El Centro de Conservación de la Biodiversidad Zoobotánico Jerez suma un nuevo hito a su trayectoria en protección de especies amenazadas con el nacimiento de una cría de Oryx de Arabia, ocurrido a finales del pasado mes de diciembre. El animal, una hembra, ya puede verse en las instalaciones junto al resto de su familia y se convierte en la segunda cría de esta especie nacida en 2025 en el centro jerezano. A este acontecimiento se añaden también tres nacimientos recientes de gacela dorcas, reforzando el balance positivo del último año.
Con esta nueva cría, el Zoobotánico alcanza la cifra de 12 ejemplares de Oryx de Arabia nacidos en Jerez, una especie que estuvo al borde de la desaparición. El órix blanco, como también se le conoce, es uno de los símbolos más reconocibles del trabajo de conservación desarrollado por los zoológicos a nivel internacional. A comienzos del siglo XX, las grandes cacerías redujeron drásticamente su población bajo la creencia de que su carne aportaba valentía y resistencia a la sed, y que su sangre era eficaz contra mordeduras de serpiente. En 1962 apenas quedaban diez ejemplares vivos.
Ante este escenario, la Sociedad para la Conservación del Reino Animal de Londres impulsó un programa de cría en cautividad que resultó decisivo. A partir de ocho animales capturados y otros cinco procedentes de zoos particulares, la especie logró multiplicarse con éxito. Gracias a ese trabajo, en 1980 el oryx fue reintroducido en Omán, con el respaldo del Gobierno del país, que lo declaró especie protegida.
El centro jerezano fue el primero de España en incorporarse al Programa Europeo de Reproducción en cautividad (E.P.P.) en 1999, año en el que se produjo también el primer nacimiento de esta especie en nuestro país, igualmente en Jerez. La hembra nacida en diciembre es, por ahora, el último ejemplo de una labor continuada de conservación que se mantiene viva.
El Oryx de Arabia (Oryx leucoryx) es el menor de los cuatro órices existentes y el que se encuentra en mayor peligro de extinción. Se distingue por su pelaje blanco, una máscara negra en la cara y cuernos afilados en forma de daga, presentes tanto en machos como en hembras. Junto a él, las gacelas dorcas, también nacidas recientemente en el centro, representan otra especie seriamente amenazada por la caza excesiva, lo que refuerza el papel del Zoobotánico como enclave clave para la biodiversidad.



