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Mercedes y Clara, dos hermanas afectadas por el ERE municipal, han rehecho su vida tras la ventanilla de Loterías El Paraíso, la administración número 16 de la calle Isabelita Ruiz

Empezar de cero después de estar 17 años en la administración pública no es fácil. Es lo que les pasó a Mercedes y Clara, dos hermanas que tras pasar trabajando 10 y 17 años respectivamente en el Ayuntamiento, se vieron afectadas por el polémico ERE municipal que muchos siguen considerando arbitrario en la selección de afectados, incluido el TSJA. Hoy regentan Loterías El Paraíso, la administración número 16 que se enclava en la calle Isabelita Ruiz, a pocos metros de la plaza del Caballo. Todo un cambio radical, tanto laboralmente como en su vida diaria. Pero ya se sabe que en tiempos de crisis a veces hay que dar un giro de 180 grados para salir adelante. Ambas están casadas y tienen hijos. Mercedes tiene dos, un niño y una niña de cinco y tres años. Clara, un niño de 10. Sus maridos son informáticos, aunque el de Mercedes también se dedica a la fotografía y trabaja haciendo bodas, bautizos y comuniones, aunque claro, cuando hay clientes. El de Clara afortunadamente tiene un trabajo más estable, a pesar de su condición de autónomo, algo que en España son palabras mayores. Desde el ERE, han tenido que aprender a mirar más por el euro y a ahorrar aún más si cabe. "Nos vimos en la calle. Yo sabía que trabajo no íbamos a encontrar, así que empezamos a investigar y a pensar. Sabíamos que tiendas de ropa hay miles. Pensamos en un estudio de fotografía, pero no lo veía, tenía que ser algo que nos viniera bien a las dos. Luego hablamos de montar un estanco, pero ni siquiera habíamos fumado nunca y encima nuestro padre murió por el tabaco...", recuerda Mercedes. "El pobre murió tres meses después de lo del ERE. Se fue con ese disgusto", apunta Clara, mientras atiende a las muchas personas que estos días vienen en busca de suerte en forma de bonoloto, quiniela o lotería de Navidad. Así que, al final, surgió la idea de la administración. Tuvieron conocimiento de que se traspasaba una administración en la calle Judería y hasta ahí fueron. Los tres primeros meses los pasaron allí, hasta que encontraron el actual local de Isabelita Ruiz, una zona muchísimo mejor comercialmente hablando. "Ahora hay mucho más movimiento. Nosotras abrimos hace casi un año y ya casi todo el mundo había comprado la lotería de Navidad. Este año es diferente. Ya nos hemos hecho nuestra clientela, también hay mucha gente que viene de paso, y la verdad es que la gente tiene mucha ilusión por ganar dinero, está la cosa fatal", afirma Mercedes. "Algunos se vuelven locos por cuatro euros", incide Clara.
Clara y Mercedes, vistas a través de la ventanilla de su administración en la calle Isabelita Ruiz. Fotos: Juan Carlos Toro.

Lo de el nombre de El Paraíso tiene su historia. Su abuelo, gran emprendedor, llegó a montar con ese nombre un hotel, dos restaurantes y una pescadería, y todos salieron adelante satisfactoriamente, así que de ahí el bautizar la administración de esa manera, con la esperanza de que la cosa tire para adelante, aunque de momento, es pronto para hablar de beneficios. "Llevamos sólo un año. De momento nos da para ir pagando la hipoteca del local y poco más", explica Clara. Y es que, por mucha lotería que se venda, sólo se llevan un 6 por ciento de cada billete. Con el sorteo especial de Navidad varía según las ventas, así por ejemplo el año pasado se llevaron un 4,40 por ciento, mientras que de la Primitiva se llevan el 4 por ciento.
Parte de la 'decoración' de la administración El Paraíso. Foto: Juan Carlos Toro.

A pesar de que ahora son sus propias jefas, Mercedes y Clara destacan que Loterías y Apuestas del Estado es una especie de Gran Hermano que todo lo ve y lo sabe. "Cada vez que vendemos lotería de Navidad, desde el ordenador ya nos dicen que ingresemos el dinero en el banco, para saber cómo se está vendiendo este año. Y el día que salió el anuncio, a las 11 de la mañana ya lo estaban poniendo en la televisión que tenemos aquí. Le bajé el volumen, porque no me enteraba de nada, y se subía sólo. Se ve que controlan desde Madrid todas las televisiones de las administraciones", afirma Clara. Volviendo al origen de su nueva vida, el ERE, las hermanas explican que están en la plataforma de afectados, pero que sin embargo quieren estar en un segundo plano. "Ya luchamos cuando nos echaron. A mí la verdad es que me hunde más eso de ir a los plenos, a los actos... Ya es demasiado", señala Mercedes, que, eso sí, está al tanto de las promesas de readmisiones que están haciendo algunos de los alcaldables de la oposición. "Si nos readmitieran volveríamos de cabeza y mi marido se vendría aquí, pero la verdad es que ya no me fío de nadie". Ahora, su sueño es dar algún gran premio. De momento, han dado tres pequeños, el mayor de ellos, de 2.800 euros el pasado verano, pero nada comparado con lo que supondría dar uno de los gordos de la lotería de Navidad. "Nos daría mucha alegría, además nos vendría muy bien para darnos más a conocer".

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Jorge Miró

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