez Fernández, directora artística de la Escuela Coral del Villamarta.
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MANU GARCÍA
Ese aprendizaje tiene una dimensión musical evidente, pero también otra relacionada con la convivencia. En un coro no basta con saber qué nota corresponde; hay que escuchar al compañero, mantener el ritmo común y entender quela interpretación depende de un conjunto. Para Benítez, ahí reside una parte esencial de la experiencia: "Es una comunidad de un grupo de niños que se juntan para hacer algo bello", resume.
Del ensayo al escenario
La relación con el Teatro Villamarta permite que esa formación no quede encerrada en el aula. Los alumnos tienen la posibilidad de acercarse progresivamente al mundo de la lírica y del escenario, y la escuela mantiene una relación con el teatro similar a la que tiene el coro adulto. En la práctica, eso significa que los más jóvenes pueden asistir a determinados ensayos y familiarizarse con un espacio que, de otro modo, podría parecerles lejano.
No es una cuestión menor para quienes todavía están descubriendo qué significa cantar ante un público. Bartolomé Benítez explica que uno de los objetivos es precisamente que "los niños vayan empezando a adentrarse en el mundo del teatro, de la ópera, de la lírica, del escenario". La experiencia pretende formar espectadores además de cantantes: niños que conozcan desde pequeños lo que sucede dentro de un teatro y que, con el tiempo, puedan volver a ocupar una butaca por iniciativa propia.
La conexión ya ha llevado a alumnos de la Escuela Coral a participar en producciones del Villamarta. Entre ellas está Carmen, con Ainhoa Arteta, y está previsto que vuelvan a intervenir en Tosca, programada para abril. Es una relación que sitúa a los jóvenes cantantes en contacto directo con producciones profesionales y que da una dimensión práctica a aquello que ensayan durante el curso.
Un ensayo general del Coro del Villamarta.
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MANU GARCÍA
El coro femenino que cambió las previsiones
El crecimiento de la escuela ha tenido este año una derivada especialmente significativa. La propuesta de crear un coro femenino surgió después de comprobar la demanda existente y ha terminado convirtiéndose en una de las grandes novedades de la temporada. El grupo está abierto a mujeres de todas las edades y ha superado las previsiones iniciales de la organización: Marta Benítez habla de alrededor de cuarenta integrantes, mientras que desde la asociación sitúan la cifra en más de treinta.
La diferencia en la cifra no altera lo esencial: el grupo ha arrancado con una respuesta que ha sorprendido a sus responsables y que confirma que el interés por el canto coral sigue teniendo espacio en Jerez. La escuela ha encontrado ahí una nueva vía de crecimiento que se suma a unos coros infantil y joven que rondan también las tres decenas de participantes cada uno.
Para Bartolomé Benítez, este aumento tiene especial relevancia en un contexto en el que otros coros de la ciudad han visto reducido su número de integrantes. El presidente menciona agrupaciones como las de Virgen de los Colores, Capuchinos o Pedro Nolasco para explicar el contraste con un proyecto que ha conseguido reunir nuevas voces. La Escuela Coral no pretende competir con esas formaciones, pero su evolución revela una demanda que estaba ahí y que ha encontrado una puerta de entrada.
Ensayo general del Coro del Villamarta en Jerez.
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MANU GARCÍA
Jerez como escenario de una agenda coral
La temporada 2026/27 llega también con una agenda de compromisos que irá mucho más allá de los ensayos semanales. La Escuela Coral ha trasladado a la Delegación de Cultura una programación trimestral que incluye colaboraciones con la Asociación de Belenistas de Jerez, la Banda Municipal de Música, el Ayuntamiento, el proyecto internacional Kriatura y el propio Teatro Villamarta.
