El inicio de una aventura de 3.000 kilómetros contra la fibrósis quística

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El jerezano Juan Meira comienza su viaje a Roma a bordo de su bicicleta plegable para darle visibilidad a esta enfermedad degenerativa y recaudar dinero para luchar contra ella.

A Juan Meira le quedan 3.000 kilómetros por delante para llegar a Roma. Lo hace por dar a conocer la fibrosis quística, una enfermedad degenerativa que afecta sobre todo a los pulmones, y también para recaudar fondos para la Asociación Nacional que aglutina a las personas que la padecen.

La cita era a las 10 de la mañana en la plaza del Clavo. Allí, un centenar de personas entre amigos y familiares de Juan y Paz Bononato, la joven por la que el primero ha decidido emprender esta aventura, se congregaban para darle su apoyo y acompañarlo en esta primera jornada que ha acabado en la localidad sevillana de Utrera.

Salvador Garrido y José Luis Hermosín son dos de las personas que acompañan a Juan en su despedida de Jerez. Ambos, con problemas de movilidad, usan una handbike y afirman que lo acompañarán en un tramo de esta primera etapa. Mientras que el segundo lo conoció recientemente, el primero ya lo conocía de su etapa como alumno de La Salle. “Es una aventura con mayúsculas, teniendo en cuenta los kilómetros que son y que tendrá que cruzar los Pirineos y los Alpes”, señala Salvador. “Es un reto muy fuerte. Además va a la providencia, sin saber dónde dormirá cada día”, añade José Luis.

Alberto, Iván, José, Daniel, Mario, Manuel y Rafael son otros amigos de Juan que, perfectamente uniformados de ciclistas, también lo acompañarán en su camino a Utrera. El grupo comparte con rotundidad que no “duda” de que Juan logre su meta, porque además saben que ya tiene experiencia en largos viajes en bicicleta —hizo el Camino de Santiago desde Jerez—, aunque reconocen que el hecho de hacerlo a bordo de una plegable tiene un plus de dificultad.Un sonoro aplauso es la señal de que Juan ha salido ya de casa. Camiseta fucsia, calzonas negras y su plegable, a la que ha añadido un pequeño remolque en el que guarda todo su equipaje para los próximos dos meses. “Ya me siento realizado”, comenta a los medios de comunicación al notar el cariño de todos los presentes que se han congregado para despedirlo, y añade que lo que más le preocupa no son los más de 3.000 kilómetros que tendrá que afrontar, sino “que podamos hacer de verdad una ayuda efectiva”.

Su madre, Carmen Otero, a la que se le nota un poso de tristeza, pero también de orgullo, señala que no le “extrañó” que su hijo le contara hace semanas que pretendía unir Jerez y Roma en bicicleta, dado su carácter solidario y aventurero. “Para él es un reto y algo muy importante que le supone mucho. Y para nosotros una satisfacción. Desde aquí estaremos todos empujándole”.

La otra protagonista, Paz Bononato, que en octubre esperará a Juan a su llegada a Roma, se mostró “muy contenta” y “encantada con la aventura”, a la par que “eternamente agradecida”. La joven, afectada de fibrosis quística, recordó a las administraciones que lo importante es “investigar e invertir más en salud, que al final es lo único que importa”.

lavozdelsur.es contará a diario la aventura de Juan Meira en su camino a Roma a través de la web y de Facebook. También puedes seguir el día a día en www.2plega2.com. 

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