El Ayuntamiento de Jerez había emitido una orden de ejecución urbanística que no fue atendida por la propiedad de la finca de la calle Naranjas que ha sufrido un derrumbe este jueves. Alegaba el dueño que estaba ocupada. Dentro, vivían varias personas.
Esta situación retrasó la adopción de medidas de seguridad definitivas. Tras el colapso, la delegación de Infraestructuras actuará de forma inmediata para bloquear todos los accesos, con el objetivo de evitar nuevas intrusiones y garantizar la seguridad del entorno.
La delegación de Urbanismo ha anunciado que iniciará el procedimiento de venta forzosa por incumplimiento de los deberes urbanísticos. Las personas desalojadas serán atendidas por los servicios sociales municipales, que ya han establecido contacto con ellas.
Hasta la zona del siniestro se desplazaron el teniente de alcaldesa de Servicios Públicos, Jaime Espinar, junto a los delegados de Urbanismo y Cultura, Belén de la Cuadra y Francisco Zurita, respectivamente. Desde el gobierno municipal se ha destacado la rápida respuesta de los servicios de emergencia.
Los perros Tedy y Dama certifican que no hay víctimas
La unidad canina del Grupo de Localización y Rescate (GLR) del Consorcio de Bomberos de la Provincia de Cádiz es la que ha confirmado que no había personas atrapadas bajo los escombros tras el derrumbe de esta vivienda en ruinas.
Los protagonistas del operativo han sido Tedy, un perro de aguas, y Dama, una pastora belga malinois, ambos integrantes de la unidad canina del GLR. Los perros realizaron labores de rastreo especializado tras el colapso del patio interior de una finca de dos plantas situada en el número 8 de la calle Naranjas.
Tras una inspección exhaustiva, la unidad canina verificó que no había ninguna persona bajo los escombros, descartando así víctimas ocultas en la zona del derrumbe. En el operativo participaron diez efectivos y seis vehículos del parque de Bomberos de Jerez, con la colaboración de la Policía Local y la Policía Nacional.
Zíngara estaba durmiendo cuando se derrumbó el techo
En el interior de la vivienda había dos personas. Una de ellas es Zíngara, una joven de 22 años que dormía en el momento que se produjo el derrumbe.
Zíngara llevaba cerca de un año residiendo en este inmueble, junto a otras personas, que en ese momento no se encontraban en la casa. Ella estaba durmiendo y se despertó sobresaltada por el estruendo.
"Estaba durmiendo y se enteró el perro, cuando lo escuché yo ya se había caído. Casi me mata", relata Zíngara en conversación con lavozdelsur.es. "La cocina está a un metro de donde yo duermo", insiste.
"Es mi vida, es un trauma todo esto", acierta a decir, buscando fotos en su teléfono móvil. Pero apenas ha hecho. Solo una en la que se la cocina cubierta de escombros. "Me estaba ahogando de polvo y es la única foto que hice, con los nervios", señala.