La previsión es que ese calendario continúe creciendo a medida que se cierren nuevos acuerdos con asociaciones y entidades. Es una consecuencia directa del tamaño que está adquiriendo la iniciativa y, al mismo tiempo, uno de sus principales retos. Cuantas más voces hay y más compromisos aparecen, mayor es la necesidad de disponer de espacios adecuados para ensayar con regularidad y afrontar las actuaciones con las garantías necesarias.
El proyecto nació pensando en el futuro del canto coral en Jerez y cuatro temporadas después comienza a enfrentarse a problemas propios de una estructura que ha crecido. Más alumnos, más grupos, más actuaciones y una relación cada vez más estrecha con el circuito cultural de la ciudad. El desafío inmediato pasa por poder sostener ese crecimiento sin perder la filosofía con la que nació.
El Coro del Villamarta, en medio de un ensayo general.
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MANU GARCÍA
Una forma de entrar en la cultura desde pequeños
Marta Benítez conoce bien la frontera entre enseñar música y vivir de ella. Estudió piano, canto y dirección de coro y cuenta también con un máster de repertorista de cantante. Su trayectoria combina la interpretación con la enseñanza, una mezcla que encuentra en la dirección coral un punto de encuentro.
"Al final estoy siendo como la profesora de todas estas personas porque les estoy enseñando a cantar y a cantar en grupo", explica. Pero dirigir un coro también le permite continuar desarrollándose artísticamente. La escuela, de algún modo, reúne ambas facetas: enseñar y hacer música al mismo tiempo.
Esa doble dimensión explica buena parte del sentido del proyecto. No todos los niños que entran en la Escuela Coral acabarán estudiando música, cantando profesionalmente o subiéndose a un escenario. Tampoco ese es el objetivo que se les exige. Lo que sí tendrán es la oportunidad de aprender una técnica, descubrir su voz, escuchar otras y conocer desde dentro una parte del patrimonio cultural de la ciudad.
En Jerez hay lugares donde la música forma parte del paisaje incluso cuando no suena. Está en los patios de butacas, en los ensayos que preceden a una función, en las voces que se cruzan por los pasillos del Villamarta y también en quienes, todavía pequeños, empiezan a descubrir que cantar acompañado cambia por completo la manera de escuchar. En ese territorio se mueve la Escuela Coral Villamarta, que este octubre comienza su cuarta temporada.
El proyecto nació hace cuatro temporadas de la mano de miembros del Coro del Teatro Villamarta que detectaron una carencia y decidieron convertirla en una oportunidad: crear una escuela coral que sirviera de cantera para el coro adulto y, al mismo tiempo, acercara la formación musical a niños y jóvenes de la ciudad. La iniciativa llega ahora a un nuevo curso con más alumnos, un coro femenino consolidado tras su estreno y una agenda que estrecha todavía más sus vínculos con la vida cultural jerezana.
Bartolomé Benítez, presidente de la Asocación Cultural Escuela Coral de Jerez.
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MANU GARCÍA
"Queríamos que los niños y jóvenes de Jerez pudieran acceder a este tipo de actividades culturales sin que el coste fuera un impedimento", explica Bartolomé Benítez, presidente de la Asociación Cultural Escuela Coral de Jerez. Esa idea está en el origen del proyecto y continúa marcando su funcionamiento: no se plantea como una academia privada ni como un negocio, sino como una iniciativa social y cultural sin ánimo de lucro.
Una escuela que nace del Villamarta
La Escuela Coral trabaja con tres grupos que recorren distintas edades. El coro infantil reúne a niños de entre 6 y 12 años; el coro joven está dirigido a quienes tienen entre 13 y 30; y el coro femenino, incorporado a raíz de la demanda registrada al final de la pasada temporada, reúne a mujeres de diferentes edades. Entre todos, el proyecto se aproxima al centenar de participantes, una dimensión que ha obligado incluso a plantear nuevas necesidades de espacios para poder desarrollar los ensayos.
