El encuentro gastronómico El Duende X arrancó el pasado fin de semana en Jerez con una programación que reunió a cocineros y propuestas culinarias en distintos espacios de la ciudad. Impulsado por Juanlu Fernández y Dolce Nilda, de LÚ Cocina y Alma, el evento se planteó como un punto de encuentro gastronómico, aunque el foco principal estuvo marcado por las declaraciones del chef invitado Jordi Roca sobre Jerez y sobre el propio cocinero jerezano.
La organización confirmó que las actividades previstas en Bina Bar y LÚ habían completado el aforo, mientras que en Krombol el acceso se realizó sin reserva previa, permitiendo la entrada en función de la disponibilidad existente durante la jornada del sábado.
La programación comenzó por la mañana en Krombol con la llamada Bikini Party, una propuesta en horario de desayuno que incluyó una carta especial de bikinis elaborados por el equipo del local y por Jordi Roca. La oferta se completó con algunos productos del chef invitado y con tartas y elaboraciones tradicionales del establecimiento.
Durante el día también hubo música en directo, que acompañó el ambiente del evento y sirvió como hilo conductor entre las diferentes propuestas gastronómicas previstas en los espacios participantes.
En ese contexto, Jordi Roca ha subrayado la relevancia gastronómica de la ciudad con unas declaraciones a lavozdelsur.es en las que sitúa a Jerez en el centro de su reflexión: "Creo que hablar de Jerez en el año en que es capital gastronómica es, en el fondo, hablar de memoria líquida. Jerez ha sido durante siglos un gran afinador del gusto en España. Sus vinos, finos, amontillados, olorosos, no solo han acompañado la gastronomía, sino que la han modelado silenciosamente. Han enseñado a cocinar con profundidad, a entender la importancia de la salinidad, de la crianza biológica, del tiempo como ingrediente".
El chef continuó destacando el papel del vino como elemento vertebrador de la cocina local: "Para mí, la gran aportación de Jerez a la gastronomía española es precisamente esa: haber construido un lenguaje propio donde el vino es un motor creativo. Jerez ha influido en la manera de transformar, de maridar, de pensar el producto. Y ahora, como capital gastronómica, tiene la oportunidad y la responsabilidad de volver a recordarnos que ahí hay un patrimonio culinario y enológico de una sofisticación enorme".
En sus declaraciones, Jordi Roca también se detuvo en la figura de Juanlu Fernández, resaltando su manera de entender la cocina y su papel dentro del panorama andaluz actual: "En cuanto a Juanlu, lo que más valoro es su honestidad culinaria. Tiene algo muy valioso hoy en día: cocina con raíz, pero con mirada contemporánea. No hay disfraz, no hay ruido innecesario. Hay conocimiento del recetario andaluz, respeto por el producto y, al mismo tiempo, una voluntad clara de evolución".
El cocinero catalán consideró además que el trabajo de Fernández contribuía a reforzar la identidad gastronómica del territorio y a proyectarla hacia la alta cocina: "Creo que su papel en la gastronomía andaluza es muy relevante porque está ayudando a dignificar y afinar un territorio riquísimo, llevándolo a códigos de alta cocina sin perder el alma. Y en el contexto español, Juanlu representa muy bien a una generación que no necesita romper con todo para ser moderna: le basta con profundizar, con escuchar al territorio y con cocinar con sensibilidad"
Las palabras de Jordi Roca concluyeron con una valoración del momento actual y del significado que tiene esta forma de cocinar dentro del panorama gastronómico: "Y eso, en el momento que vivimos, me parece profundamente valioso". Con estas declaraciones como hilo conductor, El Duende X inició su programación en Jerez, donde la gastronomía se convirtió en un espacio de encuentro y reflexión.
