Hace 50 años abrió sus puertas en Jerez la farmacia Juan XXIII. María Lourdes Ríos, la madre de Jesús y Lourdes Díaz fue la promotora de este negocio que ha echado raices en el número 10 de la Avenida del Mosto donde está ubicado desde sus inicios y donde solo han cambiado el espacio -han llevado a cabo varias ampliaciones- y los servicios que ofrecen -análisis facial y capilar, control de tensión o nutrición entre otros-.
Desde hace 15 años, Lourdes y Jesús son los cotitulares de este establecimiento junto al que han crecido. De hecho, este último comenta que "la inauguración tuvo lugar el día de mi bautizo. Nos hemos criado en la rebotica".

Con relación a esto, el farmacéutico recuerda que "de pequeños pasábamos mucho tiempo aquí. Entre los turnos, las guardias y demás veníamos muy a menudo" y así fue como le cogieron el gusto a este negocio. "Nuestros padres no nos obligaron a trabajar aquí. Tanto mi hermana como yo estudiamos farmacia porque nos gustaba pero tenemos otro hermano que siguió su camino y no tiene nada que ver con esto", remarca.
La farmacia Juan XXIII se encuentra en una zona humilde de Jerez. Durante todos estos años Jesús asegura que "en líneas generales no se han producido grandes cambios". Eso sí, añade que "lo que sí se nota es el deterioro con el paso del tiempo. Me parece que desde el Ayuntamiento no se presta la suficiente atención al mantenimiento de esta parte de la ciudad".
Cuando se instalaron, la zona ya estaba urbanizada -aunque no desde hacía mucho tiempo- y desde entonces no se han producido cambios significativos, lo mismo que ocurre con los negocios. "Aquí siguen la panadería, la carnicería y la pescadería de toda la vida. Lo único que han cambiado son las caras", afirma Jesús.

Al principio, la mayoría de habitantes de la zona eran trabajadores de fuera de Jerez que se ganaban la vida en las bodegas. En materia laboral esta dinámica se mantiene, siendo un barrio predominantemente obrero en el que se han asentado familias que ya llevan varias generaciones viviendo allí. Precisamente ese dato es un punto fuerte de su negocio para Jesús, ya que "nosotros hemos atendido a los abuelos, a los hijos y estamos viendo aparecer ya a los nietos".
El hecho de conocerse entre todos y formar una gran familia es algo que desean destacar. "En otros grandes comercios no te van a dar el tratamiento personalizado que podemos dar nosotros y eso la gente lo agradece", insiste. Tanto Jesús como su familia están muy implicados con la hermandad de la barriada y son muy cercanos a todos los vecinos. Los conocemos de toda la vida, son amigos y tratamos de ayudarles en todo lo posible", cuenta.
Es por ello que intentan ofrecer un servicio integral a sus clientes, no solo proporcionándoles los medicamentos que necesitan sino también ofreciéndoles consejos desde su conocimiento y experiencia. Y es que en esta farmacia, además de disponer de una amplia variedad de productos de primera calidad, también se vuelcan con los clientes para asesorarles de la mejor manera. "No nos importa dejar de vender un producto si una persona realmente no lo necesita porque ya tiene abastecimiento en casa. Preferimos que se ahorren ese dinero que ganarlo nosotros", subraya.
El caos de la pandemia
Las farmacias fueron de los pocos negocios que pudieron permanecer abiertos durante la cuarentena que se vivió en España entre marzo y abril de 2020. Jesús pudo presenciar la evolución del pánico generalizado en la sociedad desde su puesto de trabajo. "Al principio había mucha incertidumbre porque no se sabía exactamente lo que estaba pasando. Posteriormente comenzó el miedo y ya por último llegó la desesperación, no por el virus, que también, sino por poder salir y hacer vida normal de nuevo".
Durante muchos meses los incesantes bulos que se lanzaban en redes sociales se reflejaban en cantidades ingentes de personas que acudían a por medicamentos y productos farmacéuticos antes de que, supuestamente, se acabaran las existencias. "Todo el mundo acudía corriendo para no quedarse sin paracetamol o sin mascarillas porque alguien había dicho que se estaba acabando pero nunca fue verdad".

Precisamente las mascarillas han sido un artículo que ha acompañado a todos los ciudadanos durante los últimos dos años y no han sido pocas las veces que se ha alertado sobre su escasez o se ha conocido de la escasa ética moral de determinadas empresas que las utilizaron para especular. Jesús es tajante y dice que "aunque es cierto que al principio eran más complicadas de conseguir nosotros intentamos abastecer a todos nuestros clientes a pesar de que el gasto subiera más de la cuenta. Eso sí, jamás se nos ocurriría aprovecharnos de nuestros amigos. Pudimos hacer nuestro agosto y no quisimos".
Gracias al convenio comercial que tienen firmado pudieron conseguir tanto las mascarillas como los test de antígenos en grandes cantidades y a precios menos elevados y cuando la psicosis inicial fue decreciendo pudieron continuar con la venta "normal" de estos productos. "Nos pudimos dar con un canto en los dientes porque mantuvimos a nuestros vecinos bien abastecidos y conseguimos ofrecer precios razonables durante toda la pandemia", explica orgulloso.
Regalos, ofertas y promociones para celebrar los 50 años
El próximo 30 de septiembre la farmacia cumple 50 años y para celebrarlo sus dueños tienen preparados una serie de regalos y promociones para todo aquel que compre en el establecimiento. "Cualquier persona que compre algo aquí participará inmediatamente en los sorteos que vamos a realizar", cuenta Jesús. Los agraciados podrán recibir cremas solares, esmaltes de uñas o colonias entre otros productos, todos de primeras marcas.
Durante esta semana, además, ofrecerán descuentos en numerosos artículos de cosmética e higiene. "Hemos tirado la casa por la ventana", dice el farmacéutico jerezano. No es para menos, ya que esta celebración no se habría producido sin la confianza y el cariño que los vecinos han depositado durante tantos años en esta familia que se ha ganado un hueco en el corazón de sus clientes.