El crecimiento se percibe también en las incorporaciones de esta temporada. El pasado 12 de septiembre, el Auditorio Cajasol de Jerez acogió las audiciones para los nuevos alumnos, una jornada que desde la organización describen como una muestra del talento que existe en la ciudad. La nueva temporada arrancará precisamente en ese mismo espacio el 3 de octubre, con el respaldo de la Fundación Cajasol, cuyo apoyo consideran imprescindible para mantener el proyecto.
Coro del Villamarta de Jerez.
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MANU GARCÍA
La dirección musical está en manos de Marta Benítez Fernández, directora artística, y Lucio Salgado, subdirector artístico. Ambos son profesionales de la música y forman parte de la escuela sin una finalidad económica, más allá de cubrir los gastos derivados de su participación. Para las familias, la pertenencia al proyecto supone una aportación mensual de poco más de 15 euros. La cifra responde a una filosofía concreta: que el acceso a la formación coral no quede reservado a quienes puedan asumir el coste de una enseñanza musical privada.
Aprender a escuchar antes que a destacar
Marta Benítez lleva dos años al frente de la dirección artística de la escuela. Su planteamiento parte de una idea sencilla: antes de pensar en futuros profesionales de la música, hay que conseguir que los niños descubran si la música forma parte de lo que quieren hacer. "Ellos son muy pequeñitos y realmente ahora están experimentando qué es lo que les gusta y qué es lo que no les gusta", explica.
Algunos llegan, prueban durante un tiempo y terminan marchándose. Otros permanecen durante años y comienzan a construir un recorrido musical paralelo. Hay alumnos que ya estudian en el conservatorio y que encuentran en el coro otra forma de continuar esa formación. Pero la escuela no pretende anticipar vocaciones, su apuesta está en ofrecerles herramientas y un espacio donde puedan descubrirlas.
La enseñanza comienza por el cuerpo y por la propia voz. Hay calentamientos y ejercicios de técnica vocal, especialmente importantes cuando se trabaja con voces infantiles todavía en desarrollo. Después llega el repertorio y, con él, una de las particularidades del canto coral: aprender a sostener una voz mientras alrededor suenan otras. "Poco a poco van aprendiendo a cantar una voz mientras está sonando otra y desarrollan su oído musical, la musicalidad, el ritmo, la armonía, todo", cuenta la directora.
Marta Benítez Fernández, directora artística de la Escuela Coral del Villamarta.
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MANU GARCÍA
Ese aprendizaje tiene una dimensión musical evidente, pero también otra relacionada con la convivencia. En un coro no basta con saber qué nota corresponde; hay que escuchar al compañero, mantener el ritmo común y entender quela interpretación depende de un conjunto. Para Benítez, ahí reside una parte esencial de la experiencia: "Es una comunidad de un grupo de niños que se juntan para hacer algo bello", resume.
Del ensayo al escenario
La relación con el Teatro Villamarta permite que esa formación no quede encerrada en el aula. Los alumnos tienen la posibilidad de acercarse progresivamente al mundo de la lírica y del escenario, y la escuela mantiene una relación con el teatro similar a la que tiene el coro adulto. En la práctica, eso significa que los más jóvenes pueden asistir a determinados ensayos y familiarizarse con un espacio que, de otro modo, podría parecerles lejano.
No es una cuestión menor para quienes todavía están descubriendo qué significa cantar ante un público. Bartolomé Benítez explica que uno de los objetivos es precisamente que "los niños vayan empezando a adentrarse en el mundo del teatro, de la ópera, de la lírica, del escenario". La experiencia pretende formar espectadores además de cantantes: niños que conozcan desde pequeños lo que sucede dentro de un teatro y que, con el tiempo, puedan volver a ocupar una butaca por iniciativa propia.
La conexión ya ha llevado a alumnos de la Escuela Coral a participar en producciones del Villamarta. Entre ellas está Carmen, con Ainhoa Arteta, y está previsto que vuelvan a intervenir en Tosca, programada para abril. Es una relación que sitúa a los jóvenes cantantes en contacto directo con producciones profesionales y que da una dimensión práctica a aquello que ensayan durante el curso.
