"Ese miedo lo sigo teniendo presente. Es horroroso"

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Está sentado en la cafetería del centro de día de mayores de Las Angustias y observa nuestra llegada en duermevela. Pronto nos regala media sonrisa afable mientras nos saluda y trata de incorporarse para buscar otro espacio donde atendernos que sea menos ruidoso. Su aire es de vetusto Paul Newman y su porte físico es envidiable pese a su avanzada edad y sus pasitos cortos y dificultosos. Su memoria está fragmentada, repleta de lagunas que hacen que algunos datos y fechas, algunos nombres, bailen. Eso en cambio no impide que siga lúcido y clarividente en lo esencial a sus 92 años de edad.

Lo primero que hace es tentarse la cartera para mostrarnos con orgullo dos carnés: "El del PSOE y el de la UGT. Los tengo bien guardados", confiesa José Dorantes Ortiz, una memoria viva, un testigo imprescindible en la ciudad, del relato ignominioso que significó la Guerra Civil y el franquismo. Y también una aguerrida voz, ahora ya casi entrecortada, que lleva décadas reclamando Justicia en forma de recuerdo para las víctimas de la represión, para los asesinados por la sinrazón, entre ellos su propio padre. El proyecto de Ley de Memoria Democrática que promueve ahora el Gobierno andaluz supone un nuevo paso adelante en la lucha contra el olvido y contra la impunidad de quienes desataron aquellos días, según Dorantes, de "terrorismo, sangre y lágrimas".

Presidente de honor de los socialistas en Jerez, se afilió al partido el 26 de abril de 1977 como reza en su carné de militante. En menos de un mes se cumplirán 37 años de aquella decisión: "Yo soy el más viejo que hay en el partido hoy, y estoy apuntado desde que fueron posibles las asociaciones y los partidos. Cuando murió Franco ya se permitió y yo enseguida me apunté". Hace unas semanas se le homenajeó de forma muy emotiva con la inauguración de una biblioteca que llevará por siempre su nombre en la sede del PSOE jerezano de calle Sevilla. Enciendo la grabadora: "Estoy muy deteriorado. Me olvido de los nombres de las calles, de las plazas, pero… puede usted preguntarme lo que quiera que yo le respondo".

"Me estaba quedando dormido cuando habéis llegado, yo no sé lo que me pasa hoy...". Antes que nada, sus palabras se interrumpen con un aviso: "Más me valdría no acordarme de nada". Pero se acuerda. Se acuerda perfectamente de aquella época en la que “los viejos han estado callados sabiendo y los jóvenes nunca sabrán nada”, como él mismo ha dicho en alguna ocasión. En sus palabras siempre rebrota su íntima obsesión: el ansia de Justicia para los represaliados, la necesidad de morir sabiendo donde reposan los restos de su padre.

La herida abierta: su padre

"Más me valdría no acordarme de nada. De aquella época lo que me acuerdo es que cogían y fusilaban todos los días y todas las noches a unos cuantos, entre ellos mataron a mi padre. Que se lo llevaron. Mi padre era un hombre normal, la única aspiración que tenía era buscar las mejores condiciones para los jornaleros con la Reforma Agraria. Él fue presidente del partido de los trabajadores de la tierra, aunque eso de presidente fue lo de menos porque lo hubieran fusilado igual. Reivindicaban mejoras en el campo, para los que trabajaban la tierra, para el desarrollo de los pueblecitos de colonización que teníamos aquí… Esa era su pelea, tener un trozo de terreno, labrarlo y darle de comer a sus hijos".

