La menor L. G. F., de 13 años, cuya desaparición había generado una intensa movilización social y policial en Jerez, ha sido localizada en la mañana de este martes, según ha confirmado la Policía Nacional. La joven llevaba desaparecida desde la tarde del 13 de febrero, fecha en la que fue vista por última vez en la ciudad jerezana.
La desaparición activó de inmediato los protocolos de búsqueda para menores considerados de alto riesgo. Desde el primer momento, las autoridades pidieron la máxima colaboración ciudadana para reconstruir los movimientos de la adolescente, recordando que cualquier dato —por pequeño que parezca— puede resultar determinante en las primeras horas de investigación.
La alerta se consideró especialmente prioritaria debido a que la menor necesita medicación, circunstancia que incrementa la preocupación por su estado de salud y acelera la actuación policial. En este tipo de casos, los expertos subrayan que el paso del tiempo es un factor crítico, ya que la vulnerabilidad aumenta considerablemente cuando concurren condiciones médicas.
Vista por última vez el 13 de febrero
El Centro Nacional de Personas Desaparecidas, dependiente del Ministerio del Interior, difundió la ficha oficial para facilitar su localización. En ella se detallaba que la menor, nacida el 27 de mayo de 2012, mide aproximadamente 1,55 metros, pesa unos 40 kilos, presenta complexión delgada, ojos verdes y cabello rubio. La última vez que fue vista vestía un chaquetón negro con capucha y pantalón de chándal verde claro.
Durante varios días, familiares, amigos y vecinos compartieron su imagen en redes sociales y canales vecinales, mientras agentes de la Policía Nacional mantenían abiertas distintas líneas de investigación en Jerez y alrededores. Este tipo de movilización social suele ser clave para ampliar el radio de búsqueda en las primeras fases de una desaparición.
Por el momento no han trascendido detalles sobre el lugar ni las circunstancias concretas en las que ha sido localizada, ni tampoco sobre su estado de salud, más allá de la confirmación oficial de su hallazgo. Habitualmente, en casos que afectan a menores, la información se gestiona con especial cautela para proteger su intimidad.
