Claveles y rosas extranjeras en Semana Santa: floristas de Jerez ante el 'agosto' más caro en años

Los dueños de distintos negocios locales de venta y preparación de adornos florales revelan cuál es su realidad en una época en la que la venta de este producto se dispara

Francisco Javier Olmedo, dueño de la floristería Olmedo, en Jerez.

La Semana Santa está a punto de comenzar y las diferentes hermandades de Jerez ya ultiman sus detalles para tenerlo todo listo cuando les toque realizar su estación de penitencia. Las figuras están engalanadas con unos vestidos impecables, los palios lucen un dorado reluciente y las flores ya los llenan de color. 

Esta es una fecha en la que la venta de artículos florales para uso decorativo se dispara y con ella su precio. "Es algo que ocurre todos los años, no ha cambiado nada con la crisis, es una simple cuestión de oferta y demanda", asegura a lavozdelsur.es Mateo López, dueño de la floristería La Esperanza, una de las más conocidas de la ciudad y que cuenta con un gran prestigio.

El empresario jerezano admite que después de la pandemia han experimentado un cambio en el modelo de compra, disparándose las realizadas por internet, pero de ninguna forma ha afectado al volumen de sus ventas. "En 2020 las cosas cambiaron. Amazon y compañía coparon las ventas, pero ni en esa época se resintió el negocio. Aunque las hermandades no podían salir a la calle querían tener sus altares decorados y bonitos", cuenta.

Mateo López, dueño de la floristería La Esperanza.  CANDELA NÚÑEZ

La Semana Santa genera una demanda tan potente que, a pesar de los inconvenientes que puedan surgir, la venta de flores alcanza siempre un pico muy elevado. Este año, como se ha comentado anteriormente, se suma la situación tan delicada que se está viviendo en todo el mundo a causa de la guerra de Ucrania y el veto a los combustibles procedentes de Rusia, lo que ha provocado un encarecimiento generalizado de todos los productos del mercado.

A pesar de esto, Mateo López remarca que no le tiene miedo alguno a esta situación y añade que "mientras las hermandades sigan existiendo va a mantenerse la altísima demanda en Cuaresma y en Semana Santa". Lo que sí adelanta es que una vez pase la Semana de Pasión, "los precios volverán a la normalidad".

Rosas procedentes de Latinoamérica.  CANDELA NÚÑEZ

En cuanto a las flores más vendidas, la protagonista absoluta es el clavel. Rojo o negro suele copar la mayoría de los palios y es uno de los grandes símbolos de la Semana Santa. Mateo López avanza que su venta "va viento en popa" y, aunque su precio ha ascendido, insiste en que "es algo habitual. Lo mismo ocurre con el resto de flores".

Junto al clavel también destacan las rosas, importadas desde países de Latinoamérica como Ecuador, Bolivia y Perú. Se trata de un producto muy socorrido que suele obtenerse en grandes cantidades para su posterior venta. Hace ya años que pasaron a formar parte de la tradición cofrade y desde entonces "todas las hermandades las reclaman".

Preparación de un ramo de flores.  CANDELA NÚÑEZ

Sin embargo, a pesar del interés por mantener las decoraciones tradicionales, se está convirtiendo en una tónica habitual innovar buscando encajar otros tipos de flores y de vegetación. "A veces queda algo bonito, pero otras se hacen cosas que no tienen sentido ni estético ni litúrgico", explica. En cualquier caso, la Semana Santa ha abierto una rendija a la experimentación con estos adornos florales que muchas hermandades están aprovechando para que sus imágenes presenten un aspecto diferente.

Mateo López valora como "positiva" el desarrollo de esta campaña. Todavía queda el último empujón, pero con casi toda la carne ya en el asador augura unos resultados que no distarán demasiado de los de años anteriores. "Mientras tengamos a las hermandades podemos estar tranquilos", concluye.

"Cada vez recurren más a mayoristas, es algo poco aconsejable"

El caso de la floristería La Esperanza no es el más habitual en Jerez, ya que en los últimos años estos negocios han visto cómo el número de cofradías que recurrían a sus servicios ha ido bajando de forma notable. ¿El motivo? Principalmente, el precio. 

