Los desalojados del Cejo del Inglés de Jerez se sienten olvidados: "No vinieron ni a avisarnos, nos fuimos con lo puesto"

Todavía no han podido volver a sus casas porque el nivel del agua en los accesos está a algo más de un metro y dan por perdido lo que se vayan a encontrar cuando puedan regresar a sus hogares

Vecinos de la zona salvando los gatos de una vivienda con una zodiac.
11 de febrero de 2026 a las 20:10h

Los vecinos desalojados de zonas cercanas al Guadalete de La Ina, El Portal y La Corta ya pudieron volver a sus viviendas el martes y este miércoles ha sido el turno de los de El Portalillo. Todavía tienen que esperar los damnificados de La Greduela, Las Pachecas y el Cejo del Inglés. Los vecinos de esta última zona de Jerez quieren alzar la voz porque se siente olvidados por el Ayuntamiento y por los medios de comunicación.

El Cejo del Inglés se ubica al suroeste del casco urbano y próximo a Las Pachecas. Según relatan los afectados, el desalojo del 28 de enero se produjo sin previo aviso. "No nos avisaron y cuando nos dimos cuenta ya teníamos el agua allí", explica Javier, uno de los vecinos, que lamenta no haber tenido tiempo para proteger sus pertenencias. "Si nos hubieran avisado, por lo menos habríamos tenido unas horas para sacar lo más importante. Pero tuvimos que salir con lo puesto", añade. Como consecuencia, asegura que "se ha perdido todo, cosas de valor, y son casas en las que vivimos, no son segundas residencias".

El nivel del agua en la zona afectada.

Javier ha regresado en varias ocasiones a la zona para vigilar las viviendas y atender a los animales, accediendo en zodiac o en moto por caminos alternativos. "Allí vivimos sobre veinte o veinticinco personas y nos sentimos un poco abandonados". Van pasando los días y no pueden volver a sus casas porque las circunstancias no lo permiten. Sobre el nivel del agua, detalla que "en algunos sitios llega casi a metro veinte, y dentro de las casas hay ochenta o noventa centímetros". También advierte del riesgo de saqueos y del estado de los animales: "Tuvimos que entrar a rescatar unos perros, pero las gallinas siguen allí y llevan casi dos semanas sin comer".

La situación ha obligado a varias familias a vivir de forma provisional en vehículos o en casas de familiares. Manuela, otra vecina afectada, pasó más de una semana en una furgoneta camper. "Hoy hemos podido entrar en casa de mi suegro, que vive cerca de la ermita de La Ina, pero en la nuestra no hay manera, salvo que sea con un tractor o una moto de agua". 

La altura a la que llega el agua en el Cejo del Inglés.

Manuela asegura que perdió la noción del tiempo tras el desalojo. “Desde el miércoles 28 de enero estamos fuera. No sé ni en el día que estoy”, confiesa. Tras permanecer varios días en la furgoneta, tuvo que marcharse cuando el agua alcanzó también la vivienda de su suegro. "Nos estábamos quedando sin comida y salimos por el monte", relata. Actualmente se encuentra en San José del Valle por motivos laborales, lejos de su hogar inundado.

El contacto con las administraciones, según los vecinos, ha sido limitado. Manuela logró ayuda para su suegra, que es discapacitada y ciega, a través de una trabajadora social. "Le abrieron expediente y le pagaban un hotel, pero con nosotros no se ha puesto en contacto nadie. Eso es lo que yo quisiera, que nos llamaran", señala.

Algunos vecinos han accedido por medio de tractores para vigilar la zona.

Las expectativas de esta vecina ante el regreso a las viviendas son desalentadoras. "Sabemos que todo es para tirar. No tenemos bombas de agua, no tenemos luz porque los contadores están bajo el agua. Tendremos que limpiar de día y sacar todo a la calle". Cuenta incluso que encontró una silla flotando a varios kilómetros de su casa. "Las vallas estarán partidas, las gallinas muertas, todo arrastrado por la corriente", resume.

"Parece que no contamos"

Los vecinos también denuncian una sensación de abandono histórico. "Nunca nadie menciona al Cejo del Inglés", afirma Manuela. "No sé si es porque lo desconocen o porque no quieren conocerlo". Explica que, a diferencia de otras zonas, ellos mismos arreglan los caminos tras cada inundación. "Son parcelas de colonización, como en otras zonas de Jerez, pero aquí somos menos familias, unas ocho parcelas, y parece que no contamos", añade.

A pesar de las dificultades, algunos afectados intentan volver cuanto antes para comenzar a limpiar. "El viernes queremos intentar entrar aunque sea con máquinas", explica Manuela. "Mi casa lleva cerrada dos semanas, con la nevera llena, y hay que empezar a ventilar y tirar todo". María, otra vecina desalojada, comparte esa urgencia. "Somos de los más afectados. Nadie vino a avisar. Solo pude coger lo básico y unos vecinos rescataron a mis gatos. Espero que nos den ayudas porque lo hemos perdido todo, literalmente todo. Tantos años ahorrando para comprar muebles, para decorar la casa.. y ves que de la noche a la mañana todo tu trabajo de estos años te lo han quitado".

Sobre el autor

Francisco J. Jiménez

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