Antonio Padillo: 40 años estrechando lazos entre la Policía y la sociedad

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El veterano inspector presenta junto al periodista Germán Fonteseca el libro ‘Memorias en gris y azul’, en el que desgrana su trabajo en pos de que la sociedad tenga una visión más cercana de la institución.

Contar, desde los ojos de un policía, cómo ha evolucionado el Cuerpo, desde que tenía una estructura casi militar hasta el día de hoy. Ese ha sido el objetivo del inspector Antonio Padillo (Jerez, 1957) y del periodista Germán Fonteseca (Burgos, 1960) en el libro Memorias en gris y azul, en el que el primero desgrana su vida en la Policía Nacional, sus anécdotas, sinsabores y alegrías y que el segundo ha sabido plasmar a la perfección a lo largo de más de 300 páginas. La relación de amistad que ambos tienen, desde que Germán era redactor de sucesos, les llevó un día a comentar, en un tono distendido, la posibilidad de escribir este libro. De eso hace ya hace algunos años, pero no ha sido hasta ahora cuando el proyecto se ha convertido en una realidad.

La vida de Padillo no podía estar más que ligada a la Policía, siendo nieto e hijo de uno —y ahora padre de otro—. Entró en septiembre de 1977 en la academia, con el franquismo aún latente, en un cuerpo, el de la Policía Armada —los famosos grises— que todavía tenía muy mala fama. “Era, sin serlo, un régimen militar cerrado”, afirma el agente, que señala que un año después, en 1978, ya se fue democratizando hasta convertirse poco a poco en la institución de servicio público y de orden bajo el amparo de la ley que es a día de hoy.

Policía “por vocación”, persona a la que siempre le había gustado “la ley y el orden”, algo que le transmitió su padre, afirma Padillo que de joven no le asustaba el reto de entrar en una institución con las negativas reminiscencias del pasado que arrastraba. “Me preocupaba y me he preocupado en otros campos, sobre todo he trabajado para que la sociedad tenga otra visión y otra imagen de la Policía”. En este sentido, Fonteseca considera que “el gran trabajo de Antonio ha sido el de abrir la Policía a la ciudadanía, transmitir esa vocación de servicio público a la sociedad, de la que nace y depende”.

Antonio Padillo: "He trabajado para que la sociedad tenga otra visión y otra imagen de la Policía"

Esa imagen que siempre ha intentado transmitir Padillo se refleja en el libro desde que apenas había echado a andar en el Cuerpo. Estando en la localidad valenciana de Sagunto, viajando en un autobús, escuchó cómo una madre reprendía a su hijo pequeño por su mala actitud, amenazándole de que iba a llamar “al guarda de la porra”. “Me fui hacia ella y le comenté que no podía ponernos como ejemplo, siendo además un niño que no tendría más de cuatro años. Porque ese niño, cuando creciera y tuviera un problema, al último que iba a tener ganas de llamar iba a ser a un policía”. Y añade que “sin querer ser ejemplarizante, el libro quiere que la gente vea a la policía como una ayuda. Yo estoy en contra del miedo, y un agente nunca debe dar miedo, al contrario”. Esa labor la desarrolló años después siendo el primer responsable de prensa de la comisaría de Jerez. Consiguió abrir la policía a los medios de comunicación, a los que agradece también la difusión de su trabajo, sin negar que a veces “nos han dado un tirón de orejas, con razón”.Pero el libro también cuenta otras anécdotas curiosas, como las dos veces que a punto estuvo de abandonar su aventura policial, una incluso sin llegarla a comenzar. “De camino a Badajoz, donde estaba la academia, quise bajarme en El Cuervo, porque no quería dejar atrás a mi novia —su actual esposa—. Un compañero tuvo que agarrarme y decirme que me dejara de tonterías”. O esa otra vez, cuando un equipo de Tercera División, con 20 años recién cumplidos, le ofrecía una ficha para jugar como profesional. Y es que, y esto poca gente lo sabe, Padillo hizo sus pinitos en el mundo del fútbol como portero en el Xerez Balompié. “De hecho —añade Germán— el fútbol también le sirvió de nexo para unir a la policía y a los ciudadanos”. Así, explica que estando en Sagunto formó un equipo de policías. Los demás equipos de la ciudad querían jugar contra ellos por el morbillo que eso daba, y eso a su vez estrechó relaciones entre unos y otros.

Con este libro, Germán Fonteseca reconoce que se saca una espina, la de no haber podido ser policía. “Tal fue la frustración que estuve 20 años sin querer tener contacto con el Cuerpo. Luego ya, siendo redactor de sucesos volví a tenerlo y, ahora, con el libro, mi nombre va a estar por fin unido a la policía”.

Memorias en gris y azul se vende a un precio de 18 euros en la comisaría de la Policía (plaza del Arroyo) y en la librería La Luna Nueva (calle Eguilaz). La recaudación irá destinada íntegramente a la Fundación Huérfanos del Cuerpo Nacional de Policía.

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