"Cada vez están recurriendo más a mayoristas porque les cuesta menos adquirir una gran cantidad de flores", cuenta un floristero local que alerta de que esta práctica "es poco aconsejable, ya que carecen de CIF y pueden ofrecerte un producto de peor calidad por mucho que sea más barato".

El importante descenso de la demanda le llevó a dejar de surtir de flores a las hermandades, centrando su trabajo en eventos más pequeños como los besamanos y los besapiés. "Todavía hay alguna cofradía que nos compra flores pero cada vez son menos. Hemos tenido que buscar alternativas para mantener el negocio en esta época", lamenta.

Francisco Javier Olmedo, dueño de floristería Olmedo.  CANDELA NÚÑEZ

Una situación parecida viven en Flores Olmedo. Su dueño, Francisco Javier Olmedo, explica que siguen trabajando con algunas hermandades pero han experimentado una bajada importante del volumen de este tipo de ventas desde hace unos años. "La mayoría han optado por hacer los arreglos florales por su cuenta", asegura.

Este floristero jerezano reconoce que como consecuencia del aumento de los precios hay quienes han optado por reducir la cantidad de adornos florales dejando ver más la orfebrería que reviste el palio. "Es otra forma de adornar. No todas las cofradías lo hacen pero se está convirtiendo en algo habitual", señala.

Las flores casi han duplicado su precio de hace un año.  CANDELA NÚÑEZ

Evidentemente es algo que perjudica a su negocio pero siendo sincero admite que es algo que no le sorprende. "El precio de las flores ha subido entre un 30 y un 40%, es una barbaridad. Las hipotecas, la gasolina, los alimentos... todo está subiendo. De algún lado habrá que recortar. Es algo entendible", dice resignado.

Los precios de todos los productos están subiendo, sí, pero no deja de ser chocante que las flores hayan casi duplicado su coste previo a la crisis. Esto se debe a su procedencia, ya que actualmente apenas se trabaja con flores autóctonas y se recurre a las que se cultivan en grandes cantidades en países con climas más estables durante todo el año como Ecuador o Colombia.

"El precio de las flores ha subido entre un 30 y un 40%, es una barbaridad"

A nivel de producción es indiscutiblemente una medida positiva, ya que permite obtener una mayor cantidad pero a nivel económico el contexto actual hace que se convierta en un arma de doble filo. Y es que traerlas desde el lejano continente americano o desde otros países como Países Bajos o Tailandia apareja un altísimo gasto en combustible -que está por las nubes-, lo que inevitablemente encarece sobremanera este producto.

A pesar de esto, Francisco Javier Olmedo se muestra satisfecho con la respuesta inicial de sus clientes al comienzo de la primavera. Además de la Semana Santa otro punto fuerte para ellos son las celebraciones, que comienzan una vez llega el buen tiempo. En este caso el clima favorable y el calor sí juegan a su favor, animando a que se celebren todo tipo de eventos, especialmente bodas.

Olmedo posa junto a varias de las flores con las que trabaja.  CANDELA NÚÑEZ

"Ahora mismo tenemos varias en proceso. Se han juntado las que no pudieron celebrarse cuando estalló la pandemia y las de este año. Ahora todo el mundo se está animando", comenta. Ahora bien, al igual que en Semana Santa la dinámica apunta a reducir la cantidad de flores que utilizan y a buscar alternativas más económicas.

Esta temporada alta para la venta de flores acaba de empezar y durará hasta el mes de junio. Hasta que no haga cuentas una vez finalice este período no podrá valorar con todos los datos a su favor cómo se han desarrollado estos meses pero aunque la situación no termina de ser halagüeña por una parte sí que le aporta confianza por otra. Sea como sea la gente no quiere dejar de adornar sus eventos con flores y, aunque busquen alternativas para hacerlo de la forma más barata posible, su colorido y su belleza no faltarán en las grandes citas que están por llegar.

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