Un ensayo general del Coro del Villamarta.
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MANU GARCÍA
El coro femenino que cambió las previsiones
El crecimiento de la escuela ha tenido este año una derivada especialmente significativa. La propuesta de crear un coro femenino surgió después de comprobar la demanda existente y ha terminado convirtiéndose en una de las grandes novedades de la temporada. El grupo está abierto a mujeres de todas las edades y ha superado las previsiones iniciales de la organización: Marta Benítez habla de alrededor de cuarenta integrantes, mientras que desde la asociación sitúan la cifra en más de treinta.
La diferencia en la cifra no altera lo esencial: el grupo ha arrancado con una respuesta que ha sorprendido a sus responsables y que confirma que el interés por el canto coral sigue teniendo espacio en Jerez. La escuela ha encontrado ahí una nueva vía de crecimiento que se suma a unos coros infantil y joven que rondan también las tres decenas de participantes cada uno.
Para Bartolomé Benítez, este aumento tiene especial relevancia en un contexto en el que otros coros de la ciudad han visto reducido su número de integrantes. El presidente menciona agrupaciones como las de Virgen de los Colores, Capuchinos o Pedro Nolasco para explicar el contraste con un proyecto que ha conseguido reunir nuevas voces. La Escuela Coral no pretende competir con esas formaciones, pero su evolución revela una demanda que estaba ahí y que ha encontrado una puerta de entrada.
Ensayo general del Coro del Villamarta en Jerez.
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MANU GARCÍA
Jerez como escenario de una agenda coral
La temporada 2026/27 llega también con una agenda de compromisos que irá mucho más allá de los ensayos semanales. La Escuela Coral ha trasladado a la Delegación de Cultura una programación trimestral que incluye colaboraciones con la Asociación de Belenistas de Jerez, la Banda Municipal de Música, el Ayuntamiento, el proyecto internacional Kriatura y el propio Teatro Villamarta.
La previsión es que ese calendario continúe creciendo a medida que se cierren nuevos acuerdos con asociaciones y entidades. Es una consecuencia directa del tamaño que está adquiriendo la iniciativa y, al mismo tiempo, uno de sus principales retos. Cuantas más voces hay y más compromisos aparecen, mayor es la necesidad de disponer de espacios adecuados para ensayar con regularidad y afrontar las actuaciones con las garantías necesarias.
El proyecto nació pensando en el futuro del canto coral en Jerez y cuatro temporadas después comienza a enfrentarse a problemas propios de una estructura que ha crecido. Más alumnos, más grupos, más actuaciones y una relación cada vez más estrecha con el circuito cultural de la ciudad. El desafío inmediato pasa por poder sostener ese crecimiento sin perder la filosofía con la que nació.
El Coro del Villamarta, en medio de un ensayo general.
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MANU GARCÍA
Una forma de entrar en la cultura desde pequeños
Marta Benítez conoce bien la frontera entre enseñar música y vivir de ella. Estudió piano, canto y dirección de coro y cuenta también con un máster de repertorista de cantante. Su trayectoria combina la interpretación con la enseñanza, una mezcla que encuentra en la dirección coral un punto de encuentro.
"Al final estoy siendo como la profesora de todas estas personas porque les estoy enseñando a cantar y a cantar en grupo", explica. Pero dirigir un coro también le permite continuar desarrollándose artísticamente. La escuela, de algún modo, reúne ambas facetas: enseñar y hacer música al mismo tiempo.
Esa doble dimensión explica buena parte del sentido del proyecto. No todos los niños que entran en la Escuela Coral acabarán estudiando música, cantando profesionalmente o subiéndose a un escenario. Tampoco ese es el objetivo que se les exige. Lo que sí tendrán es la oportunidad de aprender una técnica, descubrir su voz, escuchar otras y conocer desde dentro una parte del patrimonio cultural de la ciudad.
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