Debate-integración-gitana_0001-e1417819105976
Debate-integración-gitana_0001-e1417819105976

La Federación Andaluza de Mujeres Gitanas imparte una charla para luchar contra los tópicos que durante años han venido soportando. En Jerez no existe ese problema, pero en otros lugares apuntan que queda mucho trabajo por hacer para poder implantar el 'modelo jerezano'. Y apuntan a los medios de comunicación: "Programas como 'Palabra de gitano' echan por tierra el trabajo de organizaciones como la nuestra"

Los gitanos llegaron a la Península hace más de 500 años. Salieron de la India y ellos dijeron que venían de Egipto (de hecho la palabra gitano proviene de egiptano). Fue con la llegada de los Reyes Católicos cuando empezaron a sufrir una represión que, con otros métodos, se mantiene vigente hasta hoy en según qué ámbitos. No en Jerez, porque hasta para eso Jerez is different. Es el ejemplo perfecto de la convivencia entre payos y gitanos. Por eso, "venir a Jerez a hablar de gitanos impone", asegura Sandra Heredia, miembro de la Federación Andaluza de Mujeres Gitanas (Fakali), que estuvo presente en la sede del SAT el pasado viernes para hablar sobre la historia y la cultura del pueblo gitano desde una perspectiva de género. Con una presentación entretenida e incluso regalos para los presentes (una bolsa y un peluche de Mara, la gitana abogada), los ponentes hicieron un recorrido por la historia de los gitanos, sobre todo en Andalucía, y la criminalización injustificada a la que se han visto sometidos (y se siguen viendo) durante muchos años. Fue a mediados del siglo XV cuando entraron por Jaén los primeros gitanos en la actual comunidad autónoma. Vivieron sus años más grises entre 1749 y 1765, cuando se produjo la Gran Redada, por la que el rey Fernando VI y el marqués de la Ensenada iniciaron el arresto y expulsión de los gitanos intentando que se extinguieran.
Una de las ponentes, Tamara Amador, durante un momento de la charla en la sede del SAT.

"¿Quién es Helios Gómez?", decía una de las tarjetas con las que las ponentes iban interactuando con el público. Este sevillano, nacido en el señero barrio de Triana, fue un gitano poeta, pintor e ilustrador y se exilió en París en 1927 por sus ideales anarco sindicalistas (militó en la CNT), para luego vivir en otras ciudades europeas como Bruselas, Amsterdam, Viena o Berlín. Volvió a España para residir en Barcelona, ciudad en la que falleció y donde colaboró en revistas republicanas y comunistas como L´Opinió o La Rambla. "Un referente", declaran orgullosas las ponentes. "Andalucía no se entiende sin el pueblo gitano", asegura Sandra Heredia, diplomada en Empresariales y Actividades Turísticas por la Universidad de Córdoba y técnica de inserción laboral en las asociaciones Fakali y Amuradi. Ella, como sus compañeras presentes en la charla, es gitana y universitaria. "Es difícil asociar estos términos", que cada vez se dan con más frecuencia. De hecho, la mayoría de los gitanos con estudios universitarios son mujeres. Y ellas fueron las que llevaron la batuta en una charla en la que quisieron dejar constancia de la fuerte presencia del pueblo gitano en muchos ámbitos. En la lengua es donde más se ve su influencia. Palabras como chupa, keli, gachó, privar, pestañí o molar son de procedencia caló, y aunque asociadas a ámbitos marginales, se usan con mayor o menor frecuencia en Andalucía. "¿Qué ha fallado para que tras casi 40 años de democracia y millones de euros de fondos europeos después siga sin haber integración?", preguntó uno de los presentes. "¿Crees que esas políticas han contado con los gitanos?", le respondió Tamara Amador, una de las ponentes. A la criminalización del pueblo gitano, denuncian, han contribuido en buena parte los medios de comunicación. El uso de términos como "patriarca" o hablar de clanes y de la "ley gitana" ("no existe, existen costumbres", dicen) no ha hecho más que echar por tierra el trabajo de normalización que llevan a cabo asociaciones como Fakali. "La representación del patriarca no es como se vende en la televisión. El patriarca no existe, nunca he escuchado esa palabra en mi casa", apunta Amador. Programas como Palabra de gitano, que se mantuvo en la parrilla de Cuatro durante buena parte de 2013, contribuyen según las miembros de Fakali a "echar por tierra el trabajo de organizaciones como la nuestra". Lo denunciaron en su momento por considerar que estaba "cargado de estereotipos negativos que atentan contra el derecho al honor y a la propia imagen de la comunidad gitana española". ¿Cómo luchar contra esto? "Denunciando y comentando las noticias que fomenten estos estereotipos", apunta José, el único ponente masculino, quien señala: "Tengo 29 años y llevo 29 años justificando cada movimiento que hago por ser gitano", por lo que lamenta que "cada vez que los medios de comunicación se acuerdan de mi pueblo es para algo malo". Debido a ese programa hicieron un estudio y cada 30 segundos se registraba un insulto hacia el pueblo gitano en redes sociales como Twitter, donde el programa era trending topic (tema más comentado) cada vez que se emitía. La lucha continúa y por eso buscan exportar el modelo jerezano a otras poblaciones andaluzas. Complicado sí, pero no imposible.

Sobre el autor:

Francisco Romero

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

… saber más sobre el autor



Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Lo más leído