El detenido por una amenaza de bomba en el aparcamiento subterráneo de la plaza del Arenal figuraba en varios domicilios "aparentes" por toda España, lo que dificultó aún más su localización y arresto. Además, para mayor inquietud de los Fuerzos y Cuerpos de Seguridad en la desactivación de la alerta, en plena noche del pasado Miércoles Santo, el vehículo con cristales tintados sobre el que pesaba la alerta está matriculado en el País Vasco, "en Vizcaya", según ha dado detalles este lunes la alcaldesa, María José García-Pelayo.
Cuestionada sobre si el presunto autor de los hechos, que afronta una cuantiosa sanción económica por este delito, sufre un trastorno mental, la regidora jerezana asegura que "no he querido incidir en más detalles, solo me limité a felicitar al comisaría por la extraordinaria labora de la Policía Nacional".
"Hay un procedimiento judicial abierto y el trabajo que realizó la Policía Nacional aquella noche fue increíble, muy rápido. Este señor —el detenido— tenía el coche matriculado en Vizcaya y tenía un montón de domicilios aparentes en toda España, y la Policía fue buscándolo en todos esos domicilios y no se le localizaba, mientras que los Tedax —además de guías caninos llegados desde la Jefatura Provincial— estaban trabajando aquí", ha destacado García-Pelayo, en el marco de una rueda de prensa de balanca de la recién finalizada Semana Santa en Jerez.
Todos los accesos al aparcamiento subterráneo así como la retirada de vehículos, tuvieron que ser restringidos hasta la comprobación de las cuatro plantas subterráneas del estacionamiento, que a esa hora albergaba más de mil vehículos entre turismos, furgonetas y motocicletas. El coche sospechoso estaba estacionado en la primera planta.
El individuo fue detenido el pasado Jueves Santo tras un complejo proceso de localización. Arrestado en Sanlúcar de Barrameda, este hombre es presunto responsable de un delito de desórdenes públicos.
"No se han producido hechos que debamos de lamentar porque no se han producido daños personales"
Por lo demás, sobre el nivel de seguridad en esta Semana Santa, García-Pelayo ha afirmado: "No se han producido hechos que debamos de lamentar porque no se han producido daños personales y ese, evidentemente, es el objetivo que tenemos, que Jerez sea una ciudad segura y que los eventos se puedan vivir sin sufrir daños personales".
"Es verdad —ha incidido— que tuvimos un conato de pelea el Lunes Santo, la amenaza del coche bomba el Miércoles santo y la asistencia a Rociera —la yegua de un coche de caballos turístico que resbaló con la cera de las procesiones y cayó tendida en la calzada— el Viernes Santo, pero los tres incidentes más destacables de nuestra Semana Santa creemos que fueron atendidos con profesionalidad y, sobre todo, en ningún caso, perjudicando lo que es la propia Semana Santa. Quizás la imagen más significativa ha sido ver a Rociera en el centro municipal de protección animal sin daños graves, cuidada y feliz".




