Pese a su intención de prolongar estas celebraciones hasta Reyes, Sánchez publica el Bando municipal que recoge las exigencias y obligaciones legales para poder organizar, dentro de sus fechas tradicionales, este tipo de eventos.

Finalmente se impone la cordura y el peso de la tradición. Las zambombas navideñas, cuyo expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) sigue pendiente de culminación por parte de la Junta de Andalucía, solo podrán celebrarse hasta el 25 de diciembre. Como se recordará, a las pocas semanas de ejercer su nuevo cargo como alcaldesa de la ciudad, la socialista Mamen Sánchez anunció su intención de alargar estas fiestas típicas jerezanas hasta después de Año Nuevo con el objetivo de beneficiar al sector hostelero y turístico de la ciudad. Sin embargo, en el Bando municipal que ha firmado el pasado 30 de octubre, que se encuentra disponible en la web del Ayuntamiento y en el que se establecen las condiciones y exigencias legales para llevar a cabo este tipo de actividad, remarca que "las zambombas se celebrarán entre el 20 de noviembre y el 25 de diciembre (ambos inclusive)". El año pasado el Bando para estas celebraciones fijaba su final el día de Nochebuena y su inicio en la misma fecha que para este 2015.

El arranque de estas manifestaciones populares arraigadas en Jerez cada vez empieza antes. Solo hay que remontarse a 2013 para comprobar cómo en ese año el inicio oficial era el día 23 de noviembre, un mes que por tradición está ligado culturamente al recuerdo de los difuntos. Si hasta hace unos años era tradición que estas fiestas se reprodujeran por todo el municipio generalmente en la primera semana de diciembre -el mes propio de la Navidad- o incluso coincidiendo con el puente de la Inmaculada y la Constitución, la realidad es que el filón de la zambomba cada vez se exprime con mayor antelación especialmente por negocios hosteleros que hacen uso del término indiscriminadamente para atraer clientes. Más allá de las fechas de este evento que gana adeptos año tras año, el Bando municipal es muy estricto en cuanto a la organización de una de estas fiestas.

Si en 2012 el Ayuntamiento incluía a la zambomba como un apartado más de la normativa para la celebración de fiestas navideñas, incluidos los cada vez más residuales cotillones de fin de año, desde 2013 cuentan con un Bando propio que contempla diferentes exigencias ineludibles para los organizadores, ya sean negocios privados, asociaciones o un colectivo de toda índole. Quedan excluidas las zambombas de carácter estrictamente privado o familiar, si bien los recintos donde se realicen "deberán reunir las condiciones de seguridad exigidas por la legislación sectorial, y la producción de ruidos en el interior deberá mantenerse dentro de los valores límites que exige la convivencia ciudadana". No es necesaria autorización administrativa "de ningún tipo" en todos aquellos establecimientos públicos que cuenten con licencia municipal para sala de fiesta, salón de celebraciones, discoteca, pub o bar musical, "pues en tal caso no implica alteración del local, ni se precisa una adecuación determinada, ni modificación de sus características técnicas".

En cambio, en aquellos negocios sin autorización para actividad musical (bares, cafeterías, restaurantes) es "responsabilidad y competencia de este Ayuntamiento establecer las condiciones de impacto ambiental y control de nivel de ruidos". Las limitaciones en este sentido son las siguientes: no se permitirán celebraciones en establecimientos que superen los límites de ruidos admisibles que exige la convivencia ciudadana; el horario de celebración de las zambombas será de dos de la tarde a una de la madrugada como máximo; y no se permite el uso de equipos de amplificación de sonido y/o reproductores de música. 

El Bando inaugura el concepto de 'Zambomba profesional', entendida como aquella en la que el establecimiento público tiene actuación flamenca, con cantaores profesionales o artistas noveles, o incluso de villancicos, contratados al efecto aun cuando no perciban remuneración económica por ello y en la que los usuarios del negocio adquieren la condición de público espectador. En estos casos es necesaria autorización administrativa como actividad recreativa extraordinaria, estando sujeta al Decreto 195/2007, de 26 de junio. Igualmente, aquellas celebraciones en plazas, calles y espacios de dominio público, organizadas o promovidas por asociaciones de vecinos y otros colectivos también precisan de la referida autorización.

Para cumplimentar esa exigencia, expone el documento firmado por Mamen Sánchez, hay que presentar solicitud con diez días de antelación por parte del titular del establecimiento u organizador del evento, en las oficinas de Urbanismo (Los Arcos), acompañando la siguiente documentación: certificado técnico descriptivo y gráfico de que el establecimiento cumple la normativa vigente aplicable, así como certificado técnico de seguridad y solidez para establecimientos eventuales; acreditación documental de que el titular o empresa organizadora tiene suscrito y vigente el contrato de seguro de responsabilidad civil, en materia de espectáculos públicos y actividades recreativas; y contrato con empresa autorizada de vigilancia cuando así lo exija la legislación sectorial. Toda una serie de exigencias que, al igual que sucede con otro de los grandes eventos de ciudad del año, la Feria del Caballo, no está demasiado claro si en todos los casos se cumplen. 

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