La Feria del Caballo 2026, que se celebrará en Jerez entre el 9 y el 16 de mayo, comenzará su montaje el próximo lunes, activando así la cuenta atrás de uno de los acontecimientos más relevantes del calendario anual de la ciudad. Declarada de Interés Turístico Internacional, la cita supone un motor clave tanto para la promoción exterior como para el impacto económico local, consolidándose como uno de los grandes reclamos turísticos del sur de España.
Aunque aún restan casi tres meses para su inauguración oficial, los trabajos previos arrancarán la próxima semana con la instalación de infraestructuras y adecuación de espacios. La anticipación responde a la envergadura logística que implica una celebración de estas dimensiones, capaz de atraer a miles de visitantes y de movilizar a numerosos sectores económicos vinculados a la hostelería, el comercio y los servicios.
Desde la Delegación Municipal de Cultura, Grandes Eventos, Patrimonio Histórico y Capitalidad Europea de la Cultura se ha informado de que el montaje obligará a reorganizar algunos espacios habituales de la ciudad. En este sentido, se ha comunicado que desde este próximo domingo el Rastrillo de los domingos, instalado tradicionalmente en el Parque de la Rosaleda, se trasladará de forma temporal a la explanada de los cacharritos, en la calle Miguel de Unamuno, con motivo del montaje de la Feria del Caballo 2026, lamentando con ello "las molestias que este traslado pueda ocasionar”.
El rastrillo más grande de la provincia
El rastrillo de Jerez, considerado el más grande de la provincia de Cádiz y que este año celebra sus 80 años de vida, cumple además una década desde que abandonó la Alameda Vieja, su ubicación más tradicional, un cambio que marcó una nueva etapa en su extensa trayectoria. Cada semana, el mercadillo reúne a visitantes procedentes de distintos puntos de la provincia, consolidándose como un punto de encuentro comercial y social.
En sus orígenes, el rastrillo se instalaba junto a la escalerilla del Villamarta, antes de trasladarse en 2001 a San Mateo debido a las obras de remodelación de la Alameda Vieja. Precisamente en ese enclave alcanzó en 2015 su récord de vendedores, con 560 puestos, extendiéndose prácticamente hasta el inicio de la calle Armas y evidenciando su capacidad de crecimiento.




