escuela_de_drones16
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Meteorología, fraseología aeronáutica aplicable, conocimiento de la aeronave, aterrizaje, maniobras, comunicaciones básicas avanzadas… Con un máximo de entre 50 y 60 horas, cualquiera puede obtener el título básico o avanzado de piloto de drones. No es poca cosa. La Comisión Europea, publicaba el diario El País, ha estimado el pasado julio que en la próxima década la fabricación de drones civiles puede alcanzar el 10% de la facturación del sector aeronáutico: un volumen de negocio de unos 15.000 millones de euros al año y la creación de 250.000 empleos en el horizonte de 2050. El dron ha llegado a nuestras vidas para quedarse. Como en su día la computadora o el teléfono móvil. Aún es pronto para calibrar el alcance de la revolución cotidiana que va a suponer este cacharro de hasta 25 kilos de peso capaz de volar a 60 kilómetros por hora, a 120 metros de altura, y bajo control remoto. En la Flight Training Europe (FTE) Jerez ya lo ven claro. De apenas medio centenar se ha pasado en un año a más de 400 licencias en España.

Desde primeros de 2015, el campus jerezano del aire, hasta donde llegan muchos de los futuros pilotos de aerolíneas 5 estrellas del mundo o los controladores del espacio aéreo español para formarse, imparte cursos de pilotos de aeronaves dirigidas por control remoto. También han llegado a un acuerdo con la Universidad de Cádiz para impartir el primer título oficial de pilotaje de drones. Un posgrado que comenzará en noviembre próximo de forma semipresencial y con una duración aproximada de cinco meses. En el caso de la formación que ya se imparte en la FTE Jerez, cuya matrícula cuesta unos 1.400 euros, no solo se trata de aprender a manejar estos aparatos, sino que sacar adelante la formación teórico-práctica otorga licencia básica o avanzada imprescindible legalmente para emplear un dron con fines comerciales. Desde el año pasado, eso sí, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) dicta que está terminantemente prohibido usarlos en cualquier aglomeración pública –como bodas, playas, conciertos, manifestaciones, parques…- con multas de 225.000 euros.

Los drones son ya de gran utilidad en el sector audiovisual, en tareas de salvamento, para topógrafos y gestión medioambiental, cartografía, seguridad...

Esteban Fernández, uno de los rostros más conocidos de la tele local Onda Jerez, es uno de los alumnos que ha participado en uno de los cursos de la FTE que adiestra en el manejo de drones. Tras incluirse en el ERE voluntario que puso en marcha la emisora en 2013, el comunicador montó su propia empresa, Sinlimites Comunicación, y como forma de reciclaje profesional decidió probar en el manejo del dron y su aplicación mercantil. "Tenía un dron como hobby desde hace un año y medio, pero ahora me lo planteo como salida profesional, como un servicio más dentro de la cartera de mi empresa", explica. Esteban ha participado durante un par de semanas en un curso organizado por el campus junto a La Parra con otros cuatro compañeros procedentes de los más variopintos sectores profesionales, prueba de que manejar drones puede ser una especialidad con mucho futuro. "Hemos estado haciendo el curso desde un patrón de barcos hasta un ingeniero robótico, pasando por un topógrafo y un representante de ropa interior femenina... esto tiene una salida profesional importantísima, de ahí la fiebre que hay en todo el mundo".

Los drones son ya de gran utilidad en el sector audiovisual, en tareas de salvamento, para topógrafos y gestión medioambiental, cartografía, seguridad... Las Fuerzas Armadas dispondrán el año que viene de drones. Si Amazon se plantea incluso entregar sus paquetes puerta a puerta mediante uno de estos aparatos controlados a distancia, por qué no ofrecer con ellos un servicio para esparcir las cenizas en el monte o la bahía preferida del ser querido fallecido e incinerado. No es broma. A eso se dedica ya una empresa catalana, Camino al cielo. Carlos Enseñat, docente de la escuela que imparte el curso de pilotaje de estas aeronaves en Jerez, sostiene que "la experiencia que tenemos es que cada día sale una aplicación distinta de estos aparatos; realmente no sabemos a dónde vamos a ir a parar con el mundo de los drones: tanto a formadores como a alumnos, y al personal inmerso en este mundo, se les ocurren iniciativas verdaderamente innovadoras e interesantes".

Legislación y regulación de usos: "Hay drones que pueden transportar 25 kilos a 120 metros de altura... Algo así se mete en una turbina y te puede tirar un avión abajo".

Por unos 3.000 euros -curso, certificado médico, aparato...- puedes comenzar a pilotar un dron con fines comerciales. Si encima eres ingeniero robótico, como Manuel Jesús Sánchez, a lo mejor hasta puedes plantearte montar tu propia aeronave. "He hecho un máster de Ingeniería Robótica en la UCA y para pilotar los drones que tenemos en la escuela necesito este permiso", comenta este joven cuya intención es "complementar el currículo para buscar trabajo, e incluso llegar a hacerme mi propio dron". Miguel Caparrós, jefe de formación de la FTE Jerez, lo ve claro: "Me da la impresión que esto será parecido a la telefonía móvil en su momento. Estaba al principio muy restringido y luego se expandió y popularizó". "Hay fiebre de drones. La idea que tenemos los que estamos en esta industria es que va a ser una revolución en el mercado sobre todo porque tiene un acceso muy sencillo, cualquiera tiene la opción de comprar un dron y utilizarlo", agrega.

La normativa empieza a apretar ante la dimensión de una moda que va a más. El pasado año se aprobó la ley 18/2014 que ya exige un permiso con formación previa y una serie de requisitos incluso médicos a quienes den a su dron un uso más allá de lo meramente recreativo. Y argumenta Caparrós: "Según pase el tiempo se irán exigiendo más requerimientos. Lo de los drones ahora mismo se ve como algo más de recreo que otra cosa, pero hay que tener en cuenta que el Vision 3 pesa 1,3 kilos, y eso te cae del cielo y te mata. O los hay que pueden transportar 25 kilos a 120 metros de altura... Algo así se mete en una turbina y te puede tirar un avión abajo. Al final, la regulación también afectará al uso recreativo y lúdico, no solo al comercial". Coincide Enseñat: "Me imagino que en el futuro quienes piloten un dron también van a tener que tener una formación mínima aunque solo lo utilicen con un fin deportivo o de ocio".

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