El grito de guerra por Valentina de once clubes de artes marciales de Jerez

La familia agradece la participación en este evento solidario celebrado en el Gimnasio Kimecon el fin de recaudar fondos para el estudio de la fibrodisplasia osificante progresiva (FOP) que padece la pequeña jerezana

Reunión de clubes en el evento 'Un kiai por Valentina' en Jerez.
Reunión de clubes en el evento 'Un kiai por Valentina' en Jerez.
30 de marzo de 2026 a las 16:00h

El grito de guerra del karate, el kiai, se ha convertido en algo más que un sonido. En Jerez, ha sido un símbolo de unión, de fuerza colectiva y, sobre todo, de esperanza. El evento solidario Un Kiai por Valentina ha reunido a practicantes de distintas disciplinas en una jornada marcada por la emoción y el compromiso con la investigación.

La iniciativa, concebida como un entrenamiento multidisciplinar de artes marciales, ha logrado recaudar fondos para avanzar en el estudio de la fibrodisplasia osificante progresiva (FOP), una enfermedad rara que padece Valentina desde los cuatro meses de edad. Se trata de una dolencia que provoca la formación de huesos adicionales en el cuerpo, limitando progresivamente la movilidad y que, a día de hoy, no cuenta con tratamiento disponible.

La cita tuvo lugar el pasado 28 de marzo, en horario de 10.00 a 12.00 horas, en el Gimnasio Kime, situado en la calle Pajarete. Allí se congregaron un total de 11 clubes, representando disciplinas como karate, aikido, judo, taijutsu o ninjutsu, en una demostración de unidad poco habitual incluso dentro del mundo deportivo.

Más de una decena de clubes

Entre los clubes participantes estuvieron Escuela de Karate Manuel Benavidez, CD Diekido, CD Dakentai, Zentai, Nogara, Club Aikido Kohai, CD Tatsudokai (Ryudatsu), CD Kime, Jujitsu Jerez, Dojo Arte Marcial y Kyushinkan, junto a otros grupos presentes en la jornada que representaron disciplinas como Ninjutsu, Aikido, Nihon Taijutsu/Defensa personal y Karate, completando así la participación total de once clubes. 

Valentina con su familia, en una imagen reciente.
Valentina con su familia, en una imagen reciente.

Tamara Romero, madre de la pequeña, ha querido agradecer el respaldo recibido. “Dar las gracias a todos los clubs en especial a Felicisimo Díez, de delegación Gaditana De Kárate y dueño del gimnasio Kime, y a Antonio Fernández, del club Kiu Shin Kan”, señala.

La mujer ha compartido un emotivo mensaje.  “Valentina no puede caerse ni recibir golpes. Pero todos esos clubs pusieron su cuerpo como escudo para proteger a valentina y seguir pensando en esperanza y en la investigación”, ha expresado.

Unas palabras que resumen el espíritu de una jornada donde cada golpe y cada técnica no eran solo parte del entrenamiento, sino una forma de luchar contra una enfermedad invisible para muchos.

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Patricia Merello

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