"Mi padre la única aspiración que tenía era buscar las mejores condiciones para los jornaleros"

"A mi padre lo mataron en octubre del 36, en los últimos días del mes de octubre. A mi padre ya lo tenían antes preso en el Alcázar, que estaba como cárcel modelo, le hicieron un juicio sumarísimo, pero sumarísimo vamos, y lo mataron. Algunos se salvaron por las cosas que había en aquella época. Yo conocí a un hombre que estaba casado y su mujer pues se tuvo que ir con uno del Movimiento… Y se salvó. Lo echaron a la calle. Un tal Manolo yo no sé qué. Lo conocía de antes, de chico, porque mi padre no tuvo otro sitio donde colocarme que en Las Siete Puertas, un café barato de prostitución en la calle San Cristóbal. Ahí entré a trabajar yo de chiquillo, que no había visto una pileta en mi vida. Yo tendría 12 años cuando entré. Unos dos años después, cuando mataron a mi padre, él no llegaba a los 50 años".

El estadillo de la Guerra

"Aquello fue… Me acuerdo que era verano ya, venía de La Corta, de bañarme yo solo, y fui a recoger unos pantalones que me habían hecho y me fui para casa. Cuando anocheció, mi padre y yo fuimos a la dirección del partido republicano en la calle Medina, cerca de Villamarta. Estábamos allí y cuando llegó la hora nos fuimos para casa, empezaron los tiros. Lo vimos desde un balcón. Al día siguiente, domingo, venía bajando por la calle Bodegas y a uno le habían pegado un tiro y traía un reguero de sangre por la acera. Se quedó inútil de un brazo el pobre. En ese momento sentía miedo, mucho miedo. Se sentía el odio, la gente estaba… en Las Siete Puertas yo veía como todos se apuntaban a Falange, todo el que tenía miedo. Al día siguiente ya iban vestidos de falangistas a desfilar por la calle Larga".

"Aquí en España con las libertadas que había en el año 34, 35… no pasaba por la imaginación de nadie que aquello iba a terminar tan malamente. Aquí en esta plaza (señala a la ventana, a Las Angustias) era donde más hicieron, estaba muy vigilada, muy vigilada, pero el primer cuartelillo de Falange estaba en la plaza de la Yerba. Me acuerdo perfectamente. De allí se fueron cerca de la plaza Aladro, donde estaba el Obispado. Hay cosas que no se dicen y han sido verdad. Por ejemplo, lo de Las Angustias era una cosa mala, aquí estaba . Toda la política y . Estaban los simpatizantes de Falange, los militares… Fusilaban otra gente, serían falangistas, pero no sé yo. Hasta un médico había que salía todas las noches con una cuadrilla y mataba a unos pocos. Fusilaron a todo el equipo de ‘Ráfaga’, que era un periódico de izquierda de Jerez que salía todos los lunes. Fusilaron al director y a los colaboradores en el Pozo de la Víbora, en Picadueñas. ¿Cómo era el nombre…?"

La figura de su tío Juan, el edil que logró escapar, y la muerte del último alcalde republicano

"Mi tío sí fue concejal y si no se quita de en medio lo matan. Yo me acuerdo que aquella noche estaba allí. Mi padre estaba preso en el Alcázar y me dijo que hablara con alguien del partido, en pleno Movimiento, fusilando a gente todos los días. Fui a la viña de El Corregidor y supe que mi tío, con otro vecino, pudo escaparse por una ventana de la casa. Primero se fue el compañero pero a los ocho o diez días el vecino volvió y se llevó a mi tío. Cuando terminó la guerra estaban en un pueblo importante de la provincia de Granada, pero no me acuerdo del nombre. Cuando volvió vino casado y nosotros nos habíamos quedado sin padre, sin madre y sin . Cada uno por un lado… Cuando él volvió se hizo cargo de la casa donde vivía antes con la mujer con la que venía".

"Mi tío Juan era concejal por un partido muy raro, Partido Sindicalista. En aquel momento era alcalde Antonio Oliver, de Izquierda Republicana, al que también mataron. Lo fusilaron en la tapia del cementerio, en el pino gordo del parque. Allí lo mataron a los 8 o 10 días del Movimiento. Era de Correos pero yo no sé qué cargo tenía. Aquella noche estaba todo el mundo en la calle Consistorio esperando a ver qué decía, salió y dijo que no pasaba nada y que se fueran tranquilos a sus casas. Y después empezaron a fusilar a gente durante una semana. Eso no se lo deseo yo a nadie".

