Cumple doce años como hermano mayor de la Hermandad del Transporte de Jerez. Su mandato actual concluirá en 2028, cerrando una etapa marcada por la consolidación patrimonial, el crecimiento de hermanos y una intensa labor social que ha situado a la corporación en uno de los mejores momentos de su historia reciente.
Uno de los hitos más destacados de este año es la incorporación del nuevo manto de la Virgen de Madre de Dios de la Misericordia, que este lunes en cabildo se aceptará su donación por la camarera de la Virgen y que posiblemente se estrenará y bendecirá el día del besamanos de la Virgen. Manuel Monge subraya que lo primero es el agradecimiento a María Luisa Azcárate.
Esta soberbia pieza llega después de la 'saya de las perlas', “ese fue el punto de inflexión para que este año podamos verla con este manto”, explica. Para el hermano mayor, el nuevo manto no es solo una pieza patrimonial: “Es un símbolo de la situación actual de la hermandad”.
Patrimonio: conservar, enriquecer y restaurar
En cuanto al paso de palio, recuerda que en el último año del anterior hermano mayor se bordaron y ampliaron las bambalinas interiores. Aun así, reconoce que el conjunto necesita seguir enriqueciéndose con nuevas piezas y con los faldones, una actuación que la hermandad tiene en mente. El techo de palio, por ahora, queda en un segundo plano.
La prioridad patrimonial inmediata es la restauración del paso del Señor. “Es una actuación que corre bastante prisa”, señala Monge, adelantando que próximamente se celebrará un cabildo para afrontar este proyecto.
La hermandad, en cualquier caso, descarta por completo la realización de un paso nuevo. “Tenemos uno con solera, muy identificado con la Semana Santa de nuestra ciudad, icónico. Además, es el único paso de Pinto que hay. Sería una pena perderlo”, afirma.
Tres restauradores han estudiado la pieza y el resultado, asegura, puede ser muy positivo. Incluso se plantea enriquecer la talla. “Este proyecto lo tiene claro esta Junta de Gobierno antes de marcharnos”, añade.
Un momento "dorado" sostenido por la gestión
El hermano mayor recuerda que históricamente las cofradías han contado con mecenas. En este caso, la llegada de la actual camarera, “de la mano de la Virgen”, es un síntoma de la buena salud de la corporación. “Si la cofradía no estuviera funcionando bien internamente, personas de este perfil no se acercarían. Creo que es así porque la hermandad está trabajando muy bien”, sostiene.
Las cifras avalan ese crecimiento. De los 90 o 100 nazarenos de décadas pasadas se ha pasado a una realidad muy distinta. “Es una alegría que en un primer día de quinario haya 100 hermanos. Que la función principal esté llena. Y que demos de alta entre 70 y 80 hermanos nuevos todos los años”, destaca.
En la calle, el cortejo ronda los 300 nazarenos, a los que se suman unos 100 monaguillos, cifras que sitúan a la hermandad en la media alta de la Semana Santa de Jerez.
Guardia Romana y obra social: más allá de lo estético
La recuperación de la Guardia Romana no se planteó únicamente desde el punto de vista estético. “Nos faltaba una gran obra social, y entendíamos que la hermandad por sí sola no podía realizarla”, explica Monge.
La apuesta fue clara: pasar de la simple recogida de alimentos a la formación. “No se trataba solo de dar de comer, sino de enseñar a pescar”, resume. La Guardia Romana impulsa cursos formativos que en su primer año contaron con unas 40 personas, de las cuales al menos 15 encontraron trabajo. Este año han pasado entre 100 y 110 personas, con un 50 % de inserción laboral.
Además, la hermandad ha destinado unos 12.000 euros en becas para jóvenes que, pese a su buen expediente, no pueden permitirse estudiar fuera de Jerez. También se sufraga la labor de un profesor en el Hogar La Salle. “¿Quién iba a pensar que El Transporte iba a realizar todo esto?”, se pregunta. Para Monge, la clave vuelve a ser la gestión y la transparencia: “La gente es feliz y ve que el trabajo que se hace es bueno. Nos gusta cuidar hasta el más mínimo detalle”.
Dos bandas en el misterio: "No es una chulería"
La presencia de dos bandas tras el misterio y formaciones de calidad, es otro elemento que a la cofradía en la calle. Monge lo aclara con naturalidad. En 2024, la banda del Rosario de Cádiz decidió no continuar. Se ofrecieron numerosas formaciones, muchas de altísima calidad. La Junta de Gobierno redujo la elección a tres: Caridad, Presentación y la Centuria.
Ante la falta de consenso final entre Centuria y Presentación, surgió la idea de contar con ambas. Este año, la junta volvió a votar en el mismo sentido. “Estamos contentos, las bandas también, y el resultado es muy bonito: por la tarde se ve un misterio con aires más rancios y por la noche ese estilo más actual que hemos llevado en los últimos años”, explica.
¿Una cofradía de moda?
A Monge no le gusta hablar de modas. “Las modas son pasajeras”, afirma. Prefiere hablar de un crecimiento sostenido durante los últimos 12 o 14 años. Aun así, reconoce que actualmente puede considerarse la cofradía referente del Domingo de Ramos. “A la hora que nos recojamos, siempre hay gente”.
El reconocimiento trasciende Jerez. En Sevilla, Córdoba o Huelva, la hermandad es perfectamente conocida. “En la Magna Mariana, hablaban de la Reina del Transporte. No hemos subido dos peldaños, hemos subido siete pisos”, resume gráficamente.
Un paralelismo con Las Viñas
Monge establece un paralelismo con la hermandad de Las Viñas: dos corporaciones de los años cincuenta, con raigambre, que han sabido renovarse sin perder su esencia. “Estaban estancadas y ahora gozan de una salud espectacular”, señala, con la salvedad de que El Transporte no cuenta con un barrio propio, algo que no considera una excusa. “La gente va donde quiere y donde se siente inspirada. Para eso hay que poner todos los condimentos”.
El hermano mayor cree que la hermandad está en sintonía con lo que gusta al público, y no solo entre los jóvenes. “Me ha sorprendido ver en estos dos últimos años a personas de entre 40 y 50 años darse de alta para salir de nazareno”.
En cuanto a las trabajaderas, las cifras son elocuentes. El paso del Señor cuenta con 156 costaleros, y este año se han presentado 97 aspirantes. En el palio, la Virgen tuvo 111 costaleros el año pasado y este año han llegado unos 40 aspirantes más. “Una auténtica barbaridad para lo que es un paso de palio”, concluye.
