De vender figuras de plastilina en el colegio a mejor escultor belenista de Europa

joaquin_perez_taller
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Con solo 12 años ya vendía moldes a cinco duros en el Carmen Benítez. Dos décadas despúes, el jerezano Joaquín Pérez se ha convertido en uno de los más reconocidos artesanos de España en su especialidad.

Joaquín Pérez (Jerez, 1982) encontró su vena emprendedora muy pronto. A los 12 años ya sacaba moldes de plastilina de las figuras de porcelana que sus padres tenían en casa y las vendía a cinco duros a sus compañeros del Carmen Benítez. Viendo el éxito que despertaba, una de sus profesoras le pidió figuras para todo el colegio. Le daba 500 pesetas para que se las gastara en escayola, de las cuales, pícaro, solo gastaba cien. Un año después sacaría su primera colección de figuras para Belén en 11 centímetros y tenía su primer trabajador, un amigo que le ayudaba en la confección de las mismas. Tras pasar por la Escuela de Arte, con 18 años monta su primer taller en el número 17 de la calle Merced con cinco personas en nómina. Luego pasaría por el polígono El Portal, llegando a tener a 20 personas trabajando para él. Eran los tiempos previos a la crisis. Casi una década después todo ha cambiado y ahora su plantilla se ha reducido a nueve personas. Sin embargo, esto no ha sido óbice para que el nombre de Joaquín Pérez se haya ido haciendo un hueco cada vez más grande en el panorama de artesanos dedicados a la imaginería belenista a nivel nacional, a través de su empresa Arte Figurativo.

Es mediados de octubre y en el taller de Joaquín la actividad es frenética. En apenas mes y medio ya muchas personas estarán montando sus belenes en casa, y en menos tiempo aún, esos maestros belenistas que exponen en peñas, colegios y demás instituciones de toda España. Por eso ahora toca ir culminando infinidad de encargos. Dos personas se encargan del repaso y vaciado, otras tres pintan las figuras y otra lleva la gestión creativa, encajando los nuevos prototipos. Ana, su pareja, está “para todo”, mientras que Joaquín, además de la parte artística, se encarga también de la empresarial y comercial, además de supervisar todo el trabajo.Del taller de Joaquín salen figuras para toda España y parte del extranjero, especialmente Alemania e Italia. Muy poca producción se queda en Jerez. La otrora gran ciudad belenista, cuna de maestros como el desaparecido Pepe Guerra, ha ido perdiendo caché con el paso de los años. Para muestra, el infrautilizado Museo del Belén, de calle Circo, o los belenes que pueden visitarse en Navidad, pocos si se comparan con los que se abrían al público hace una década. “Jerez ya no es tan belenista como parece. Tiene nombre por lo que fue, pero actualmente, sin salir de la provincia de Cádiz, hay asociaciones que tienen mucha más actividad y vida que la de Jerez”, lamenta.

Las imágenes de Joaquín recuerdan a las del madrileño José Luis Mayo. No obstante el jerezano siente admiración por él, hasta el punto de considerarse discípulo suyo y a su vez, el madrileño, maestro de éste. “Me sigue aconsejando y orientando”, señala. Con el también artista de Jerez, Pedro Ramírez Pazos, reconoce que tuvo también “una época de conexión”, si bien este escultor, a diferencia de Joaquín, hace años que ya solo realiza encargos muy puntuales.Y es que vivir de la imaginería belenista es complicado. En Jerez solo Joaquín vive profesionalmente de ella todo el año. Reconoce que es una afición cara y dentro de un mundo poco dado a los cambios, aunque el escultor afirma que poco a poco intenta cambiar eso, introduciendo posiciones más atrevidas o escenas inusuales, como la de San José sosteniendo en sus brazos al niño Jesús, a diferencia de la Virgen. Esto, unido a su destreza, le ha valido para ser nombrado en 2009 como mejor escultor belenista de Europa por la European Crib Exhibition, pero también ser uno de los artistas más copiados del panorama nacional. “Lamentablemente incluso en Jerez hay tiendas que venden copias mías a mitad de precio”, critica.

Y aunque Joaquín hace años que ya no monta belén en casa ante la “saturación” que le provoca estar todo el año creando imaginería belenista, sí montará uno en el museo que la Fundación Díaz Caballero está a punto de inaugurar en Mollina (Málaga), el que será el mayor de España dedicado al belenismo, con más de 5.000 metros cuadrados de espacio expositivo.

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