El Jerez de antes y el Jerez de ahora

"Jerez estaba bien dentro de lo que había en aquella época. Todo se ha hecho después. Hoy hay tres o cuatro Jerez frente a lo que era aquello. ¿Jerez? Hoy hay cuatro o más Jerez que entonces… Y mucho paro. Yo entré en la bodega con 20 años la primera vez, y antes trabajé mucho como camarero. Me coloqué después de las Siete Puertas en el bar Victoria de la plaza Plateros y luego, cuando estaba de moda, en los Caracoles, que iba la gente con más hambre... Y ya me casé (en 1941 con Mercedes, que le convirtió en padre de 8 hijos: una de ellas, una niña de 19 meses, fallecería de tuberculosis mientras él fue llamado a prestar el servicio militar en el Campo de Gibraltar) y me coloqué en la bodega. Una hermana de mi esposa era la mujer del capataz de Sánchez Romate y por él entré. Después, en una de las veces que me quedé parado, entré de aprendizón, que era el último de la cuadrilla, en Sandeman hasta que allí terminé ascendiendo hasta llegar a capataz general. Había siete capataces y yo era el capataz de los capataces".

Otro momento de la entrevista con José Dorantes. FOTO: CRISTÓBAL ORTEGA.

El interés por la política que venía de lejos

"Cuando murió Franco se abrieron un poquito, un poquito nada más, las libertades, hasta que fueron posibles las asociaciones y unos pocos nos apuntamos. Un profesor de instituto fue el que se hizo cargo de ir asociándonos a todos los que queríamos. Y después pues ya vino todo lo demás, cada vez había más gente y hasta hoy. Nosotros siempre teníamos un sitio donde ir, yo he conocido al menos cuatro o cinco sitios donde estaba el partido: nos reuníamos, hablaba uno, hablaba otro…"

"Cuando me apunté en el PSOE yo asistía a las reuniones, y seguía lo que ellos acordaban y demás. No llegué a ser político. No me arrepiento de eso porque yo no soy político, yo no sirvo, he contado cosas, tengo discursos dados y he hablado mucho, y por algo me miran bien en el partido, pero de política… He hablado de lo mío, de la Guerra Civil, y a la gente le ha caído bien porque es tontería, no he dicho ninguna mentira".

Y en la política llegan a decirse muchas mentiras...

"Se dicen, se dicen. Yo nunca he mentido. Si he mentido ha sido por una necesidad, hacía menos daño mintiendo que diciendo la verdad. Yo no he sido político nunca, no me ha gustado. Sobran los políticos de profesión, de eso hay muchos. Hay muchos que se dedican a eso porque tienen buena labia, se creen y después…".

Republicano socialdemócrata y contra los totalitarismos

"Yo soy socialista, como era mi padre. Soy del partido socialista. Monárquico no he sido nunca. Soy republicano socialdemócrata porque la República es un régimen que lo mismo se adapta a la gente de izquierda que de derecha, y por esa razón yo no sería republicano a secas. Cuando habla un socialdemócrata estoy con él porque siempre dice lo que yo pienso. ¿Qué hacemos con el Rey? No debe de estar, ni tampoco la bandera que ellos tienen. Debe de estar la de tres colores: roja, amarilla y la morada. Esa es la bandera, pero esta gente se sublevaron y pasó lo que pasó. El Rey no tiene derecho a ocupar el sitio que ocupa, está puesto por los que hicieron el Movimiento y mataron a tanta gente, que se dejen de cuentos. El Rey era un chiquillo, yo lo comprendo, pero es que nosotros no tenemos Rey ni puñetas, tenemos un jefe de Estado que debe ser elegido por el pueblo como cualquier representante".

"Los totalitarismos hay que condenarlos todos. El Partido Comunista actual es otra cosa que no tiene nada que ver con el de aquella época. El mismo Santiago Carrillo lo dijo y lo practicó. En España nunca hubiera mandado, el pueblo no lo quiere. El pueblo con el comunismo no quiere nada. Si se pone parecido al socialismo sí podría hacer algo, y ahora están haciendo eso".

