En la Avenida Rey Juan Carlos I de Jerez se encuentra Qué hay de comé, un establecimiento especializado en comida casera para llevar que en abril cumplirá cinco años de actividad. Al frente está May Rodríguez de Medina, que reconoce que el camino no ha sido fácil y que el crecimiento ha sido progresivo: "Nos ha costado, ¿eh?, porque llevamos cinco años y todavía hay gente de Jerez que no sabía que estábamos aquí".
La propietaria destaca que la mayor parte de su clientela ha llegado sin apenas inversión en publicidad. "Nuestra publicidad ha sido el boca a boca, entonces casi todo el mundo que viene es recomendado por alguien". Según explica, muchos clientes acuden tras haber probado sus platos en reuniones familiares o encuentros sociales. "Nos dicen que nos han probado en alguna reunión de amigos y han preguntado que dónde habían comprado esa comida".
La responsable define su negocio como un espacio dedicado a la cocina tradicional. "La nuestra es una comida muy casera", subraya. Entre sus platos más vendidos menciona "los potajes de berza, de menudo, de habichuelas, de lentejas, de garbanzos con acelgas", que tienen mayor salida en invierno. También destaca sus tortillas: "Se venden una barbaridad. Yo la hago con patatas buenas y con huevo fresco, y todo el mundo viene a por ellas".
El local cuenta con dos grandes vitrinas y una amplia oferta diaria. "Tengo como 16 ó 20 cubetas diferentes de caliente y unas 12 o 14 de frío", detalla. Además, dispone de pizarras con platos de cuchara y fritos. "Hay muchas cosas que no tengo expuestas, porque depende del día", explica. A ello se suma una carta visible para el público, aunque no siempre recoge toda la oferta disponible.
De lunes a viernes, salvo los miércoles, día en el que permanecen cerrados, ofrecen dos menús diarios por 7,95 euros. "Todos los días tengo dos primeros y dos segundos", indica. "Tú puedes elegir y por 7,95 te llevas dos platos". El establecimiento abre de lunes a domingo, excepto ese día de descanso, y atiende al público hasta las tres y media de la tarde.
Para familias numerosas, el negocio dispone de formatos especiales. "Tenemos, por ejemplo, un kilo de albóndigas en salsa, que son buenísimas, las hacemos nosotros", señala. También ofrece potajes por kilo. Sobre los pedidos, recomienda previsión: "Lo que aconsejo es que nos escriban por WhatsApp o por teléfono desde por la mañana o el día antes, y así no tienen que esperar".
Los fines de semana, la oferta se amplía con platos especiales. "Hacemos siempre paellas, tenemos como siete variedades", explica, con un mínimo para cuatro personas. También prepara recetas de temporada como "ajo campero, sopa de tomate, sardinas con huevo o riñones al jerez. Todo eso lo publicamos en Facebook o en Instagram por la mañana", añade.
Un menú para la semana
El menú semanal es una de las propuestas más demandadas por los clientes habituales. En total, el establecimiento ofrece la posibilidad de elegir doce platos por un precio cerrado de 50 euros. "Tú de toda esa pizarra puedes coger doce platos y te sale por 50 euros", señala. Según detalla, muchos clientes recogen este menú a principios de semana para organizar sus comidas: "Hay un montón de clientes que se lo llevan el lunes o el domingo y lo guarda"”. Añade que, al tratarse de elaboraciones recién hechas, "en la nevera te dura hasta el viernes o el sábado perfectamente", lo que permite disponer de comida casera durante varios días sin necesidad de cocinar.
Parte de su producción se destina al envasado al vacío y la congelación. "Yo hago el potaje, lo envaso al vacío cuando está frío y se congela", relata. "Cuando lo descongelas está como recién hecho". Este formato es especialmente demandado por estudiantes. "Se lo llevan y solo tienen que calentarlo en el microondas", afirma.
En la cocina trabajan principalmente ella y Antonio García Millán. "Somos un equipo, pero realmente cocinamos Antonio y yo", explica. "Yo me dedico más a los guisos y los potajes". El negocio fue montado por su hijo, dedicado a la maquinaria hostelera, aunque ella asume la gestión diaria. Tras iniciarse en la hostelería sin experiencia previa, mantiene clara su filosofía: "Queríamos que la comida supiera a la de las madres y las abuelas. Esa ha sido siempre la idea de este negocio".
