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La familia de Emilio, de 82 años, denuncian que llevan esperando más de 30 horas que lo atienda un cardiólogo: "Solo pedimos un poco de humanidad".

Emilio cumplió 82 años el 28 de diciembre de 2016. La noche del 2 de enero sus familiares lo llevaron al Hospital de Jerez después de sufrir un infarto de miocardio, el segundo en apenas 20 días. Cuando Noelia, su hija, atiende por teléfono a lavozdelsur.es, su padre lleva más de 30 horas en observación, 20 de las cuales las ha pasado sentado en una butaca hasta que le han cedido una camilla en la que poder tenderse. “Llegó el lunes por la noche, le empezó a doler el pecho y lo llevamos a Urgencias. Le han hecho pruebas, dolor ya no tiene, pero no había una camilla”, cuenta su hija, que ha interpuesto ya dos hojas de reclamaciones.

Estando en observación, se queja Noelia, “no lo trata un cardiólogo”, por lo que se sentía “indefensa” y decidió publicar el caso de su padre en Facebook, donde la historia ha tenido una gran repercusión. “Estaba hablando con una amiga mía en la puerta del Hospital, llorando, cuando me dijo que lo pusiera en redes sociales”, cuenta Noelia, que señala: “Lo miraba y pensaba que esto no podía ser verdad. Es indigno”.

Emilio, además, tiene Alzheimer desde hace siete años, cuenta su hija, por lo que “no es consciente si se hace pipí o caca”. Noelia se queja de la saturación del centro hospitalario —“aquello es impresionante, están desbordados”, señala— y de la falta de atención a los enfermos: “A nadie a lo largo del día de ayer se le había ocurrido cambiar a mi padre”.

“Le pedí a la doctora, llorando, que nos diera una cama, y nos dijo que lo sentía, que no había, que pusiéramos una hoja de reclamaciones”, señala Noelia, que cuenta que si su padre no sube a planta en las próximas horas interpondrán otra. “Me siento indefensa”, apunta. Su padre, durante 20 horas sentado en una butaca, tenía los pies “como patas de elefante”, relata gráficamente, al no poder tenerlos en alto. “Faltan recursos en la Sanidad”, censura Noelia, que cree que no es de recibo “la forma en la que el enfermo tiene que esperar a que le atienda un especialista”.

“Es muy triste que no haya una camilla para un anciano con un infarto, es lo más heavy de todo”, señala Noelia, que llega a pedir ayuda en redes sociales: “No sabemos a quién más podemos reclamar o suplicar o lo que sea. Solo necesitamos un poco de humanidad para él y para muchos más que sufren en sus carnes los recortes silenciosos de la sanidad andaluza, de la sanidad en España en el año 2017”.

Sobre el autor:

Francisco Romero

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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