La crisis donde los pobres vuelven a ser la mayoría

"En Jerez no se hace nada, no se aplica política ninguna. Nada, nada, nada. Es el único pueblo que no dice nada. ¿España? A España le están dando coba. Tendríamos que tener una República como Francia porque no nos pueden ver. Y desde luego el capital es el que manda. En mi época no había la mitad de las cosas que hay hoy, la ropa nuestra era… En aquella época iba la gente con remiendo en los pantalones y las chaquetas igual, no había otra cosa. Los pobres eran la mayoría".

Dorantes muestra sus carnés de afiliado al PSOE y UGT. FOTO: CRISTÓBAL ORTEGA.

El futuro político del país

"Yo veo hoy a los jóvenes que están comprometidos. Como haya elecciones pronto, creo que los jóvenes cambiarán las cosas. Yo no lo conoceré porque yo me voy a morir pronto. Me tengo que morir porque es tontería, yo soy consciente. Hoy está la cosa que los partidos no pueden hablar. Y no hay libertad de nada, es mentira. Están callados y ya está. Pero hoy hay elecciones en España y gana la izquierda. Seguro, seguro. En fin, yo no lo conoceré, quedan dos años, ¿pero yo voy a vivir dos años?"

Y el futuro del PSOE, su casa

"En el PSOE hay muchas cosas que no están bien pero naturalmente esta organización tiene que seguir porque es más de un siglo lo que tenemos de existencia. Empezamos a funcionar en el mil ochocientos yo no sé cuántos con Pablo Iglesias. El PSOE lo que tiene que hacer, de momento, es que todo el mundo se ponga a trabajar. Así de fácil. Que todos trabajen a favor del PSOE. El PSOE tiene ya 125 años lo menos. Hay que ponerse a trabajar con la gente, y ésta se acercará. Tan sencillo como eso".

¿Que falló en la anterior legislatura para la debacle de aquella mayoría absoluta socialista?

"Tenía el apoyo del partido y de mucha gente que votó por ella (por Pilar Sánchez). Ella no se equivocó, es que ella era así. Ella era así. Era hija de un militar hombre... Los militares en el Movimiento se tuvieron que apuntar todos… Empezaron por Marruecos y todos los que no estaban de acuerdo eran fusilados. En Marruecos fusilaron tela. El Movimiento fue una cosa que cogió de sorpresa a todo el mundo".

¿Habrá alguna vez Justicia? ¿Por qué hay miedo a cerrar las heridas del pasado?

"No, de eso nada, eso está callado en Jerez y bien callado. Ha habido voluntad pero no por parte de los políticos que mandan, que lo que han hecho ha sido ocultar todo lo que han podido. No se sabe nada. ¿Que si hay miedo? Mucho miedo. Yo es que he perdido mucho, mucho, no soy ni la mitad de lo que era, no me acuerdo de nada, pero no he querido olvidar nada de aquello. No confío en que se haga justicia con aquello, ya ha habido tiempo. Han pasado ya casi 80 años y todo sigue callado. Supongo que algún día habrá justicia porque algún día el pueblo se sublevará, habrá manifestaciones, y el Rey se tendrá que ir como se fue su abuelo. Pero aquí en España es impensable acordarse de las víctimas".

"¿Justicia? Ya hoy no se puede juzgar aquello y alguno tiene que ser más viejo que yo, que tengo ya… 92 años. La manera de hacer justicia es decirlo todo, que salga todo. Aquí nadie ha hecho nada. De aquello en Jerez nadie sabe nada, se ha quedado todo en un punto muerto".

El fantasma que aún sobrevuela

"Hombre hoy, qué sé yo. Los criminales son criminales siempre pero con el descaro que lo hicieron en aquella época sería muy difícil. Hoy no pasaría eso. Hoy no puede pasar pero el recuerdo de aquel momento, ese miedo, lo sigo teniendo presente. Es horroroso".