La calle Aire de Jerez —también conocida como Cuesta del Aire o Cuesta del Santísimo Cristo de la Viga— es mucho más que un simple pasaje del casco histórico. Bajo sus adoquines descansan los restos de un baño árabe medieval documentado en el Libro del Repartimiento y confirmado arqueológicamente en 1997.
Según la Carta Arqueológica Municipal de Jerez, elaborada por González, Aguilar, Martín, Barrionuevo y Collado, aunque "los restos conservados eran mínimos se descubrió parte de la infraestructura de la sala caliente." Se trata de uno de los tres baños árabes registrados en el Libro del Repartimiento, siendo este el ubicado en el barrio del Salvador, mientras que los otros dos se localizaban en el barrio de San Mateo.
La misma obra arqueológica, como recordaba en este periódico hace unos años el archivero e historiador Cristóbal Orellana, apunta además a la existencia de otro hammam en la actual calle Luis de Ysasi, antigua calle del Baño Viejo, del que existen referencias en los Libros Capitulares con fecha 3 de febrero de 1566, citando la "calleja junto al baño viejo." Un patrimonio subterráneo de extraordinario valor que convierte al subsuelo del casco antiguo jerezano en un auténtico yacimiento histórico por descubrir.
Un patrimonio casi invisible para el viandante
El archivero municipal Agustín Muñoz Gómez ya recogió en su obra Noticia histórica de las calles y plazas de Xerez de la Frontera que el nombre de esta vía se debe a "la fuerza con que sopla el aire en la misma, por su situación al Sud-Este y como contigua á edificios tan altos, qual la Colegial y las casas opuestas, que hacen más recia la corriente del viento." Una descripción que data del Capitular de 1639, cuando la calle ya aparecía registrada con dicho nombre. Curiosamente, en el Catastro de 1752 apenas figura, ya que la mayoría de sus fincas tenían entradas por calles adyacentes.
Sobre los propios restos del hammam se levantó hacia 1998 una promoción de viviendas con entrada por la calle Manuel María González, lindante con la Alameda Vieja. Con buen criterio, en aquel momento se instalaron unas cristaleras a mitad de la calle Aire para que los restos pudieran contemplarse desde la vía pública. Sin embargo, hoy esas cristaleras están "completamente sucias y tapadas por carteles varios", lo que impide a vecinos y turistas asomarse a uno de los vestigios islámicos más singulares del centro histórico de Jerez.
El Ayuntamiento devuelve el esplendor a una calle castigada
Durante años, esta histórica cuesta se convirtió en un problema recurrente durante épocas como la Semana Santa de Jerez y otras celebraciones multitudinarias del centro, transformándose en "un río de orines y un foco de inseguridad al caer la noche", como denunciaban a menudo los vecinos del entorno. Un deterioro que contrastaba dolorosamente con la riqueza patrimonial y arqueológica que atesora este enclave, flanqueado por la imponente Catedral de Jerez.
Ahora, el gobierno municipal ha decidido recuperar todo su encanto y, para empezar, ha pintado de color albero el muro perimetral de la Catedral hacia esta cuesta y ha decorado parte de esos muros que dan a la antigua Colegiata de San Salvador con macetas con flores violetas, devolviendo vida y color a uno de los rincones más cargados de historia del casco antiguo jerezano.
Una iniciativa que, sin duda, engalana y embellece esta calle singular y que abre la puerta a que vecinos y visitantes la traten con el respeto y el cuidado que merece un lugar de semejante valor histórico. Que nunca pierda el encanto esta cuesta histórica del Jerez medieval.
