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Compaginar el derecho al descanso de los vecinos y el derecho de los hosteleros a ganarse la vida suele a menudo traer polémica. Que se lo digan si no a los vecinos de San Mateo, que durante prácticamente un año estuvieron denunciando las molestias que la discoteca Bereber les suponía. Lo cierto es que la polémica surgía este pasado fin de semana a cuenta de la reinauguración del popular local de la calle Cabezas. Sus nuevos propietarios denuncian que el mismo viernes madrugada, primer día de la reapertura, se presentaban a las cinco y cuarto de la mañana una pareja de técnicos de Urbanismo junto a otra pareja del 092 para comprobar que se cumplía con el cierre al público de las zonas exteriores de las instalaciones. El motivo es que Bereber cuenta con dos licencias, una de bar musical (que afecta a la zona de patios y cafetería del recinto y que debe estar cerrada a las cuatro de la mañana) y otra de sala de fiesta y discoteca, que les permite estar abiertos hasta las 7 de la mañana. Ismael García, uno de los gerentes de Bereber no se corta y habla de “persecución”. “Fue un número. Lo normal es que esto se haga con el local cerrado y van y se presentan de madrugada. Los clientes haciendo fotos, cuatro coches de la Policía Local en la plaza del Mercado… ¿Pero esto qué es? Llevamos un mes y medio queriendo hablar con Agustín Muñoz (delegado de Urbanismo) y no hay manera. Queríamos haber intentado evitar esto. Nos hemos reunido con Javier Durá (delegado de Seguridad), vecinos, Policía… Lo más normal era que nos atendiera para montar una mesa, reunirnos todos y tratar el tema, pero nada”.

Desde la otra parte, Alejandro González, portavoz de la Asociación de Vecinos del Centro Histórico, afirma que “no queremos que se nos acuse de que queremos que se cierre Bereber”, pero siguen exigiendo que el Ayuntamiento le retire la licencia de Sala de Fiestas para que cierre a las cuatro de la mañana en lugar de a las siete, ya que no quieren que se vuelvan a producir los problemas de antaño en el barrio de ruidos y vandalismo. La cuestión es que al Ayuntamiento se le presenta una patata caliente que no ha sabido solucionar a tiempo. Todo surge debido a la polémica en torno al cambio de titularidad de las licencias entre Bereber Copas S.L. –el nombre mercantil que emplearon los anteriores propietarios, Antonio Sánchez Mejías y Alfonso Salido- y Alborada Beach –los nuevos propietarios- y sobre cuánto tiempo se ha mantenido Bereber cerrado. Mientras que los vecinos defienden que se ha llevado clausurado más de seis meses, los nuevos propietarios defienden que menos.Que sean más o menos de seis meses no es asunto baladí. Y es que la Ley de espectáculos públicos y actividades recreativas de Andalucía señala que, “la inactividad o cierre, por cualquier causa, de un establecimiento público durante más de seis meses determinará que el mismo se vuelva a someter a los medios de intervención administrativa que en su caso correspondan”. ¿Qué significa esto? Pues que si realmente Bereber se ha mantenido cerrado durante más de seis meses, debería volver a someterse a los controles urbanísticos, esto es, volver a solicitar las licencias que actualmente tiene aprobadas desde 2004 y 2005. El problema para sus propietarios vendría en el hecho de que el PGOU actual ya no es el de 1995, que es el que estaba en vigor cuando se abrió la discoteca hace 11 años, sino el de 2008, que impide que un local con más de 300 metros cuadrados en casco histórico pueda tener licencia de sala de fiestas.

Así y todo, desde Alborada Beach afirman estar tranquilos. De un lado, porque la propia Bereber Copas S.L. afirma que hasta este pasado verano se han estado realizando eventos en la discoteca, con lo cual se estaría hablando de una clausura de sólo tres o cuatro meses. Y por otro lado, porque desde la delegación de Urbanismo nunca se ha llegado a notificar el cese de la actividad de la discoteca. De esta manera, a destiempo y con la discoteca ya abierta, Urbanismo se ha visto obligado a iniciar un procedimiento al objeto de comprobar y acreditar si Bereber se ha mantenido o no cerrado por más de seis meses. Las tres partes (Asociación de Vecinos del Centro Histórico, Alborada Beach y Bereber Copas S.L.) tienen de plazo hasta la semana que viene para alegar y aportar pruebas que corroboren ese extremo. Lo que tienen claro desde Bereber es que no van a seguir consintiendo “que se nos persiga desde el minuto uno”. Así, si se vuelven a reproducir capítulos como el del pasado fin de semana anuncian que emprenderán acciones legales contra el delegado de Urbanismo y el delegado de Seguridad por “persecución” y “coacciones”. “Nosotros estamos cumpliendo con la ley. Tenemos a 40 personas trabajando aquí y no podemos consentir esto, cuando hay otros locales de copas a los que parece que se les hace la vista gorda”, denuncia Ismael García.

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