El gurú de la barbería: deportado de Estados Unidos, secuestrado en Guatemala y enamorado de Jerez

Edward Vinny perdió una pierna en un accidente y vivió durante unos meses en Jerez tras entrar en un programa de acogida de la Cruz Roja. Sueña con regresar para montar su propio negocio y jugar al baloncesto

Edward Vinny, en su lugar actual de trabajo.
Edward Vinny, en su lugar actual de trabajo.

La vida de Edward Vinny Asturias daría para un libro e incluso para una serie de Netflix. Nacido en Guatemala, pronto marchó para Estados Unidos, país en el que creció. Apasionado de los deportes, en tierras norteamericanas realizó sus estudios, conoció el amor y fue padre por primera vez. 

Y, casi como cantaba El príncipe de Bel-Air, cierto día jugando al basket con amigos, unos tipos de inmigración le metieron en un lío. Estaba esperando a su segunda hija y por haber fallado a una cita con inmigración, acabó siendo deportado de Estados Unidos. "Me tocó un juez muy racista, un gringo anglosajón. No tuve problemas con las leyes. Estuve legal la mayoría de mi vida, pero fui forzado a irme del país en el que crecí", cuenta Edward a lavozdelsur.es.

Tuvo que regresar a su Guatemala natal, donde se desesperó por la situación socioeconómica de su país. Entonces, pensó volver al país del Tío Sam, a pesar de que fue condenado a no pisar suelo norteamericano en diez años. "Afortunadamente, no pude llegar. Iba a regresar vía tren por México, pero me caí del tren y me apunté el pie. Dos o tres años después tuve otra amputación porque no me operaron bien". 

El barbero guatemalteco llegó a nuestro país hace año y medio.
El barbero guatemalteco llegó a nuestro país hace año y medio.

La psicología detrás de un corte de pelo

En Guatemala, uno de los países más pobres de Latinoamérica, sufrió varios intentos de secuestro. Pero también la vida le regaló una oportunidad y Edward empezó a desarrollar de manera altruista un proyecto como profesional de la barbería. "Implementé la psicología, el arte y la moda de la barbería en un país donde no existía la necesidad de ir a un barbero, ya que lo que la gente busca es tener un plato de comida". 

"Implementé el arte y la moda de la barbería en un país donde la gente lo que busca es tener un plato de comida"

Por su labor fue granjeándose el apodo de Barber Gurú, ayudando a mucha gente con su filosofía de vida. "La psicología es que detrás de un corte de pelo también está el hacerte ver bien, que te hagas sentir mejor y eso hace un efecto dominó que afecta a la gente que te ama, respeta y rodea", cuenta Edward. 

El deporte también le aportó muchísimo en momentos complicados para él. "A los dos años y medio de la segunda amputación me hicieron la prótesis y empezaba a ir a parques. Jugaba un par de minutos porque no tengo prótesis adaptada para hacer deporte. Siempre he preferido hacer deporte en lugar de hacer cosas negativas o alcoholizarme". 

Entró en un programa de acogida de la Cruz Roja

Y entre la barbería y el deporte pasó una década. Entonces, este guatemalteco se planteó regresar a Estados Unidos, pero su vuelta estaba supeditada a una burocracia en la que tenía que invertir al menos unos años. No era tan fácil y por eso desistió del eterno sueño americano.

En su lugar, decidió viajar hasta Europa y aterrizó hace un año y medio en Barcelona. "Vine para conocer España, pero me cogió la pandemia y el destino me obligó a quedarme. Perdí mi piso en Guatemala, me robaron y lo perdí todo. Estando en Barcelona accedí a un programa de acogida de la Cruz Roja, que tenía una disponibilidad en Jerez de la Frontera". 

"Me enamoró la riqueza cultural, el flamenco, los tabancos... Me encanta la pasión que le ponen a la música y al cante"

Nada más llegar a Jerez, Edward quedó prendado de los encantos de la ciudad. "Me enamoró su riqueza cultural, la comida, el flamenco, los tabancos... Me encanta la pasión que le ponen a la música, al cante y a la cultura. Disfruté muchísimo el tiempo que estuve en Jerez". 

A pesar de no tener una prótesis específica para el deporte, Edward sigue practicando baloncesto.
A pesar de no tener una prótesis específica para el deporte, Edward sigue practicando baloncesto.
 

En Jerez estuvo viviendo varios meses y estuvo buscando un equipo para poder practicar el baloncesto adaptado a sus circunstancias. "No conocía aquí a mucha gente. No tengo una prótesis específica para el deporte, pero puedo jugar al baloncesto un tiempo. Siempre crecí jugando a beisbol, basket, natación y fútbol. Los deportes siempre han sido un escape para mí a la energía negativa que uno acumulaba". 

Buscó gente con la que jugar al baloncesto y también trabajo, pero no encontró nada y acabó regresando a Barcelona. En la Ciudad Condal trabaja actualmente en una barbería, pero sueña con regresar cuanto antes a Jerez. "Allí tuve mi piso y me encantó la tranquilidad, el clima, las vistas arquitectónicas y la preciosidad de la ciudad. Si no es en la construcción, no hay muchas oportunidades de trabajo. Yo no encontré nada, pero ojalá pueda regresar y montar allí mi propio negocio". 

 

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